<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041</id><updated>2012-01-10T16:59:40.949-08:00</updated><title type='text'>blogdemuñozcentella</title><subtitle type='html'>Este es un blog de opinión personal de su autor, así como de pequeños artículos publicados, casi todos, en el Diario Córdoba en el último año. Asimismo, se ha colgado una pequeña novela sobre un famoso crimen ocurrido en Córdoba el año 1943, de gran resonancia local. Espero que sea del agrado de los lectores.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>46</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6966978850112311592</id><published>2012-01-10T08:40:00.000-08:00</published><updated>2012-01-10T08:42:17.732-08:00</updated><title type='text'>AHORRO EN GASOLINERAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;            Mal comenzamos el año. El otro día llegue a una gasolinera, por más señas en el centro de Córdoba y cuál fue mi sorpresa al comprobar que ya no existe empleado que te atienda al pie del surtidor como siempre, sino que desde primeros de enero es autoservicio.&lt;br /&gt;            Ante la novedad, me contestó el único empleado existente detrás de la caja, en el sentido de que la Empresa había decidido suprimir dos puestos de trabajo y que eso era lo que había. Le pregunté si con el autoservicio el precio del combustible era más barato, vamos que si el ahorro de personal repercutía de forma positiva en el precio del mismo y me dijo que no, que valía lo de&lt;br /&gt;siempre.&lt;br /&gt;            Ante tal postura, adoptada por la mayoría de las gasolineras de Córdoba y provincia, decir que mientras exista una sola en la que aún sirvan el combustible y al mismo precio, iré a esa. Me parece inaudito que el ahorro del coste de personal tan sólo beneficie al propietario de la gasolinera.&lt;br /&gt;            A ello hemos de unir otro dato importante como es el tema de la seguridad. Se han parado a pensar para qué sirven los temas de prevención de riesgos laborales si quien se sirve el combustible es el cliente, que los hay más o menos torpes y en caso de siniestro, la responsabilidad recae sobre este último.&lt;br /&gt;            Desde aquí lanzó un mensaje a todos los clientes de combustible: no vayan a los surtidores de autoservicio mientras existan otras que tienen empleados, por el bien de sus bolsillos, por su seguridad y por los puestos de trabajo que tanta falta hacen en los tiempos que corren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6966978850112311592?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6966978850112311592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6966978850112311592' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6966978850112311592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6966978850112311592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2012/01/ahorro-en-gasolineras.html' title='AHORRO EN GASOLINERAS'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-3722867109547224026</id><published>2011-12-30T02:59:00.000-08:00</published><updated>2011-12-30T04:10:43.969-08:00</updated><title type='text'>UN NUEVO ABOGADO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ahora que ha entrado en vigor la nueva Ley sobre acceso a la profesión de abogado y procurador de los tribunales, recuerdo que me colegié a instancias de mi suegro, D. Manuel de Toro Sotomayor, ya que por entonces, año de 1985, ya se hablaba de que iban a restringir el acceso a la profesión de abogado. Ante dicho temor, como digo, comencé a arreglar toda la documentación necesaria para darme de alta en el Colegio de Abogados de Córdoba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo curioso de todo esto es que mi familia, por diversas circunstancias, sobre todo económicas, no podía hacer frente a todos los gastos que ello conllevaba (desde el alta en Licencia Fiscal, colegiación, mutualidad, hasta el traje negro de mi jura, etc.). Pero ahí estaba mi querido suegro quien me dijo que él correría con todos los gastos y así lo hizo: le estaré siempre eternamente agradecido, ya que creo que hizo una buena inversión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He de decir que antes de colegiarme tuve mis primeros pasos en el mundo jurídico laboral en la Asesoría del Sr. de Toro, en concreto, fue el año del mundial de fútbol de 1982, el año del "naranjito". Fui dado de alta con la categoría de Auxiliar Administrativo en fecha 1 de julio de 1982. Lo primero que hice es hacer cientos y cientos de fotocopias, ya que estaban tramitando un Expediente de Regulación de Empleo de la firma González Espaliú. Fui iniciado en las gestiones de tramitar contratos de trabajo, altas y bajas en la Seguridad Social, ofertas de empleo. Aprendí a llegar a la Tesorería General de la Seguridad Social, I.N.S.S., Inspección de Trabajo, Magistratura del Trabajo, entonces, ahora Juzgados de lo Social, etc. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como nadie aprende solo, hubo una serie de personas que me enseñaron. Así, no puedo dejar de mencionar a Manolo Cárdenas, por desgracia fallecido demasiado pronto, su hermano Ricardo, Pepe Lora que aún continúa en la brecha y todo el resto del personal que por entonces allí había. Sería injusto no hablar de Rafa Sánchez. Era la persona que preparaba los juicios del jefe, mi futuro suegro, Manuel de Toro, algo que posteriormente me fue encomendado con el pasar de los años; también a él le debo el manejo de la inmensa biblioteca que poseía la asesoría. Allí conocí las editoriales más punteras del orden social de entonces (Lex Nova, CISS, Praxis, Aranzadi, etc.). También hacía las funciones de IBM (ibeme a por esto, ibeme a por lo otro) es decir, por ser el último en llegar también era el "chico" de los recados. Mis funciones eran tan variopintas como eran menester (hasta de los sellos de correos me encargaba), aprendí a tener mucha paciencia con funcionarios y toda clase de empleado tanto público com privado, a soportar "colas", ir a los bancos, etc.  Así transcurrieron todos mis veranos, otoño, hasta el 31 de diciembre de cada año en que causaba baja y proseguía mis estudios de Derecho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, hasta que en el mes de junio de 1985 acabé la carrera, ya que ese verano, habida cuenta mi próxima incorporación a filas era inminente, esto es en el mes de septiembre, decidí tomarme un verano "sabático", vamos a no hacer nada: me lo merecía a mi juicio tras estudiar todo el año.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como digo, en el mes de diciembre de 1985, aun estando en el servicio militar, juré como abogado ante la Sala de la Audiencia Provincial, con su Presidente, Fiscal Jefe y demás magistrados de la época.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como es sabido, para poder jurar se necesita un padrino. En mi caso, carecía de conocidos abogados o juristas que pudiesen apadrinarme, pero mi suegro que conocía a mucha gente, habló con un joven abogado entonces a quien le pidió el favor de ser mi padrino. Así lo hizo. Se llamaba y se llama Román Tirado Tejedor, hermano de mi amigo de estudios Miguel. Lo conocí unos días antes y se limitó a explicarme lo que había que hacer en la jura. En aquella época se estilaba llevar puros, muchos puros, para regalárselos a los Magistrados presentes en la jura, hoy ya no. Y llegó el esperado día, 16 de diciembre de 1985. Ese día juramos un buen grupo de abogados, entre otros Magdalena Entrenas, así como otro compañero, Adolfo Viguera. Recuerdo que este último venía con muletas, ya que según parece había sufrido un accidente de tráfico en el que por desgracia había perecido el Director de la Escuela de Prácticas Jurídicas, D. Antonio Casares, a quien personalmente no conocía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras la jura, lo normal es irte a celebrarlo en la intimidad con tus más allegados. En mi caso, el grupo lo formábamos mis futuros suegros, mi entonces novia hoy mi esposa Lola de Toro, sus hermanos, mi madre y mi hermana, así como mi padrino. El ágape se celebró en "El Caballo Rojo", donde disfrutamos de una agradable comida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pues bien, tras esto, al día siguiente me dirigí como todos los días al Cuartel de Artillería a servir a la patria. Todo bien, hasta que un día me llegó una carta del turno de oficio en la que se me comunicaba que tendría que defender a un preso acusado del delito de quebrantamiento de condena que se llamaba Antonio Vico Martínez. El juicio estaba señalado para el día 8 de abril de 1986, en el Juzgado de Instrucción Número Dos de Córdoba. Yo que en mi vida de estudiante sólo había visto un par de juicios, tenía que preparar la defensa de alguien a quien el Fiscal le pedía 6 meses más de prisión. Me temblaba la mano, el cuerpo y estuve sin dormir varios días. Mi primera idea fue la de acudir a mi padrino. Él me tranquilizó o no, ya que me dijo donde se sentaba uno y lo que tenía que decir: poco para mi escasa preparación. Al final tuve suerte y pude demostrar su inocencia y fue absuelto pero la verdad es que lo pasé bastante mal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El siguiente turno de oficio fue de una separación matrimonial (no tenía ni idea) y, sobre todo, cuando me entrevisté con la clienta asignada que lo primero que me dijo fue que si su marido se enteraba que estaba en mi despacho, nos cortaba el cuello a ella y a mi. Fabuloso encima creándome "amigos". Tampoco llegó la sangre al río. Lo que sí aprendí fue a buscarme la vida, preguntando a unos y otros, estudiando sentencias, códigos, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El problema es que no podía abusar de mi futuro suegro pidiéndole que me pagase el ingreso en la Escuela de Prácticas Jurídicas. Ahora, desde la lejanía del tiempo, reconozco que aquello fue temerario y no se lo recomiendo a nadie.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-3722867109547224026?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/3722867109547224026/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=3722867109547224026' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3722867109547224026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3722867109547224026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2011/12/un-nuevo-abogado.html' title='UN NUEVO ABOGADO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-4821064231223054592</id><published>2011-01-05T11:06:00.000-08:00</published><updated>2011-01-05T11:19:16.533-08:00</updated><title type='text'>GAUDÍ EN CÓRDOBA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/TSTELCOfClI/AAAAAAAAADA/T71-wk2dRi4/s1600/losa%2Bgaud%25C3%25AD.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 181px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5558783533937265234" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/TSTELCOfClI/AAAAAAAAADA/T71-wk2dRi4/s320/losa%2Bgaud%25C3%25AD.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ignoro si los cordobeses de a pie se habrán fijado alguna vez que el acerado existente en la Avda. del Conde de Vallellano, en concreto la zona de acerado recayente a la zona asfaltada en toda su extensión, está compuesto por unas baldosas de tipo hexagonal, de color blanco, que en su conjunto conforman unas figuras bastante llamativas y por qué no decirlo, hasta raras.&lt;br /&gt;Pues bien, desde estas líneas traslado para conocimiento de todos que el autor de las mismas fue el famoso arquitecto Antonio Gaudí, sí el diseñador de la Sagrada Familia y tantas y tantos edificios de tipo modernista construidos en Barcelona y otros lugares. El origen de dicha baldosa se debe a que el año 1906 Gaudí desarrolló el proyecto de la Casa Milà, que fue su segunda gran obra civil en el Paseo de Gracia, el señorial paseo de Barcelona. Las piezas hexagonales del pavimento hidráulico fueron inicialmente proyectadas para ser colocadas en los dormitorios de la casa Batlló pero finalmente se instalaron en La Pedrera.. La baldosa hexagonal de pavimento hidráulico en relieve dibuja cuando se unen siete piezas un triple dibujo con representación de una caracola (cefalópodo de la clase Ammonites), un alga (género Sargassum) y un pulpo (Equinodermus Ophiroideus). Hoy en día, estas baldosas se siguen fabricando en cemento comprimido de color gris oscuro y el Ayuntamiento de Barcelona la utiliza para la pavimentación de las aceras del Paseo de Gracia.&lt;br /&gt;Tras este pequeña noción de historia, sólo decir que basta comprobar que cuando se rompe una de esas baldosas nuestro Ayuntamiento se dedica a rellenar el hueco con cemento. Por eso creo que de cara a nuestra deseada y querida próxima capitalidad cultural 2016 se restituya el acerado original que tenemos en esta Ciudad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-4821064231223054592?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/4821064231223054592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=4821064231223054592' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/4821064231223054592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/4821064231223054592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2011/01/gaudi-en-cordoba.html' title='GAUDÍ EN CÓRDOBA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/TSTELCOfClI/AAAAAAAAADA/T71-wk2dRi4/s72-c/losa%2Bgaud%25C3%25AD.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6389018237419380454</id><published>2010-09-19T01:04:00.000-07:00</published><updated>2010-09-19T01:22:57.341-07:00</updated><title type='text'>NUEVO ARBORICIDIO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En estos últimos días, nuestra prensa se ha hecho eco de la tala indiscriminada de unas decenas de árboles en el entorno del Cementerio de San Rafael, incluso con la correspondiente propuesta de sanción a los responsables de tal desaguisado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Igualmente, han sido numerosas las cartas, entrevistas, reuniones con el primer edil sobre el futuro de los árboles y más en concreto sobre el Parque Cruz Conde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Pero, paseando por nuestra Córdoba me pregunto quién defiende a los árboles pequeños, de corta vida algunos, que silenciosamente van desapareciendo de nuestro entorno. Para ello, veamos algunos ejemplos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;El primero de ellos es un naranjo cortado hace tiempo y no repuesto en el cruce de la calle Claudio Marcelo con María Cristina, al lado de una panadería; se ve todavía la base sesgada y nadie de los responsables parece que se ha percatado de ello, ni siquiera quien lo cortó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Otro ejemplo descarado fue el de un árbol, no sé de qué especie, que se colocó tras su remodelación en la calle Duque de Hornachuelos, a la altura de un ensanche, frente a la Delegación de Apuestas, con dos bancos metálicos, haciendo un rincón entrañable, pero que a base de golpes, primero fue tronchado para después desaparecer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Lo último que he podido comprobar ha sido en la calle Alfaros, casi llegando al Ayuntamiento: existían dos árboles con sus respectivos alcorques que han desaparecido y en su lugar han puesto baldosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Y digo yo que para qué habrán servido tantos proyectos de remodelaciones de calles, plazas y demás, si después de pasado un tiempo el cuidador mismo, junto con algunos desaprensivos, se encargan de arrasar con lo proyectado. Espero que los encargados de nuestros árboles y jardines repongan a la mayor prontitud los árboles suprimidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6389018237419380454?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6389018237419380454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6389018237419380454' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6389018237419380454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6389018237419380454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2010/09/nuevo-arboricidio.html' title='NUEVO ARBORICIDIO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-8541597234090758800</id><published>2010-04-26T09:25:00.000-07:00</published><updated>2010-04-26T09:27:19.250-07:00</updated><title type='text'>BASTA YA DE ENFRENTAMIENTOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hasta hace sólo unos cuantos años, nadie hablaba de ganadores y perdedores, de “fachas” y de “rojos”, república y dictadura, guerracivilismo, etc. Yo creía que este tema estaba más que superado por una sociedad que desea vivir en paz, ver crecer a sus hijos y conseguir la tan ansiada prosperidad, tanto propia como ajena.&lt;br /&gt;            Pero hete aquí que como consecuencia de una mal llamada “memoria histórica” a iniciativa legal del actual Gobierno, de una serie de asociaciones empujadas por una serie de “historiadores” que según ellos pretenden descubrir la verdad, como si ese tema ya no hubiese sido visto hasta la saciedad. Todos esos están provocando en la “ciudadanía” un ánimo de enfrentamiento, de calentar ánimos, de unos contra otros, como antes nunca se había visto.&lt;br /&gt;            Me temo que las personas mayores que en su juventud vivieron una posguerra tan cruel como la nuestra, fuese cual fuese su bando, el ganador o el perdedor, se les pondrá el vello de punta, como por aquí decimos, al volver a escuchar una serie de improperios, venganzas absurdas y desenterrar todo lo que se pueda.&lt;br /&gt;Y me pregunto que a estas alturas de la historia, ¿qué sacamos con todo esto?, ¿quién se beneficia de la polémica?, ¿qué está pasando?, ¿por qué se utiliza la figura de un representante de la justicia como excusa para lanzar a la gente a la calle, incluida la bandera republicana? Nostalgias trasnochadas, buscando incluso el enfrentamiento directo, físico y verbal, con un partido fascista del que sólo quedan cuatro gatos.&lt;br /&gt;Qué pasa que no tenemos otros problemas de que preocuparnos: léase la fracasada economía llena de parches por quien no sabe sacar adelante un país, fracaso escolar, fracaso educativo, fracaso laboral y por ende un fracaso social, posturas además de fanáticos que pretenden atacar a las instituciones del Estado y cuyos representantes en muchos casos alientan y defienden tales ataques.&lt;br /&gt;Dejémonos de “inventos” y luchemos por sacar adelante este fabuloso país, mal que le pese a algunos y dejemos de provocarnos y desenterrar hachas de guerra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-8541597234090758800?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/8541597234090758800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=8541597234090758800' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8541597234090758800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8541597234090758800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2010/04/basta-ya-de-enfrentamientos.html' title='BASTA YA DE ENFRENTAMIENTOS'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-1170375717352274621</id><published>2010-04-13T09:23:00.000-07:00</published><updated>2010-04-13T09:31:13.872-07:00</updated><title type='text'>COSTUMBRES HOLGAZANAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Releyendo la obra de "&lt;em&gt;Paseos por Córdoba&lt;/em&gt;", de Ramírez de Arellano, ha llamado mi atención que entre la normativa foral aplicable a nuestra Ciudad, existía la denominada “&lt;strong&gt;Ley de las Holgazanas&lt;/strong&gt;”; norma referida a las mujeres casadas y su participación en los bienes gananciales del matrimonio a la muerte del marido. Esta ley fue promulgada por los Reyes Católicos y derogada por la Novísima Recopilación en 1802 por el Rey Carlos IV.&lt;br /&gt;Según parece, esta disposición fue dictada a instancias de la propia Reina Isabel La Católica, al comprobar durante una de sus estancias en la Ciudad, las numerosas mujeres que se encontraban durante más de dos o tres horas frente a palacio para poder así ver a la Reina. Según parece, la monarca preguntó si esas mujeres ayudaban a sus maridos a sostener las cargas de la familia, a lo que se le contestó negativamente. Ante tal respuesta, parece ser que la Reina manifestó que si no ayudaban a ganarlo, tampoco tenían derecho a disfrutarlo, esto es, a los bienes del matrimonio.&lt;br /&gt;A resultas de ello, se estableció la referida norma a las mujeres cordobesas de la capital, privándoseles del derecho a los bienes gananciales a la muerte de sus maridos, obligando a muchas mujeres a contraer matrimonio fuera de Córdoba capital para eludir tal norma, ya que de lo contrario quedaban en una situación bastante precaria si fallecía antes el marido.&lt;br /&gt;Menos mal que a instancia de un cordobés llamado José Fernández el Carnerero, otro monarca fue más sensato que la reina católica y derogó tan mala ley.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-1170375717352274621?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/1170375717352274621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=1170375717352274621' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1170375717352274621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1170375717352274621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2010/04/costumbres-holgazanas.html' title='COSTUMBRES HOLGAZANAS'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-1903038139284684719</id><published>2010-03-26T04:06:00.000-07:00</published><updated>2010-03-26T04:08:20.169-07:00</updated><title type='text'>ANTONIO MACHADO NÚÑEZ</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muchos conocen a su famoso nieto, el poeta, pero si ha existido un personaje importante en nuestra historia andaluza ese fue su abuelo, Antonio Machado y Núñez, nacido en Cádiz el año 1812. Médico, biólogo, naturalista, introductor de la teoría darwinista en España y krausista, además de haber sido Venerable Maestro de la Logia “Fraternidad Ibérica” Nº 29, de Sevilla, llegó a ser tras “La Gloriosa”, alcalde y gobernador civil de referida capital. Escribió bastantes obras sobre la naturaleza. Pero, si ha de destacarse alguna, me quedo con su Cathalogus Methodicus Mammalium, publicado en la Revista Mensual de Filosofia, Literatura y Ciencia de Sevilla, 1869, T. I: 65. Se trata esta obra de una clasificación de los mamíferos andaluces y que constituye un acercamiento a la realidad sociológica andaluza, describe al hombre y mujeres andaluces y así nos dice que “El andaluz, de cuerpo mediano, estatura de 1m. 56 mm., hasta 1m 65 mm, temperamento sanguíneo bilioso, habita en las provincias comprendidas en los antiguos reinos de Granada, Jaén, Córdoba y Sevilla. Su cutis es poco encarnado, moreno, ligeramente pálido; los cabellos largos, finos y sedosos son, por lo general, castaños o negros; la cabeza es mediana; el cuello grueso; la cara oval; la barba poblada; los ojos son rasgados y grandes, negros o pardos; las cejas arqueadas; las pestañas largas y sedosas; la nariz recta, algo gruesa en la base y deprimida en la raíz, es muchas veces aguileña, la boca regular, con labios delgados, o abultados ligeramente; las orejas levantadas, medianas; la barba es poco saliente; los pies y las manos son pequeños” y, respecto a las mujeres las describe así: “Las mujeres son seductoras, hay en ellas una mezcla de languidez, de gracia y atractivo inexplicable; sus ojos son insinuantes, apasionados, ardientes y vivos: unas veces pardos, que traslucen el alma, otras veces negros aterciopelados, forman un delicioso contraste con el color nacarado de la esclerótica, que tiene el aspecto de las perlas.”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-1903038139284684719?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/1903038139284684719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=1903038139284684719' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1903038139284684719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1903038139284684719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2010/03/antonio-machado-nunez.html' title='ANTONIO MACHADO NÚÑEZ'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-8609797417183219963</id><published>2009-11-06T03:18:00.000-08:00</published><updated>2009-11-06T03:21:10.343-08:00</updated><title type='text'>EDUCACIÓN MODERNA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;             Fue un antiguo profesor ya jubilado quien cierto día me explicó que la mejor educación dada en España se corresponde con la del bachillerato antiguo, ni B.U.P., ni E.S.O., ni LOGSE, ni nada; lo antiguo fue mucho mejor que lo que vino después. Conste que dicha afirmación no fue de mi agrado puesto que pertenezco a la segunda promoción que cursó el B.U.P. y, dentro de lo que cabe, creo que recibí una buena formación. Pero, si echamos la vista atrás no nos queda más que darle la razón si lo comparamos con el actual sistema educativo.&lt;br /&gt;            Pero es el todo, educación en su sentido amplio, es decir, formación integral (todos o casi todos sabían los ríos con sus afluentes, así como los sistemas montañosos de España, Europa, América, etc., literatura hispana y universal, ciencias naturales, matemáticas, lengua española y un largo etcétera), educación cívica (respeto hacia los mayores, padres, profesores, no tuteo, saber ceder la acera, la entrada a un lugar, saber presentarse, asiento de autobús, etc.) en suma, se formaban personas para un futuro mejor.&lt;br /&gt;            Hoy en día, se forman alumnos en una enseñanza cuarteada, partidista, localista. Se insiste en conocer más un pintor, escritor o músico local antes que universal. Para nada se fomenta la lectura, el esfuerzo, el mérito de cada uno, se pasa de curso sin conocimientos. Todos somos iguales y la educación de la casa se cede al colegio, como si los padres careciesen de responsabilidad en ese tema, cuando son los principales actores de esta película. Se le ha quitado autoridad al profesor y ya se guardaría de reñirle lo más mínimo sino le agreden encima.&lt;br /&gt;            En este sentido muestro mi total disconformidad con el presente sistema educativo. Como la ley del péndulo hemos pasado de un extremo a otro y creo que existe como en todo un término medio. Estimo que hoy con tantos medios de toda índole contamos con más analfabetos funcionales que hasta no hace tantos años. Confío en que pronto se produzca el cambio deseado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-8609797417183219963?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/8609797417183219963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=8609797417183219963' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8609797417183219963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8609797417183219963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/11/educacion-moderna.html' title='EDUCACIÓN MODERNA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-7334080779992090244</id><published>2009-07-21T03:27:00.000-07:00</published><updated>2009-12-28T02:47:41.409-08:00</updated><title type='text'>ARTILLERO DE SU MAJESTAD</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Al igual que ya escribió mi homónimo Antonio Muñoz Molina en su libro "Ardor guerrero", inicio del Himno de la Infantería española, pretendo hacer un esbozo, aunque sea somero, de mi experiencia en el ejército español como soldado raso para cumplir con la patria, cual servicio obligatorio a filas que era.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al ser un estudiante más, se me ofreció la posibilidad de solicitar prórroga de segunda clase por estudios y así lo hice. Me fue concedida y se nos advirtió a todos que estuviésemos pendientes del sorteo de nuestra quinta porque allí donde destinasen a los que hubieran nacido en la misma fecha, año 1962, mes de enero, en mi caso, cuando renunciásemos a la prórroga, una vez terminados los estudios, igual sería nuestro destino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En mi caso tuve suerte, ya que el destino era a Córdoba, entonces C.I.R. nº 5. Hubo quien tuvo más suerte aún, como mi amigo Antonio Cuevas, al salir sus compañeros de nacimiento excedentes de cupo (éramos el producto de la década prodigiosa en lo que a nacimientos se refiere), él se limitó a renunciar a su prórroga y automáticamente también era excedente de cupo. Me alegro por él y tantos otros que así se libraron del llamado servicio militar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acabado el curso de 1985 en junio y al haber terminado así mi Licenciatura en Derecho, opté por renunciar a la prórroga y cumplir cuanto antes mi deber para con la patria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me llegó la carta diciendo que debía estar en la Zona creo recordar que el 25 de septiembre de 1985; allí fui y me dieron un petate de color caqui y empezaron unos tíos a pegarnos voces. Luego nos dijeron que a las 12 debíamos estar en la explanada de la antigua estación, donde nos subieron a unos autocares con destino a Cerro Muriano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos pasaron lista y a mí me destinaron a la compañía 16ª del Tercer Batallón. Estábamos cerca de doscientos en la compañía. No había agua para asearse porque alguien la había cortado y estuvimos así unos dos días hasta que nos bajamos el fin de semana a Córdoba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera semana fue de adaptación: entrega de ropa militar, corte de pelo, etc. En lo que a mí respecta no había ropa de mi talla, sólo me estaba bien la gorra y las botas. El traje completo me lo tuvieron que hacer a medida y, entretanto, se me dieron dos "monos" de faena para hacer la instrucción. Aquel año de 1985 hacía un calor insorpotable: yo no he bebido más agua en mi vida. Todo era a la carrera, todo eran prisas que nos metían unos cuantos soldados veteranos y cuya amenaza más recurrente era quedarnos arrestados el siguiente fin de semana. De las cosas que me llamaban poderosamente la atención era el olor de la ropa, a sudor, a humanidad. Tuve que adaptarme hasta para hacer mis necesidades personales, en concreto, hacerlas antes del toque de diana porque una vez que me ponía el mono de faena, necesitaba a alguien que me ayudase a sacármelo de los hombros. En suma, que cuando tocaban diana, yo ya estaba completamente aseado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entramos en la rutina diaria de formar tras diana, asearnos, vestirnos e ir a desayunar una especie de colacao muy raro y un dulce o bocadillo. Después vuelta a formar para hacer instrucción, según estatura: la primera fila estaban los más altos y yo era uno de ellos, aunque vestido con el mono, gorra y botas. Era un mundo nuevo al que creí que nunca me adaptaría pero me adapté, qué remedio quedaba. Lo mejor era por la tarde noche en que podían visitarte tus familiares y novia y, sobre todo, por la tortilla de patatas que traían consigo: bendita tortilla que repartía con otros compañeros y que daban un sabor familiar a todo aquel mundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras estar más de cuarenta días en aquel centro de instrucción -cuarenta días estuvo Jesús en el desierto- llegó el día de la jura de bandera. Era Domingo de finales de octubre. Mi ropa no había llegado aún, por lo que los jefes decidieron que jurase con mi mono, mezclado con los del botiquín, sin arma, para desilusión de mi familia y quitado rápidamente de enmedio para no estropear la vistosidad de la jura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La vida militar era otro mundo. A mi opinión, aquello era una pérdida de tiempo, sobre todo, para los que teníamos medio claro nuestro futuro inmediato, no así para el que estuviese parado. Pero como soy de naturaleza optimista, lo positivo de aquel año largo fue comprobar el nacimiento de unos vínculos de amistad como nunca antes había sentido, amigos para toda la vida, pero de los de verdad. Allí conocí a seres entrañables como a Miguel Ángel González Bernabeu, su primo José Luis González Lara, etc. También se comprueba las miserias humanas, dado el escalafón militar, gente que no eran nada ni nadie veías como abusaban de los más débiles, no más por ser un cabo primero, algunos se creían alguien, pero saliendo del cuartel eran uno más de la tribu, o sea, nadie, otro ser anónimo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras la jura, fui destinado con otros compañeros al Cuartel de Artillería de Córdoba, sito en la Avda. de Medina Azahara, conocido en el argot militar como R.A.C.A. 42, aunque a partir de 1986 pasó a denominarse G.A.C.A ATP XXI, es decir, de Regimiento pasó a ser Grupo y al mando del mismo una persona seria, exigente, como no podía ser de otra forma, el Teniente Coronel D. Fernando Gómez Puebla, asisitido de dos comandantes, Fernández Casla y otro cuyo nombre no acierto a recordar.. Y ello porque además de artillería, existían otras armas, como Caballería, Transmisiones, etc.; este resto de grupos fue llevado a Cerro Muriano, salvo Artillería.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba en Córdoba, sí, pero una vez que entrabas en el cuartel, aquello era otro mundo. Nunca se me olvidará la Nochevieja de 1985, porque el día 1 de enero de 1986, a las 7 de la mañana estaba de servicio en la cocina del cuartel, ya que a mi Batería, la Tercera, le tocaba ese mes dicho servicio. No había nadie en las instalaciones y mi estancia allí era depresiva. Fue todo el mes de enero de 1986 como digo. Allí aprendí a pelar patatas, limpiar pescado, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Justo al finalizar el mes, el cabo furriel me llamó para enseñarme una caja de cartón en la que había llegado mi uniforme completo. El muy becerro me miró sonriendo, diciéndome que al día siguiente tenía guardia. Fue la primera de muchísimas más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me hicieron cabo a la fuerza. En efecto, yo no quería vincularme demasiado con el ejército, intenté pinchar el examen, éramos veintisiete y entré el último. Luego, me alegré porque en las guardias no era lo mismo ser artillero raso que cabo: por lo menos te evitabas entrar en las garitas durante dos horas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un día fui llamado por el Teniente Millán y se me informó que como a él lo habían nombrado Juez del Juzgado Militar del acuartelamiento, necesitaba un Secretario judicial y dada mi formación de Licenciado en Derecho, había decidido en consuno con el Jefe superior, que dicho nombramiento recayese en mi persona.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tácticamente, fui incorporado al F.D.C., acrónimo de Fire Directer Center, dentro de la Batería. Muchos puestos y mucho servicio. Por todo, creo recordar que nos pagaban al mes unas 110 pesetas. Así, que si había maniobras en el Muriano, para allá que iba; había que redactar exhortos a máquina de escribir, también era mi cometido y, por supuesto, si había que realizar servicio de guardia, pues también. Como decía Alfredo Landa en la película "Los Santos Inocentes", "a mandar que pa eso estamos". Todo el mundo mandaba y daba órdenes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin querer queriendo aprendí a intentar escaquearme lo máximo posible. Así, había un servicio que se llamaba "cabo de transeúntes". Una vez al mes, a nuestro cuartel le tocaba prestar un servicio consistente en que un sargento y un cabo tramitaban lo necesario para los soldados que estaban de paso, con esta función lograbas rebajarte de los servicios de armas durante dicho mes. En el mes de agosto, mi compañero Miguel Ángel Ceular, con destino de cartero y rebajado además de servicios de uniforme, me lo dijo, que se iba de permiso por quince días y que si quería suplirlo: allá que me fui y sin querer me libré de realizar unas maniobras en Zaragoza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De los mandos recuerdo a los cabos primero Gaitán y Adame (éste por lo "gracioso" que era en la cocina y con muchos de sus comentarios, pero dejémoslo ahí); sargento Juan Rodríguez; sargento primero Collantes, tenientes Millán y Moreno (éste último hizo durante un tiempo las veces de capitán de Batería hasta que llegó el titular cuyo nombre no voy a mencionar), sin poder olvidar a mi querido Brigada Rísquez, quizá una de las personas más nobles y honrada que he conocido en mi vida. Por supuesto, no puedo olvidar al Jefe del Grupo, Sr. Gómez Puebla, mi querido Teniente Coronel. Dirigía aquello como un cuartel, generoso, sin estridencias y, en definitiva, como lo que era y es, como un auténtico caballero cordobés, artillero hasta la médula que ayudado por el equipo de oficiales a su alrededor te hacía la "mili" más llevadera. Sabía tratar a la gente a su mando, nada de falsos partenalismos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y llegó el 31 de cotubre de 1986, fecha del licenciamiento. Reconozco que se me saltaron las lágrimas, no `pude reprimirme; acaba una etapa de mi vida y por fin era libre o, al menos, eso pensaba yo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-7334080779992090244?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/7334080779992090244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=7334080779992090244' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/7334080779992090244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/7334080779992090244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/07/artillero-de-su-majestad.html' title='ARTILLERO DE SU MAJESTAD'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-3680295417270352040</id><published>2009-05-19T21:18:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T22:02:59.804-07:00</updated><title type='text'>FACULTAD DE DERECHO - PUERTA NUEVA - EPÍLOGO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llegamos al Curso 1984-85. Quinto y último año de la Licenciatura en Derecho. Segundo en Puerta Nueva. Primera novedad: elección de delegado de curso. En un principio, opté por no volver a presentarme; mi ego ya había sido cubierto con la experiencia del curso anterior. Se presentó un compañero que, aunque repetidor, no por ello menos eficiente. Su nombre, Ignacio Pereda, Nacho, para los amigos. Todo fue bien en los primeros meses, aunque el problema surgió a final de año, de 1984. Nacho se marchó, desapareció un buen día. Según parece había decidido marcharse a no sé qué misión, vamos que todos creíamos que se había metido a cura. Al pasar los años nos enteramos que no, que había entrado en una Fundación de Acogida de menores y gente desvalida y que su misión era recaudar fondos para ayudar a este tipo de personas con problemas, incluso fuimos hace poco a una cena organizada por todos sus amigos en La Salle: desde aquí un fuerte abrazo Nacho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así las cosas, comenzó el nuevo año de 1985 viéndome de nuevo ejerciendo la labor de delegado sin querer queriendo, aunque reconozco que tuve la estimable ayuda de Magdalena Entrenas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las nuevas asignaturas eran en su mayoría la segunda parte de las de cuarto. Así, estaba Civil IV, Familia y Sucesiones, Procesal II, Mercantil II y como novedades Filosofía del Derecho y Derecho Internacional Privado. Claro, que aún arrastraba el Derecho del Trabajo y Derecho Mercantil I.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Derecho Civil, parte Familia, nos la impartió el Magistrado D. Antonio Puebla Povedano, hoy Presidente de una sección de la Audiencia Provincial, entonces del Juzgado de Primera Instancia Número Uno de Córdoba. Sus clases eran amenas, aunque como siempre vinculado al "Albaladejo". Familia, en cambio, la daba el catedrático D. José Manuel González Porras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Derecho Procesal II, parte penal, comenzó a impartirla Juan Burgos. Cuando éste venía, la gente optaba por irse a la cafetería. Nos dio el procedimiento monitorio, actual abreviado penal, ya que lo de monitorio ha pasado al ámbito civil. La gente esperaba a ver quién venía a dar la clase: si era Peláez, la mayoría se quedaba, pero si era Burgos, todos salíamos flechados para la cafetería. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mercantil II, títulos valores, concursal, etc., nos la daba el catedrático D. José Mª Viguera Rubio. Tío centrado que venía de Sevilla, guardaba sus explicaciones por riguroso orden, siempre enchaquetado y hablándonos de usted.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con este profesor llegó el escándalo en este curso. Bueno, no sólo con él, sino también con el representante de curso, Sebastián Almenara. No dije antes que para el año que quedaba, todos decidimos que continuase en ese puesto dicho compañero, aunque luego, la mayoría se arrepintiese de la decisión. Todo ocurrió así. Un Lunes de primavera, antes de que llegase Viguera a dar su clase como siempre, Sebastián me dijo muy nervioso que había ocurrido algo en la Junta de Gobierno del Viernes anterior. Antes de que terminase de contármelo, aparece el citado profesor, sin chaqueta, en plan como se dice ahora "casual wear". Se dirigió a la pizarra y escribió tres frases en latín, entre las que figuraba "pacta sunt servanda" o la que dice "rebus sic stantibus". La gente estaba perpleja, no entendía nada, pero, D. José María no íbamos por la letra de cambio? decían unos. Viguera no atendía a explicaciones. Al final de la clase por fin se aclaró todo. Sebastián estaba a mi lado con la cabeza agachada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En definitiva, todo había tenido lugar en la Junta de Gobierno. En el turno de ruegos y preguntas, Sebastián dio las quejas de que los departamentos no cumplían sus horarios de consulta. El Decano, Peláez, le desafió a que no generalizase, que fuese más específico (según Sebastián se habían puesto de acuerdo anteriormente él y Peláez). En ese momento, nuestro representante señaló descaradamente al de Mercantil, vamos que lo crucificó. Y no era para menos: si alguien nunca estaba en su departamento, ese era Peláez. Pero no, se fue a por Viguera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De ahí venía el cabreo que pilló este último. Nos dijo que ya que teníamos como representante a semejante individuo (la clase comenzó a mirarlo de forma que lo habrían acribillado de haberlos dejado) pues que nos fastidíasemos. Los pelotas de turno, cuyo nombre me reservo, comenzaron a pedirle disculpas de forma bochornosa: parecían niños de primaria; cualquier cosa antes que se les estropease su carrera. Se lo advertí a Sebastián: tío, mientras Viguera esté en la Facultad, tú no apruebas el mercantil. Mis augurios se hicieron realidad, primero, porque una tarde así me lo confesó el profesor en cuestión, del que me hice bastante amigo a su instancia y, segundo, porque, en efecto hasta pasados unos años, no pudo acabar la carrera mi compañero, justo después de irse el profesor a Sevilla de forma definitiva. Como diría un castizo, "cosas de la vida" y, sobre todo, nunca te enfrentes a quien tiene en un momento de tu vida el poder sobre ti.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Derecho Internacional Privado nos la dio una profesora proveniente de la Universidad de Oviedo, discípula de Carrillo Salcedo. Sólo recuerdo de ella la pinta de pasota que tenía y que se admiraba que en pleno mes de mayo fuésemos en manga corta: friolera que era la muchacha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Filosofía del Derecho. Nos la daba Fernández Escalante con sus locuras que hoy serían tildadas de filonazistas, racistas y todos los istas. De él sólo recuerdo lo que solía repetir. Último curso de carrera, ahora sois todos amigos y compañeros, en cuanto salgáis a la calle seréis competidores y qué razón tenía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llego fin de curso. Exámenes. Me volqué en las siete asignaturas, cinco y las dos de cuarto, aunque la más floja fue la de Peláez. Las aprobé todas, menos la de Peláez que fue él quien me aprobó como a otros tantos, eso sí con la inestimable ayuda de Almenara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El día 1 de julio de 1985 celebramos la cena de fin de carrera en el Castillo de la Albaida. Desde entonces y cada cinco años me encargo de reunir a la tropa, aunque no todos comparecen a pesar de ser llamados a capítulo. Siempre han existido los grupitos y parece mentira que habiendo transcurrido casi treinta años que iniciamos la carrera, algunos sean tan nenatos o como se dice en Córdoba, tan faltuscos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-3680295417270352040?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/3680295417270352040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=3680295417270352040' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3680295417270352040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3680295417270352040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/05/facultad-de-derecho-puerta-nueva.html' title='FACULTAD DE DERECHO - PUERTA NUEVA - EPÍLOGO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-2445982889551075582</id><published>2009-04-01T21:09:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T21:18:20.964-07:00</updated><title type='text'>FACULTAD DE DERECHO - PUERTA NUEVA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Y llegó el gran día. Curso de 1983-84. Cuarto año de Licenciatura. Este año fue glorioso por diversos motivos. El primero y más importante: estrenábamos edificio. Por fin, tras diversos años de espera, las obras habían finalizado y podíamos ocupar nuestras nuevas aulas. Claro que lo de las aulas era un decir. Se había remozado todo el edificio, antiguo hospital de antituberculosos, luego trasladado a la Sierra, concremtamente, al Hospital de "Los Morales", para luego ser reconvertido en Maternidad (de ahí la figura materna existente en el pequeño jardín de la fachada). Por cierto, que según supimos meses después, las incubadoras habían estado situadas en la última planta de la fachada, donde los departamentos de Civil y Procesal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La parte más bella era el claustro del antiguo convento del Carmen, cuya Iglesia linda con la Facultad, aunque inacabado y cuyas barandillas de madera estaban de "mírame y no me toques". Las acabarían años después. Teníamos ocho aulas de cincuenta plazas, a las que se dio distinto fin, una Secretaría, Biblioteca y "dos" salas de lectura, cafetería, una Aula Magna, con una capacidad de cuatrocientas personas y tres aulas grandes, de un aforo de entre ochenta y cien personas y, además, un Salón de Grados. También una centralita, piso-vivienda del conserje, departamentos de Historia, Romano, Civil, Derecho del Trabajo, Mercatil, Canónico, Penal, Administrativo, etc., y hasta un ascensor. Ahí se acababa el edificio. Al final había un solar con una palmera todo lleno de yerbajos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recientemente regresé a mi querida Facultad y aquello está irreconocible. Según parece, en el año 1994 hubo una nueva remodelación, mejor dicho una ampliación. En aquel solar abandonado se han hecho nuevas dependencias, hasta con cocheras y todo. El centro del mismo lo ocupa en la actualidad la biblioteca, con forma redonda y varias plantas. Se han hecho nuevas aulas y se han trasladado varios departamentos, entre ellos el de Administrativo. Me alegro tanto por el personal docente como por el alumnado, así como del personal restante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero volvamos a 1983.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El decano continuaba siéndolo el Catedrático de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, D. Federico Durán López; el Secretario, su amigo y compañero, el Catedrático de Derecho Mercantil, D. José María Viguera Rubio, cuyos departamentos, estaban juntos en la misma planta. La cátedra de Derecho Civil, la seguía ostentando y por mucho tiempo D. José Manuel González Porras. La de Derecho Administrativo, D. Luis Cosculluela Montaner, mientras que la de Derecho Procesal era de D. Manuel Peláez del Rosal. Historia del Derecho, Sr. García Marín. Pero si había un catedrático peculiar, ese era el de Filosofía del Derecho y Derecho Natural, Fernández Escalante. Vamos, hoy no sé por dónde andará, pero tenía unas convicciones raciales muy especiales respecto a la raza aria, los negros y gitanos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo con cariño a aquellos primeros conserjes o bedeles como eran Navarro, Ricardo o Luis, estos dos últimos cuñados porque sus esposas eran hermanas. Además, Luis fue el primer bedel en habitar en la casa. Por cierto que hoy aquel piso se ha convertido en el Departamento de Economía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la biblioteca seguía al frente M. Carmen, con más espacio y más libros. La Secretaría tenía al mando de Antonio Arrabal, creo que aún sigue, tío diligente donde los haya. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El segundo motivo de importancia me afectó a mí personalmente. Salí elegido delegado de curso, mientras que como representante de la clase de cuarto, a nivel externo, lo fue Sebastián Almenara Angulo. Mi elección lo fue como la de los antiguos césares, a mano alzada y, sobre todo, porque nadie quiso presentarse. Reconozco que siempre había sido muy crítico con mis antecesores y me presenté por asumir un cargo de responsabilidad, cumplirlo fielmente y dedicarme a mis compañeros. Vaya que si lo cumplí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Había una cosa de la que siempre nos quejábamos: siempre éramos los últimos en poner las fechas de los exámenes en el mes de junio, con lo que al no haber, sitio resulta que las fechas entre cada prueba quedaban muy próximas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que hice aquel año fue irme a Secretaría, me senté con Antonio Arrabal y le pedí el cuadrante. Nadie había reservado aula alguna de ningún curso. Puse las fechas como todos queríamos, las confirmé con los profesores y dado su visto bueno, anuncié las mismas en la clase. Aquello le gustó mucho a la gente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra cuestión fue la de organizar la foto de la orla. Me informé de varios sitios y al final opté por Foto Rodríguez, entonces en la calle García Lovera, hoy en Encinarejo. Pedazo de fotógrafos que de forma ordenada hicieron pasar por su estudio a toda la promoción y a algunos agregados. Te hacían la foto con una esclavina de color rojo. Qué bien quedé con mi flequillo y sin gafas, aunque como dice el dicho que la cara es el espejo del alma, mi padre cuando me vio me advirtió que sí que estaba muy guapo, pero que tenía cara de "chinorri", palabreja calé cuyo significado no entendí. Me lo explicó: se me ve cara de inocencia y que cuando pasase el tiempo, me observara en el espejo, vería el cambio en mi semblante. Mi padre y su sabiduría popular, pero es que además tenía razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese curso estrenábamos varias asignaturas: Derecho del Trabajo, Mercantil, Procesal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto a Trabajo, he de reconocer que mi relación con Federico Durán no era ni buena ni mala, sencillamente no era, no existía. Desde el principio me di cuenta que no le caía demasiado bien, ni él a mi tampoco, no había eso que se dice "feeling" entre ambos. La primera vez que me dirigí a él para preguntarle al salir de clase por el cambio de fecha de un examen, su respuesta me sorprendió. Y ello porque yo lo veía tan educado, tan fino que cuando me respondió que no, que si no iban a decir que el Decano era un cabrón, aquello me dejó perplejo. Cuántas cosas de la vida iba a aprender aquel año. El segundo tropiezo con este profesor ocurrió un día en que me urgía ver a José María Viguera, el de Mercantil. Como siempre iban juntos a tomar café o al menos eso nos parecía a todos, me llegué primero a su Departamento, el cual estaba vacío. Como el de Trabajo estaba al lado, llamé a la puerta, fui preguntando dentro del mismo hasta que llegué al final. Con correción abrí la puerta y me encuentro de frente, sentado en su mesa a Durán, le pregunto si había visto o sabía donde estaba el de Mercantil y su respuesta fue: "Acaso soy yo el guardián de mi hermano?" Me dejó parado en seco. Aquello me sonaba y balbuciendo le repliqué, vamos que no lo ha visto, no? A los pocos segundos caí en la cuenta que aquella frase era de la Biblia, de cuando Dios le pregunta a Caín por su hermano Abel, vamos cuando ya se lo había cargado con una quijada de burro. Sería hijo..... Más listo que el Libro gordo de Petete. Por eso, cuando tenía que dirigirme a aquel tío, reconozco que tomaba mis cautelas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro personaje curioso era Manuel Peláez. Un año más tarde llegaría a ser Decano y por muchos años. Estaba en su apogeo. Además de Decano de Derecho, llegó a presidir la Real Academia de Córdoba, Magistrado honorífico de la Ilma. Audiencia Provincial de Córdoba, se compró un convento franciscano en su pueblo de Priego de Córdoba, daba los cursos de verano sobre el barroco, sacaba libros, jugaba al tenis, era un fenómeno o, al menos, eso parecía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese año se inventó lo de los casos prácticos. Nos ponía unas filminas de casos reales de los juzgados. Luego, los convertía en fotocopias que se las entregaba al Sr. Delegado de Curso, o sea, a mí para su distribución y venta, previa anotación en lista. Allí me tenías a mi haciendo el capullo, nunca mejor dicho, cargado con un gran maletín de fotocopias, pasando lista a la peña y recaudando a duro por folio. Recuerdo que se vendían todas. Sacaba unas siete u ocho mil pelas semanales que luego entregaba al ínclito profesor, el cual sólo me daba las gracias y ni para tabaco. Cuando llevaba haciendo el tonto durante tres semanas, a la cuarta tuve que agudizar mi ingenio y salir de aquello a mi manera. Me inventé un rollo: le dije que la clase estaba muy enfadada por los precios a los que se cobraba el folio, que en reprografía costaban la mitad. Le convení y mandó los originales a aquel servicio. No compró las fotocopias nadie. El misterio de la venta era el puñetero control listado que el delegado hacía y como en reprografía nadie controlaba, pues nadie se las compró. Creo que el Peláez se percató de la jugada y me miraba raro, me daba igual, para listo mi menda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por cierto que ese año y en mi condición de delegado de curso sufrí un "golpe de estado" por parte del profesor Peláez en compañía de mi amigo Sebastián Almenara, éste último sin querer queriendo. Y fue así. Mi futuro suegro, Manuel de Toro Sotomayor, al ser asesor de APEPMECO, patronal del comercio en Córdoba, fue invitado a ir a Madrid a la sede de la CEOE para ser informado del nuevo pacto social denominado Acuerdo Económico y Social (AES) durante un par de días, en la sede de la calle Serrano. Me invitó a irme con él y de paso conocer Madrid. No lo pensé dos veces y era una oportunidad para mí de conocer por vez primera la capital de España. Mi misión como delegado de curso había sido cumplida, en el sentido de tener fijado el calendario de exámenes de junio y, sobre todo, haber reservado con antelación el Aula Magna. Los exámenes aún quedaban lejos de celebrarse y si surgía algún problema allí estaba Sebastián Almenara para cubrirme. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así las cosas, marché para ese gran poblachón manchego. Fuimos en el BMW 733 de mi suegro. Entonces no había AVE y la autovía hacia Madrid estaba ejecutándose en aquel año de 1984 aunque ya había desdoblados algunos tramos. Nos instalamos en el Hotel Meliá Castilla, sito en la calle Capitán Haya de Madrid. Pasé unos días divertidos porque mientras mi suegro asistía a las Jornadas, yo, vestido con mi chaqueta azul marino y mi corbata me dispuse a corretear Madrid. Para ello me agencié un plano callejero y me dediqué, cual buen cateto provinciano, a visitar los lugares más simbólicos de la Capital (Museo del Prado, Biblioteca Nacional, Paseo de la Castellana, etc.), me monté en el metro, autobús y taxi. Por cierto, que el metro no me gustó: todo el mundo iba corriendo a todos lados. Parecía que alguien había dado la consigna de "el último, m.........". En fin, que pasé unos días estupendos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El problema surgió a mi vuelta. Según parece, el Sr. Peláez preguntó por mí y al decirle que me había ido de viaje, sacó una lista de alumnos de cara a los exámenes finales. La lista estaba dividida en cinco grupos, la cual aún conservo como prueba de lo que digo, daba por aprobados a unos veinte alumnos "por curso", vamos por la cara; luego, tomando como referencia el tocho del libro de cabecera, el "Ramos Méndez", con un contenido cercano a las mil páginas, estableció un segundo grupo que, prácticamente también estaban aprobados, pero que tenían que hacer un pequeño trabajo sobre un tema, a su elección y en sede departamental: vamos, igual que los anteriores pero no tan descarado. El tercer grupo, entre los que me vi figurando, estaba la morralla que además asistía normalmente a clase; para éstos, entraban unas cuatrocientas páginas. El cuarto grupo era otra clase de alumnos que además no habían aprobado el primer parcial, con un número de páginas asignado cercana a las quinientas páginas y, el último, grupo llevaba todo el tocho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegó la fecha del examen y, por supuesto, que lo aprobé, a base de estudiar; lo mismo ocurrió con todas las asignaturas, todas salvo el Trabajo y Mercantil, con las que pasé al último curso de la carrera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-2445982889551075582?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/2445982889551075582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=2445982889551075582' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/2445982889551075582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/2445982889551075582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/04/facultad-de-derecho-puerta-nueva.html' title='FACULTAD DE DERECHO - PUERTA NUEVA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6836061405125442083</id><published>2009-03-20T22:52:00.000-07:00</published><updated>2009-03-28T23:06:06.697-07:00</updated><title type='text'>FACULTAD DE DERECHO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como decíamos ayer.... De qué me suena eso. Bueno, pues como decía, mi primer año universitario no acabó mal del todo. Aprobé tres de las cuatro asignaturas y pasé a segundo con el Derecho Romano pendiente, aunque llegó febrero y todo quedó arreglado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El nuevo curso, segundo, seguíamos ubicados en el Hospital del Cardenal Salazar, junto con el alumnado de Filosofía y Letras. Parecía que ya empezábamos a controlar la situación. De los más de quinientos que comenzamos, ya quedaban menos. No dije que entre los compañeros había un grupo al que llamábamos los "abuelos", gente que trabajaba y eran mayores que nosotros. Así, recuerdo a Emilio Berenjena, Antonio López de Letona, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La novedad ese año era que ya éramos veteranos y mira por donde aquel curso, 1981-82, llegaba Lola de Toro junto con otras compañeras de las Francesas como Paqui Escribano, fallecida años después en accidente de tráfico, María Dolores Blanco, hoy Letrada de la Junta de Andalucía y María Fortes, el trío lalala, a cuál más inteligente, Pili Seoane, Rafi Lindo, hoy Notaria de Fuente Palmera y otras más. Llegaron un poco asustados aquellos novatos y cómo no, fueron bañados en huevo, como estaba mandado. El grupo se iba agrandando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Comenzado el curso, las nuevas asignaturas demostraban que por fin empezábamos a ver algo de Derecho, algo jurídico. Así, por fin conocíamos el Derecho Civil, Civil I, de la mano del Magistrado Juez de Primera Instancia, D. José Luis García-Hichrsfeld, un señor con bigote, peinado hacia atrás, con gran vozarrón, pero sobre todo un caballero. Explicaba aun a su pesar con el "Albadalejo", manual al uso impuesto por el nuevo catedrático de Civil, D. José Manuel González Porras, ya que había sido su maestro. El magistrado no disimulaba su disgusto, puesto que él era de la vieja escuela y para sus clases remitía cada vez que podía al "Castán" o al "Picazo". La verdad sea dicha, el "Albadalejo" no le gustaba a nadie por lo poco didáctico del mismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De aquella asignatura, sólo recuerdo que había una compañera que siempre llegaba tarde y como quiera que el profesor dio la orden de cerrar la puerta de la clase, ella se quedaba a tomar apuntes en la misma "gradilla" o escalón existente en la entrada, sentada, escuchando de lejos. Así, hasta que un día la sorprendió el Magistrado y al increparle el porqué de tomar apuntes en aquel sitio tan incómodo, ella le manifestó que dado que le era imposible llegar a tiempo y por no molestar se quedaba allí. Desde ese instante Pura Hernández, que así se llamaba la alumna y hoy es Magistrada del Juzgado de lo Penal en Sevilla, quedaba autorizada a llegar tarde. Creo que el profesor tenía buen ojo clínico y apostó a caballo ganador.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra asignatura curiosa, el Derecho Canónico, hoy llamado Eclesiástico, nos la impartía D. Juan Rubio, ex sacerdote que luego llegó a ser Decano de la Facultad, buena gente, tímido, que llegó a calificar al alumnado en tres partes: los sentados delante, el cielo, los de enmedio, entre los que me encontraba con mis amigos, el purgatorio y, los últimos de la clase, los folloneros, el infierno. Nos explicaba unos casos tan raros como curiosos, que si una niña la raptaban unos gitanos, que si luego se casaba, que el matrimonio era rato y no consumado, posibilidad de nulidad del mismo, etc., siempre aplicando el Código de Derecho Canónico, el de toda la vida, que mira por donde, el año 1982 fue derogado por otro elaborado y más moderno aprobado por Juan Pablo II. Pero ese no lo catamos. La primavera de aquel curso llegaba. Existía un patio grande al que daban las ventanas de la clase, hoy inexistente porque sobre el mismo se efectuó la ampliación de la Facultad de Filosofía y Letras. Pues bien, una soporífera tarde a primera hora en la que teníamos esta "alegre" clase y aunque raro, la clase estaba silenciosa, se ve que los gatos silvestres que ocupaban el citado patio o solar, estaban en época de celo y se oían maullidos y bufidos de todo tipo. En un momento dado, se oyó maullar fuertemente a un gato. De repente, el profesor algo alterado preguntó que quién había hecho el gato. Desde el "infierno" una voz dijo: "pues el gato, gilipollas". El follón estaba servido, el alboroto fue general y de estar tranquilos, nos dimos cuenta que había sido el educador quien alegró el ambiente. Ese Rafa Rojano era un cachondo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al poco tiempo, se nos presentó a una nueva profesora de prácticas que nos alegró un poco la mustia clase, Salud Rodríguez Serrera, quien luego ejerció como Procuradora y hoy es abogada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Derecho Penal I nos lo dio a nuestro grupo de tarde un profesor muy peculiar, Francisco Lillo, asignatura por la que pasamos sin pena ni gloria, aunque fue nuestra toma de contacto con el mundo del delito y nos enseñaron que "nullum crimen sine poenae", manual el Rodríguez Devesa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Economía la impartía una profesora que también lo hacía en ETEA, esposa de un alto directivo de la entonces Caja Provincial de Ahorros, Zafra-Polo. Sus clases eran amenas, nos dio sobre todo microeconomía. La ley de la oferta y la demanda: mantequilla y margarina. Vamos que la gente compraba margarina si no quedaba mantequilla. Origen del Banco de España, la Bolsa, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Derecho Internacional Público la daba un catedrático maño, vamos de Zaragoza, Mariño de apellido. Un tío la mar de salado, con perilla y bigote que daba gusto oirlo en los temas de tratados internacionales y la zona marítimo terrestre, vamos las famosas doce millas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El curso fue fenómeno, lo aprobé todo aunque sólo saqué notable en Internacional.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegamos a tercero. Curso 1982-83. Seguimos en la judería. Vamos quedando menos. Tenemos asignaturas que ya conocemos, vamos por el nombre. Así, tenemos Derecho Civil II, obligaciones y contratos, que nos la daba el catedrático D. José Manuel González Porras, como dije anteriormente, oriundo de Peñarroya-Pueblonuevo, discípulo de Manuel Albadalejo, cuyo manual nos hizo adquirir; explicaba sus clases y hacía los mismos ademanes que su maestro. Lo pudimos comprobar, al menos yo saqué tal conclusión, cuando vino a dar algunas conferencias años después. Sobre todo, cuando se quitaba y ponía las gafas. Pero decir que se esforzaba por enseñarnos. Una de las anécdotas de aquel año que me pasó con él fue cuando realicé el examen de junio. Como era el vicedecano de la Facultad, tenía un despacho en el Rectorado de la calle Alfonso XIII, me citó allí para que le leyese el examen dado que según decía no entendía mi letra. Nada más entrar, me dijo "Le auguro a Ud. un negro porvenir si se piensa presentar a oposiciones con esa letra que tiene". Mira tú que alegría me dio. Y es que mi letra parecía la de un médico, algo normal a la velocidad que tomábamos apuntes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La asignatura de Derecho Penal II nos la daba Horacio Roldán Barbero que hoy día sigue dando clase. Buen profesor. Un día explicando el delito de hurto, al ponernos un ejemplo, se le escapó la palabra "mendingo" por mendigo, a lo que alguien le replicó "sí, que estaba mendingando". El jolgorio fue notable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Derecho Administrativo I nos lo dieron a la limón Manuel Rebollo Puig y el nuevo catedrático D. Luis Cosculluela Montaner, antes mencionados. Recuerdo la forma de expresarse de Cosculluela mediante un lenguaje culto, cultísimo diría yo. Nos recordaba a aquellos telediarios que decían cosas inentiligibles para el pueblo. Pero si algo hemos de agradecer a ese profesor es que fue el único que nos enseñó algo práctico como aprender a manejar el Aranzadi, tanto su repertorio de legislación como de jurisprudencia. Un día, al hacer referencia a la jurisprudencia, descubrió que nadie se había preocupado de enseñarnos su manejo. Hizo traer varios tomos de la biblioteca, nos lo entregó y nos explico pacientemente su uso. Gracias maestro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una disciplina que nos gustaba bien poco por lo aburrida era Hacienda Pública I, se supone que continuadora de Economía. Nos la daba Manuel Renedo Omaechevarría que, por aquel tiempo, salió como diputado al Congreso por el Partido Popular. Nada que comentar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6836061405125442083?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6836061405125442083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6836061405125442083' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6836061405125442083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6836061405125442083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/03/facultad-de-derecho.html' title='FACULTAD DE DERECHO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-8297936269442058769</id><published>2009-03-07T22:09:00.000-08:00</published><updated>2009-03-14T11:57:32.176-07:00</updated><title type='text'>UNIVERSITAS CORDUBENSIS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aprobada la Selectividad, denegada la beca solicitada así como el traslado de expediente a Granada para estudiar Filología Inlgesa, sólo me quedaba la opción de cursar una carrera en Córdoba. El problema era cuál. Me decidí por Derecho porque se acababa de crear ese año de 1980 la Facultad de Derecho en Córdoba junto con la de Jerez de la Frontera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es que antes no hubiese dichos estudios en nuestra ciudad, existía el Colegio Universitario adscrito a la Universidad de Sevilla, sólo que se cursaban los tres primeros años de la carrera en Córdoba para luego, los dos últimos ir a Sevilla y el título lo obtenías por dicha Facultad. Los profesores venían muchos de ellos desde la ciudad hispalense, aunque otros eran abogados en ejercicio. La sede estaba compartida con la Facultad de Filosofía y Letras, en el antiguo Hospital del Cardenal Salazar, donde siguen en la actualidad estos estudios. Lugar maravilloso e incomparable donde pasé los tres primeros años de la carrera hasta el definitivo traslado al antiguo Hospital Antituberculoso de Puerta Nueva en el año 1984. Parecía que nuestro destino era ir de hospital en hospital sin estar enfermos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Según supimos luego por el Profesor Peláez del Rosal éramos la Promoción "Princeps". Por lo visto se denominó siempre así a la primera promoción que coincide con la creación de la Facultad de Derecho, aunque administrativamente siempre hemos sido la cuarta. Y ello porque cuando nosotros comenzamos primero, hubo delante nuestra otra promoción que comenzó cuarto, la de 1977-1982, la cual, cuando nosotros comenzamos segundo, ella comenzó quinto. Al finalizar ese año, esa promoción fue la primera que finalizó los estudios de la Facultad de Derecho de Córdoba, sólo que los había iniciado en el Colegio Universitario. Detrás de ella, hubo dos más, hasta que llegó la nuestra, que se licenció oficialmente en el mes de junio de 1985. Por ello, a pesar de ser la cuarta promoción administrativamente hablando, en puridad, es la primera que inició su andadura el año 1980 para finalizar en 1985. Bueno, eso sí, los que acabaron, entre los que me incluyo y que no llegó a medio centenar, de los casi quinientos alumnos matriculados en primero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Según nos contaron, el mérito de instaurar la Facultad de Derecho en Córdoba se debió a las fuerzas políticas de aquellos tiempos donde predominaba la UCD de Adolfo Suárez y según parece, dado que la Universidad de Córdoba era muy joven, data de primeros de los setenta, se decía que no lo era de forma completa hasta que tenía sus propios estudios de Derecho. Así las cosas, el siguiente problema que surgió fue el del lugar de su ubicación. Para ello se pensó en rehabilitar el antiguo hospital de Puerta Nueva, cuyo claustro perteneció al Convento de la Orden del Carmelo, propiedad de la Excma. Diputación de Córdoba. Todavía quedan recuerdos de su antiguo propietario que se refleja en las puertas de madera de color verde claro y oscuro de algunos departamentos y aulas. La forma de pensar de los políticos quedó reflejada en el tema de las aulas. Como digo, nuestra promoción sola contaba con un número no inferior a quinientas personas y tras la rehabilitación del edificio principal se habían construido ocho aulas, con una capacidad máxima de cincuenta plazas cada una de ellas, recayentes a la fachada principal. Era algo absurdo. Cuando un día le pregunté al Secretario de la Facultad, a la sazón D. José María Viguera Rubio, Catedrático de Derecho Mercantil, el porqué de tal insensatez, el mismo me contó la anécdota siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por lo visto, cuando se estaba remodelando el edificio, hacia el año 1981 ó 1982, visitó las obras el Ministro de Administración Territorial, D. Luis Cosculluela Montaner, que luego llegaría a ser Catedrático de Derecho Administrativo en la Facultad, alguien le comentó el número de alumnos matriculados en primero y el problema de las aulas tan pequeñas. La respuesta fue contundente: si queréis Facultad de Derecho tomadla así y luego vosotros la remodeláis o ampliáis, si no, no hay Facultad. Forma más rara de pensar los políticos. La Facultad tenía que adaptarse al edificio y no como debería ser: adaptar el edificio a las necesidades del alumnado y docentes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no adelantemos acontecimientos. Volvamos al viejo edificio de la judería. Así, como éramos tanta gente, nos dividieron en dos grupos, mañana y tarde, por el viejo sistema salomónico de los apellidos: de la A la L, por la mañana, y de la M a la Z, por la tarde. A mí me tocó por la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El profesorado, al principio, continuó siendo el mismo del Colegio Universitario, aunque paulatinamente se fueron incorporando nuevos catedráticos en distintas disciplinas. Así, aterrizó un nuevo catedrático de Derecho procesal, D. Manuel Peláez del Rosal, el cual se encargó en un principio de la Biblioteca, aunque unos años más tarde llegaría a ser el Decano. También llegó como Catedrático de Derecho Civil D. José Manuel González Porras, natural de Peñarroya-Pueblonuevo y nuevo en la plaza, el Catedrático de Derecho del Trabajo, D. Federico Durán López, el cual aceptó ser el Decano de la Facultad y su inseparable D. José María Viguera Rubio, como Catedrático de Derecho Mercantil, quien se hizo cargo de la Secretaría de la Facultad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como estaba mandado, aquel primer año se inició con la consiguiente novatada. Bromas que gastaban los mayores a los recién llegados. El día que nos tocó a nosotros, yo personalmente logré escabullirme, entre otras razones, dada mi altura y anonimato, observé desde lejos las novatadas. En un momento dado, recuerdo que uno de los veteranos, de segundo, creo que se llamaba y llama José Antonio Balsera, antiguo alumno salesiano como yo, me dijo que si no era también novato. Ante la pregunta, le respondí que, en efecto, que sí lo era, pero que estaba en Veterinaria y se lo creyó, con lo que me dejó en paz. Unos días más tarde comprobó mi mentira. El final de la novatada fue arrojar huevos a los novatos, adquiridos en un puesto de idem, al lado de la Facultad de Filosofía, que luego sería una de las entradas a la Delegación de Empleo de la Junta de Andalucía, en concreto, el C.M.A.C. en la calle Romero, al lado de la taberna Pepe el de la Judería.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las asignaturas de aquel primer curso eran sólo cuatro: Derecho Romano, impartida por el hoy compañero y Abogado Eduardo García Bala, mientras que al grupo de mañana le daba otro insigne Letrado, Joaquín Illescas. Historia del Derecho, recuerdo que nos la daba un abogado sevillano todos los Viernes, de 16 a 19 horas, tres horas seguidas, para luego volver a la capital hispalense. Derecho Natural lo impartía Adolfo Jiménez-Castellanos, abogado igualmente y, finalmente, Derecho Político, nos lo daba un incipiente profesor, Manuel Rebollo Puig, hoy notable Catedrático de Derecho Administrativo, discípulo de López Menudo, al que constantemente nos hacía referencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como anécdota de aquel curso, decir que la tarde del 23-F, Lunes, día aciago del intento de golpe de Estado protagonizado por el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina con el asalto al Congreso de los Diputados, y como quiera que unos días antes habíamos realizado el primer examen parcial de Derecho Político, el cual superé sin grandes alharacas, los compañeros que habían suspendido podían revisar su examen en el departamento de Político (por cierto, un adosado a la pared con paneles y una puerta). Bien, pues sobre las 18,30 aproximadamente y cuando en esas estaba mi querido amigo y compañero de carrera, Rafael Perales Romero, viendo el examen con Manolo Rebollo, de repente y según nos contó Rafa, aparece uno de los conserjes, el archiconocido Navarro, y le dice al profesor. "D. Manuel, que acaban de dar un golpe de estado, que ha entrado un guardia civil en el Congreso y los tiene a todos secuestrados". Los presentes se pusieron un poco nerviosos y Rafa que para eso es un lince, le dijo al profesor que en esa situación qué iba a hacer con el primer parcial de Político suspenso, ante lo cual, Rebollo le puso aprobado en el examen y salieron pitando. Ya ves tú, como si aquello fuese lo más grande del mundo. Pero el compañero consiguió su propósito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quiero hacer mención a los compañeros que hicimos grupo aquel primer año y que con el devenir de los años seríamos buenos amigos hasta el día de hoy.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, en un principio y de forma casi imperceptible nos colocamos en un inicio en orden, conforme a nuestros apellidos. Así, en mi caso, a mi lado estaba la desaparecida &lt;strong&gt;Sofía Muñoz Cantador&lt;/strong&gt;, cuya muerte ocurrió hace bastantes años en un trágico accidente de tráfico, que llegó a ser abogada y era de lo más simpático de la promoción, descanse en paz y sirvan estas líneas de pequeño homenaje. Al otro lado, se sentaba &lt;strong&gt;Reyes Muñoz Pinilla&lt;/strong&gt;, con la que tuve poco contacto, entre otras razones, por su timidez. Detrás mía estaban dos alumnos procedentes del Colegio Cervantes o también llamados Maristas, dos Rafaeles como dos soles: &lt;strong&gt;Rafael Perales&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Romero&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Rafael Rojano Segorbe&lt;/strong&gt;. Del primero ya comenté su anécdota, hoy gran abogado dedicado al mundo del transporte, mientras que Rafa Rojano es funcionario, además de su gran dedicación y pasión al mundo cofrade. Por la letra R también estaba &lt;strong&gt;José Rafael Romero Cobos&lt;/strong&gt;, compañero proveniente como yo del Instituto Séneca, gran amigo y compañero de fatigas, hoy también funcionario. Por su lado, se sentaba nada más y nada menos que &lt;strong&gt;José Miguel Tirado Tejedor&lt;/strong&gt;, vamos Miguel Tirado para los amigos, compañero del Séneca, del teatro, de viajes y de tantos y tantos buenos ratos que echamos, hoy en día abogado en ejercicio, cuyo hermano, Román, fue por determinadas circunstanscias, mi padrino de jura en el Colegio de Abogados. Qué pequeña es Córdoba. Niñas. Respecto a éstas, allí estaba &lt;strong&gt;Concha Sánchez Gómez&lt;/strong&gt;, de Posadas, a la que la conocí por culpa de mi torpeza, vamos que llegué a pisarla sin querer y cada vez que me veía, se levantaba. Creo que me consideraba algo pataleto. Fue al principio, pero luego se hizo del club que nos juntábamos al final de cada clase en los pasillos a fumar, cuando fumábamos. Al grupo también pertenecía &lt;strong&gt;Pepa Moreno Chacón&lt;/strong&gt;, gran amiga y hoy dedicada a la función pública, también &lt;strong&gt;Carmen Sáez Lara&lt;/strong&gt;, proveniente del Instituto López Neyra, para mí la tía más inteligente y lista de la promoción, siempres sacaba sobresalientes y matrículas de honor y no nos equivocamos, hoy es Catedrática de Derecho del Trabajo, fue Letrada del Tribunal Constitucional y yo que sé de cosas más. También estaba la letra Z, destacando entre ella, &lt;strong&gt;Juana Zurita Raya&lt;/strong&gt;, persona amable donde las haya, vamos buena gente, aunque al principio se quedó en el Departamento de Mercantil, opositó al cuerpo de Interventores y se dedica a la función pública, aparte de ser la compañera de otro gran amigo, &lt;strong&gt;Mariano López Benítez&lt;/strong&gt;, otro de los "cocos" de la promoción, haciendo siempre gala de un gran discurso, tío inteligente y compañero de todos, hoy dedicado a la Universidad y Catedrático de Derecho Administrativo. Vaya pedazo de promoción. También estaba un compañero procedente de la entonces llamada Universidad Laboral, &lt;strong&gt;Santiago Merino Ávalos&lt;/strong&gt;, hoy dedicado a la abogacía orientada al tema fiscal. También se unió al grupo otra compañera que al principio siempre iba con Pepa Moreno y que se llama &lt;strong&gt;María Dolores Tejederas Uceda&lt;/strong&gt;, oriunda de Fernán Núñez, hoy trabajando para el Servicio de Empleo, no sé si del Estado o autonómico. No puedo dejar de mencionar a &lt;strong&gt;Marina López Aguirre&lt;/strong&gt;, compañera y abogada igualmente, ni a tantas otras compañeras a las que pido perdón por no recordar sus nombres y referidas a aquel año. La mujer se estaba imponiendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquel curso se eligió delegado a Federico Nieto, tío de gran labia y cumpliendo siempre con su labor, primo hermano de otro gran estudiante y de igual nombre, me refiero a &lt;strong&gt;Federico Navarro Nieto&lt;/strong&gt;, hoy dedicado a la docencia como Catedrático de Derecho del Trabajo y Decano de la Facultad de Ciencias del Trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo que aquel primer año todavía estaba de moda ir de "mesones", por la judería, sobre todo, la calle Deanes, donde estaban los bares y tabernas donde muchas veces nos reuníamos, en el bar del mismo nombre de la calle citada, hoy desaparecido, "Deanes", el Bar-Mesón "Albolafia", hoy día desaparecido y sustituido como no por una gran tienda de souvenirs, el Mesón "El Burlaero", compartiendo entrada con la puerta falsa de "El Caballo Rojo", "Pepe el de la judería", "Casa Rafaé", "La Uva", donde servían el famoso fifty-fifty, mitad vino blanco mitad dulce, "El Churrasco" para tomar café, Bar "Mezquita", donde te ponían los mejores boquerones en vinagre del mundo, o en "Santos", la mejor tortilla de patatas, Mesón de "El Conde", el Mesón de la Luna, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya por aquella época comenzaron algunos problemas suscitados por los planes de estudio, respecto a los alumnos que nos precedían y se montaron algunas huelgas, por ejemplo con el Mercantil, también con la masificación de las aulas, aunque la sangre no llegó al río. Muchos de aquellos huelguistas hoy son reputados abogados, procuradores y hasta jueces. La vida seguía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También nos apuntábamos a toda fiesta que diesen bien en Agrónomos, Derecho o Filosofía y Letras, cualquier sábado. Un día, algunos nos escapamos de clase y fuimos al Cine Góngora a ver una película nueva, "La vida de Brian", de los Monty Phyton. No me he reído más en mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cuanto a los exámenes, decir que no hubo gran dificultad por mi parte en superarlos, menos uno, el de Romano y todo por hacer una gilipollez: quedarme a estudiar toda la noche del tirón y sin dormir. Cuando llegué a realizar el examen, me quedé en blanco y por supuesto suspendí. Juré no volver a hacerlo más. La vida te enseña a base de palos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquel año, sobre noviembre de 1981, llegó la fecha más temida para los varones de la época: el sorteo de la mili. Alguien había ido a la "zona" a comprobar las listas. Entonces existía lo que se llamaba el excedente de cupo que a mí no me tocó. El sistema del sorteo a los que estudiábamos no nos afectaba directamente, ya que la mayoría de nosotros habíamos pedido la prórroga por estudios. Pero sí indirectamente. Me explicaré. Al tener concedida la prórroga, tu nombre no salía en las listas, pero tenías que fijarte en el destino de los de tu misma fecha de nacimiento, porque el lugar de destino de ellos, sería el tuyo cuando finalizases los estudios. Pues bien, a los del mes de enero de 1962, mi mes y año de nacimiento, tenían por un lado, el destino de Olla Fría, en Tenerife, por otro el CIR 4 y 5 en Cerro Muriano y por último, habíamos tenido suerte, porque los nacidos entre los días 11 a 15 de enero, eran excedentes de cupo. En mi caso, mi destino quedó unido al CIR 5, o sea, tendría que hacer la mili pero en Córdoba, no estaba mal. Más afortunado fue mi gran amigo Antonio Cuevas, hoy veterinario, que por haber nacido el día 13 de enero de 1962 fue excedente de cupo. La ley vigente preveía que en tal caso, si renunciabas a la prórroga, automáticamente te habías quitado la mili de encima. Otra incógnita de tu futuro que se despejaba, acabar la carrera y luego hacer el servicio militar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Claro que existía otra opción: hacer el I.M.E.C. o también llamada escala de complemento, con lo que salías de sargento o alférez, una forma de entrar en el ejército, heredera de los llamados alféreces provisionales de la Guerra Civil, y que si preferías podías seguir ascendiendo, dejando la carrera aparte. Yo lo tenía claro, lo militar no iba a ser lo mío, y dado que me había tocado Córdoba, no pensaba complicarme la vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de formar nuestro pequeño grupo de clase, también comenzamos a conocer gente del grupo de la mañana, aunque no coincidiésemos en el horario de clases. Aquel año también llegaron algunos antiguos compañeros de Salesianos, como &lt;strong&gt;Juan Bosco Jurado Pérez&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;José Antonio González Alarcón&lt;/strong&gt;, ambos igualmente al día de hoy abogados. De la charpa de Rafa Rojano, comenzamos a conocer gente como &lt;strong&gt;Eloísa Carbonell Porras&lt;/strong&gt;, formidable compañera, hoy dedicada a la docencia, creo que en la Universidad de Carlos III en Madrid, &lt;strong&gt;Pedro Ahumada Lara,&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Inma Córdoba&lt;/strong&gt;, "&lt;strong&gt;Focho&lt;/strong&gt;", la delegada del turno de mañana, &lt;strong&gt;Magdalena Entrenas Angulo&lt;/strong&gt;, hoy compañera en el ejercicio de la abogacía, su inseparable &lt;strong&gt;Berta&lt;/strong&gt;, o &lt;strong&gt;Diego&lt;/strong&gt;, ya fallecido, "&lt;strong&gt;Gabi&lt;/strong&gt;", &lt;strong&gt;Francisco Acosta Palomino&lt;/strong&gt;, abogado igualmente, así como profesor y Director de la Escuela de Práctica Jurídica, &lt;strong&gt;Sebastián Almenara Angulo&lt;/strong&gt;, hoy Procurador de los Tribunales, no pudiendo olvidar a mi gran amiga procedente del Séneca como yo, &lt;strong&gt;Trinidad García López&lt;/strong&gt;, abogada también, compañeros todos ellos que con el paso del tiempo agrandarían el grupo aún más si cabe. Ese año fue fabuloso en lo que a amistades se refiere. Amplié el número de mis amistades con esta nueva peña, sin descuidar a mis antiguos compañeros, aunque reconozco que nos fuimos alejando cada vez más, ya que con quien realmente estabas todos el día era con los de Derecho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se me olvidaba un importante detalle: mi novia de toda la vida y hoy mi esposa, compañera, y madre de mis hijos, &lt;strong&gt;Lola de Toro&lt;/strong&gt;, que a pesar de estar aquel año aún en C.O.U. en su Colegio de las Francesas, ya se venía con nosotros a todos los saraos que podía. Pero eso, eso es otra historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-8297936269442058769?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/8297936269442058769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=8297936269442058769' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8297936269442058769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8297936269442058769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/03/universitas-cordobensis.html' title='UNIVERSITAS CORDUBENSIS'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-4811666632117182175</id><published>2009-02-22T21:29:00.000-08:00</published><updated>2009-03-04T21:55:56.744-08:00</updated><title type='text'>EDUCACIÓN SENEQUISTA. ACTO CUARTO Y EPÍLOGO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El mes de septiembre de 1979, pronto hará treinta años, vino con la novedad de que algunos de mis compañeros a los que le había quedado el inglés, vinieron a casa a pedirme les tradujera una serie de exámenes con preguntas. Aquello no me sonaba bien aunque me presté a hacerlo. Alguien le había comentado a alguien la facilidad de entrar en los departamentos de las asignaturas del Instituto, a mediodía, sin forzar nada y hacerse con los exámenes. Nos pusieron en contacto con un compañero de otro curso que a la sazón vivía en los bloques de pisos colindantes al centro. Este chaval tenía en su casa un tablón de madera con todas las réplicas de las llaves de todos los departamentos del Instituto; había entrado día a día, realizado una copia y te podía facilitar la que desearas con la sola obligación de devolvérsela. Pues según parece, mis amigos lo hicieron, arramblaron con un puñado de examenes, me los dieron, los hice todos y al parecer, el examen tenía tres folios, de los cuales acertamos con dos, con lo que el resultado fue un éxito: todos aprobaron.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero la verdadera novedad del curso fue la llegada, por vez primera en la historia del "Séneca", de las chicas. Llegaron a todos los cursos, pero a nosotros, como ya estábamos en COU, sólo nos pilló ese curso. Aquel año había dos clases de Letras y tres de Ciencias. En la mía, letras puras, con Latín y Griego, llegaron varias compañeras procedentes de distintos centros (Teresianas, Francesas, Esclavas, etc.). Recuerdo a Trinidad García López, hoy insigne compañera Letrada, su inseparable amiga de colegio Maite, María José de Diego, María Victoria Gómez Muñoz -a la sazón hija del que después sería mi Teniente Coronel de Artillería, D. Fernando Gómez Puebla - Mariví de las Heras, Catalina Sánchez Sánchez, etc. Pero si había una chica peculiar, esa era Esperanza Muñoz de la Espada, única procedente de las francesas. Esta iba a su bola, independiente, no solía relacionarse mucho con las demás, aunque cuando después la conocimos de verdad, se unió a nuestro grupo de amigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las chicas cambiaron nuestra forma de ser, me refiero a nuestro comportamiento de chavales borricos: se acabaron los eructos, pedos y demás historias escatológicas, al menos delante de ellas. La gente se volvió un poco más "fina". Algunas de ellas se unieron al grupo de teatro, como fue el caso de Mariví o María José, lo que nos permitió escoger obras donde estuviesen representados ambos sexos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cuanto al profesorado, el tipo más peculiar que nos tocó aquel año fue el profesor de Filosofía, D. Otto Wagner López. Según parece, hijo de un alemán y una gaditana. Tío alto, fuerte, de poco pelo, piel clara, con grandes morros y ojos azules o grises. Estaba un poco "ido". Sus clases eran de lo más estrafalario. Nos decía que para él buen alumno era el que vestía de orden, vamos con pantalón de tergal, se refería claro a los chicos, y no con vaqueros. Ya ves tú, cuando la mayoría de nosotros era el vaquero lo que más usábamos. Otra detalle para él era leer la tercera del ABC; ahí entendimos por lo menos yo que la tercera, era la tercera página del periódico ABC y, para finalizar, la música, que por supuesto tenía que ser la clásica, nada de rock and roll, ni demás memeces. Por ello, eran muy pocos los que cumplían con los tres requisitos y puede ser por lo que en Junio de aquel curso fueron muy pocos los que aprobaron la disciplina, entre los que tampoco yo estaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como anécdota acaecida con este personaje, contar que un día que estábamos de huelga, no recuerdo por qué motivo, y dado que su clase era de doce a una y como quiera que no pudimos hablar con él para comunicarle que no entraríamos a clase, algunos de nosotros nos colocamos en la entrada del Instituto para esperarlo. Y, en efecto, unos diez minutos antes apareció por la cuesta Don Otto, nos acercamos a él y le contamos lo que pasaba. Él se quedó un poco perplejo por las noticias y cuando alguien le dijo que se había colocado un cartel a la entrada del centro, su respuesta fue que no lo había visto, sobre todo, "porque cuando yo entro, entro mirando al infinito". Todo estaba dicho. Fue una respuesta inesperada que demostraba quién era el tipo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese año hicimos de nuevo teatro. Joaquín seguía siendo nuestro profesor de Literatura y nuestro director artístico. La obra elegida fue de Alejandro Casona y el tema, la ínsula barataria o el Gobierno de Sancho Panza. Por supuesto que el papel de Sancho lo interpretó Antonio Luque. Con la excusa de la obra de teatro aquel año volvimos a viajar a Melilla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por cierto que ese año fue el de los viajes: hicimos la Ruta de la Plata (carretera Badaloz adelante, hasta Mérida, Trujillo, Plasencia y, por supuesto, hasta el Monasterio de Yuste, última morada del Emperador Carlos V). Me prendé de Mérida, aquella Emerita Augusta me caló tan hondo que si tuviese que irme a vivir a otra ciudad que no fuese Córdoba decidí que sería Mérida mi destino. En Trujillo me impresionó sus casa solariegas así como el monumento a Trujillo, imponente sobre su caballo, figura ecuestre a cuyo lado nuestro Gran Capitán parece ir montado en un pony.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese viaje estaba dirigido por Joaquín y el profesor de Latín, D. José, Catedrático de dicha asignatura y pedazo de profesor, buena gente y sabiendo enseñar. No olvidaré las traducciones de Virgilio. Hace unos meses concidí con él en un funeral y me dijo que dejó la enseñanza media y que ahora está en Filosofía y Letras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto al Griego, nos los siguió dando la Srta. Nemesia Nevado. Sólo éramos doce alumnos. La mayoría de alumnos de letras prefirieron la Historia del Arte, con José María Zapico. A todos se nos hizo complicada la asignatura, menos mal que teníamos a Antonio Luque pedazo compañero que nos pasaba siempre el examen y así aprobamos todos. Como anécdota de esta asignatura decir que hubo un compañero, cuyo nombre me reservo, que en el colmo de la copia se lo hizo en un examen con un libro, del cual copió toda la traducción. Cuando la Nevado dijo los resultados de la prueba, se dirigió al citado alumno y le preguntó sobre la traducción, le dijo que le parecía demasiado libre; el compañero, sin inmutarse le replicó que se había estudiado de memoria un libro que él tenía y que cuando hizo la pregunta, se acordó literalmente del texto. No se lo creía ni él, ni por supuesto, la Nemesia. Ésta por sí o por no le hizo repetir el examen durante la clase. No hace falta dudar que se lo pasó Luque y finalmente aprobó. Aquello era soltarse de manos, vamos una chulería, pero no se repitió.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Lengua española. Me refiero a la asignatura. La impartía Alfonso Uruburu. Hasta el nombre era feo. Al principio no tuve problemas puesto que era de mis preferidas, siempre lo ha sido y siempre lo fue. El problema surgió al poco de comenzar el curso. Nos puso un examen, creo que de sintaxis, de oraciones gramaticales, cuando repartió los exámenes con las notas, compruebo que había tenido dos o tres fallos y de nota ponía un 4,5. Aquello me extrañó sobremanera y cuando me levanté de mi sitio a preguntarle al Uruburu, me detuve a preguntarle a mi primo Rafa Centella su nota y me dijo que un 8,5. Le dije qué fallos había tenido y para mi sorpresa, eran los mismos que los míos. Entonces mi sorpresa se convirtió en indignación y me planté delante del profesor con los dos exámenes, el de mi primo y el mío. Le pregunté cuál era su método de corrección. El tío se puso colorado y tras reponerse porque no esperaba mi pregunta, me dijo que él tenía en cuenta no sólo los conocimientos sino también el comportamiento en clase. Le repliqué diciéndole que lo que era el examen era referido a saber, conocer la asignatura, nada de comportamientos que para eso haía otra nota.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descubrí en aquel instante varias cosas: que me tenía fichado junto a otros compañeros de clase como golfos, por no atender en clase; que prefería a los de las primeras filas -entre otros, mi primo- los demás éramos la chusma y, por último, no hacer lo que hice: enfrentarme a un profesor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me dijo que si quería que me aprobase. Yo le dije que aquello no era justo. De pronto, y de forma aturullada tomó mi examen y me puso encima del 4,5 un 5. Como sabía que tenía una libreta donde apuntaba los resultados, le obligué a modificarla. Aquello fue mi perdición, sin saberlo me había creado un gran enemigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más adelante puso un examen exclusivo de verbos, todos los tiempos y todas las conjugaciones. El día del examen, cuando todos estábamos en ello, de pronto se me ocurrió levantar la cabeza, el tío me miró fijamente y no sé por qué reacción ni motivo, me enrojecí y agaché la cabeza. No pasó nada. Pero cuando puso la nota y nos dio los exámenes, sólo había fallado en un acento. La nota un 9,5 y al lado decía "buena memoria o copia". Yo, que me sabía los verbos desde siempre y que estudié. Esta vez no le dije nada, pero aseguro que me acordé de toda su parentela. Así llegamos a fin de curso y allí me estaba esperando. Me suspendió a mala leche. No suspendí, me suspendió adrede y no aprobé hasta la convocatoria de septiembre. Todavía lo veo por la calle y el tío me mira raro y más de una vez he estado por irme para él y..., pero no merece la pena. Como dice mi madre, en el pecado lleva la penitencia, aunque creo que su conciencia nunca quedó tranquila.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero como todo en mi vida siempre ha sido ver lo positivo, el lado bueno, aprendía con ese tipo una gran lección: nunca te enfrentes directamente a quien tiene el poder o te perjudicará.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por lo que se refiere al ocio y diversión de aquella época, decir que la promoción que iba delante nuestra, no olvidemos, la primera que inició el invento del B.U.P., sí la que estaba en COU cuando nosotros cursábamos tercero, decidió organizar el viaje fin de curso y para sacarse unas "pelas" pidieron permiso para hacer fiestas los sábados. Era la moda, al igual que antaño lo eran los guateques, ahora se estilaban esas reuniones a las que llamamos con el nombre genérico de "fiestas". Pues bien, a los que nos precedieron se le dio el oportuno permiso y la cosa les fue bastante bien, de hecho con el dinero que obtuvieron de todas las actividades desarrolladas creo recordar que se fueron a Canarias. El sitio: el Gimnasio grande del Instituto, con entrada por la puerta que tenía al lado del puente de San Rafael.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Con tal antecedente, nuestra promoción a través de una comisión, decidió igualmente organizar el viaje de fin de curso y de igual manera se acordó montar las fiestas los sábados. En el reparto de funciones a mí me tocó estar en el servicio de orden, vamos dentro del grupo uno más. La selección creo fue hecha en base a la altura, para eso sirvió mi metro ochenta y seis, altura que conocí ese mismo año cuando me citaron un día de enero, al igual que a toda mi quinta, en el viejo caserón de Huerto de San Pedro el Real para tallarme con vistas a un futuro no muy lejano cumplir el servicio militar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y llegó el gran día. Fue nuestro primer sábado y hubo un lleno absoluto, aunque entre el personal había gente "rara", me refiero con ello a una serie de individuos con malas caras. Fueron precisamente esos tipos quienes, en las dos únicas fiestas más que dimos, los que se cargaron nuestro negocio. Así las cosas, la tercera y última fiesta sabatina terminó como el Rosario de la Aurora. La tarde comenzó mal. A un compañero y a mí nos asignaron la puerta de acceso. Empezaron a llegar gente de todas clases, sobre todo, "choris" que se colaban sin pagar. En cuestión de dos horas aquelló se desmadró. La música era cortada a cada momento requiriendo la presencia del servicio de orden, ora en los aseos, ora en el ropero, etc.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando entré en el gimnasio vi el alboroto existente en la barra. Un grupo de energúmenos tenían acorralado a nuestro compañero Téllez, trincado del jersey y dándole voces. Me acerqué, le di un toque a uno de aquellos chorizos, los cuales se volvieron hacia mí y cuando les pregunté lo que ocurría, me dijeron entre todos que le habían dado a aquel chaval no sé si cuarenta o cincuenta vales y no les quería servir. Conseguí mi objetivo: liberar al compañero que en un momento dado se escapó, quedando ya la barra sola. Como vi que querían seguir conmigo, me fui como pude haciendo mutis por el foro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Después me llegué al vestuario que hacía las veces de ropero. Allí la escena no era mejor. Había una gran bronca liada entre los encargados y otro grupo de choris que tenían la "sana" intención de llevarse los abrigos y cazadoras que pudiesen, aun sabiendo que no eran suyos. Como quiera que alguien tuvo la lucidez de avisar a la Policía, en esas estábamos cuando, de repente, apareció por la puerta un policía, porra en mano, sin gorra y comenzó a requerirnos sobre lo que allí pasaba. Hablé yo. Le dije que aquellos "señores" pretendían llevarse aquella ropa, a lo que el agente replicó que eso se vería en Comisaría. A mí aquello que dijo me los puso de corbata. Ya me veía dando explicaciones a mi padre y la consiguiente bronca. No sé como lo hice, pero en un momento de despiste, me largué de allí y salí del gimnasio. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Fuera pude ver aparcados hasta tres "lecheras", como les decíamos a los vehículos policiales que, por entonces, llevaban siempre tres funcionarios policiales: un cabo y dos agentes. Hubo alguna que otra detención y bastante escándalo. Como es lógico, la Dirección del Instituto, visto lo visto, decidió que "nunca mais" habría fiestas los sábados.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tuvimos que ingeniárnoslas de otro modo para sacar el dinero necesario para irnos de viaje. Limpiamos hasta los coches de los profesores, hicimos lotería, pegatinas, etc., y al final con lo recaudado nos fuimos a Mallorca en avión, mi primer vuelo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aquel viaje duraba una semana, última del mes de abril de 1980, con regreso el día primero de mayo. Salimos desde Córdoba con destino a Málaga en autocar (dos creo que llevábamos, porque éramos algo más de la centena) hasta el aeropuerto de Málaga. Tutelados por dos profesores: Joaquín Aguilera, como no, y el entonces Jefe de Estudios, profesor de Ciencias. Aunque el vuelo estaba previsto para mediodía, al final se retrasó y no salimos hasta las doce de la noche de aquel día. En el Aeropuerto de Son San Juan nos esperaban otros dos autocares para trasladarnos a la Playa de El Arenal. Hotel pequeño, confortable, casi al lado de la playa. Primer problema, toda la semana estuvo lloviendo. Justo el día del regreso apareció el sol. Entre las anécdotas del viaje, significar la gilipollez de un par de compañeros de robar el chaleco salvavidas del avión. Un grupo de nosotros se perdió toda la semana en la ciudad de Palma, vamos que no dormían en el Hotel. Por lo demás, nos aburrimos como ostras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El regreso fue más movido. Al llegar al Aeropuerto de San Julián, en Málaga, cuando estábamos esperando el equipaje, para nuestro sonrojo y vergüenza torera, se oyó por la megafonía que se recordaba a la excursión de Córdoba que mien tras no se devolvieran los chalecos salvavidas, dos más a la vuelta, no se nos haría entrega de las maletas. Aquello indignó sobremanera a los dos profesores. Tras esperar un buen rato, alguien soltó en la cinta un chaleco. Ánimo, sólo quedaba otro, que apareció a la nada. Me imagino que nos vigilaban porque en ese instante comenzó a moverse la cinta transportadora y con ella nuestro equipaje.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tras el viaje de fin de curso, llegaron los exámenes. Aprobé todo menos las dos asignaturas comunes: Lengua y Filosofía. La primera, "gracias" a mi enfrentamiento personal con el profesor, la segunda, porque el profesor suspendió a un porcentaje alto de alumnos entre los que me encontraba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Llegó el mes de septiembre y las aprobé las dos. Lo siguiente fue la Selectividad, examen realizado durante dos días en la antigua Facultad de Veterinaria, hoy flamante Rectorado. Lo aprobé y la cuestión era la carrera universitaria a cursar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-4811666632117182175?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/4811666632117182175/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=4811666632117182175' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/4811666632117182175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/4811666632117182175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/educacion-senequista-acto-cuarto-y.html' title='EDUCACIÓN SENEQUISTA. ACTO CUARTO Y EPÍLOGO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6074506439831008323</id><published>2009-02-17T21:15:00.000-08:00</published><updated>2009-02-17T21:16:25.197-08:00</updated><title type='text'>¿NUEVA UBICACIÓN DEL C.M.A.C.?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Según parece el Centro de Mediación, Arbitraje y Conciliación (C.M.A.C.) va a ser próximamente trasladado desde su sede actual, en la calle Manriques. Este organismo, dependiente de la Delegación de Empleo de la Junta de Andalucía, es el encargado de tramitar asuntos de distinta índole (depósito de estatutos de asociaciones profesionales y, sobre todo, los actos de conciliación previos y obligatorios según la ley en el caso de despidos, reclamaciones de cantidad, etc., antes de llegar al Juzgado de lo Social).&lt;br /&gt;La cuestión no pasaría de ser una mera anécdota de no ser porque, habida cuenta que el espacio actual pretende ser ocupado por la nueva Delegación de Innovación, ha surgido, según parece, la imperiosa necesidad de proceder a trasladar las oficinas del citado organismo público.&lt;br /&gt;Las alternativas posibles a su nueva ubicación serían dos: Polígono Chinales (sede actual del Centro de Prevención de Riesgos Laborales y del SERCLA), Bulevar del Gran Capitán (edificio de Sindicatos, sede actual de la Delegación de Turismo y antigua sede del CMAC). Por supuesto de las dos opciones, opino que es esta última la más idónea, por su situación céntrica, conocida por todo el mundo y plenamente operativa. Sin embargo, la pretensión de trasladarse a Chinales me parece de todo punto ilógica, irracional y aberrante, por múltiples motivos: la distancia y lejanía, desconocimiento de la ciudadanía y, sobre todo, el tema del transporte. No existen líneas de autobús que lleguen a ese lugar, lo que implicaría tener que usar los medios privados para ir y venir. Además, si a ello añadimos que el Registro de entrada de las demandas es diferente al general de la Delegación, ello implicaría que cada vez que se señalase un acto de conciliación, pongamos un despido, habría que ir una vez para presentar la demanda o papeleta y otra para celebrar dicho acto.&lt;br /&gt;Por ello, desde esta tribuna suplico a la autoridad laboral competente recapacite con sumo cuidado su decisión, en beneficio no sólo de los profesionales del Derecho que acudimos a diario a las dependencias del CMAC, sino también de sus funcionarios y, por ende, a toda la ciudadanía. No esperamos menos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6074506439831008323?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6074506439831008323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6074506439831008323' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6074506439831008323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6074506439831008323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/nueva-ubicacion-del-cmac.html' title='¿NUEVA UBICACIÓN DEL C.M.A.C.?'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-3557405905187772853</id><published>2009-02-15T21:33:00.000-08:00</published><updated>2009-02-22T21:29:27.308-08:00</updated><title type='text'>EDUCACIÓN SENEQUISTA. ACTO TERCERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llegamos a Tercero de B.U.P., año de nuestro Señor de 1978. Por fin se estabiliza esto, ya controlo la situación. Te dan a elegir entre ciencias o letras. Y por supuesto, no lo dudo, huyo de las ciencias cual perro apaleado, estoy seguro que lo mío son las letras; aún no sabía qué carrera universitaria estudiaría pero entre &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Moriles&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; o Montilla, me iba más Montilla. Como dije, pasé a Tercero con las Matemáticas de Segundo pendientes, las cuales, por supuesto las aprobamos Antonio Cuevas y yo en el mes de febrero sin dificultad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Instituto seguía siendo masculino, sólo tíos. La plena libertad había llegado. El Director era el Catedrático de Filosofía, un tío muy apañado que hacía y dejaba hacer. Pasaron a mejor vida los vigilantes de pasillos, el cierre de puertas. Cada uno era ya responsable de sus actos y sabía lo que le convenía, si asistir a clase o no. El tiempo lo cura todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Prácticamente seguíamos los mismos de años anteriores en Letras, casi todo el grupo de los Trinitarios (Cantarero, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Medina&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, Rojas, Cuevas, etc,) de salesianos creo que tan sólo quedaba el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;menda&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Hubo novedades en cuestión de alumnos. Por ejemplo y para mi sorpresa, apareció en la clase mi primo Rafa Centella Blanco, pero es que además llegó otro Rafael Centella &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Gómez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, nada que ver con nosotros por lo del apellido, aunque estoy seguro que venimos de la misma familia, cuya raíz se encuentra en el pueblo de Castro del Río. En suma, estábamos tres Centellas en la misma clase. También apareció un tío que se uniría para siempre a nuestro grupo, me refiero a José Miguel Tirado Tejedor. Persona noble donde las haya, siempre a tu disposición y desde siempre un caballero. Hoy día forma parte, al igual que quien esto escribe, del gremio de los Letrados cordobeses, a él le viene por su padre y por su hermano &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Román&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, a todo esto mi padrino de jura, un ya lejano 16 de diciembre de 1985.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El personaje peculiar de ese año fue un tal José Antonio, que haciendo honor a su nombre, era más de Falange que el propio "Ausente", vamos que desde el principio le pusimos de mote "El facha". El tío montó un pollo el día 4 de diciembre de aquel año, fecha andalucista por más señas. El problema surgió cuando Rafael Centella &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Gómez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; colocó la bandera de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Andalucía&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; en lo alto de la pizarra de la clase. Estábamos a punto de comenzar la clase de inglés, con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Miss&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Astrid&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Piedra que, por cierto, regresó ese año de nuevo con nosotros. Como digo, entró "El Facha" vio la bandera colocada y se armó el follón. Decía que aquella bandera no era la "nuestra" que se quitase inmediatamente, a lo que naturalmente se opuso Rafael Centella. Se inició una discusión a voces y que no llegó a mayores porque en ese instante apareció la profesora, que preguntó qué pasaba, en su idioma, &lt;em&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;What&lt;/span&gt;´s &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;the&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;matter&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;with&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;you&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;? Tras informarse, en buena lid, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Miss&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Astrid&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; le dijo al de Falange que la bandera no se quitaba y que si quería colocase al lado la bandera española, a lo que el otro repuso que no tenía ninguna pero que además él se negaba a dar clase con aquel "trapo". &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Miss&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Astrid&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; no se anduvo con contemplaciones, dijo que eso era lo que había y que comenzaba la clase. El "facha" se dio media vuelta y se marchó. La profesora nos ordenó sentarnos, pasó lista y por supuesto le puso una falta al derechista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto al tema político quiero decir que en aquella época, la derecha, mejor dicho la extrema derecha hizo suya la insignia nacional, así solían llevar una pequeña pegatina en el dorso o correa del reloj con una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;banderita&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; pegada. Creo que los que vivimos en aquellos años comenzamos a tener complejo de nuestra bandera nacional, porque en definitiva si la pintabas, la llevabas de alguna forma, parecía que temieses te calificaran como facha. Sigo diciendo que éramos todos unos pobres diablos. Espero que las nuevas generaciones de chavales no tengan complejo alguno por defender uno de los emblemas que nos definen como españoles. Así lo entendí el día de mi jura de bandera en Cerro &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Muriano&lt;/span&gt; cuando el Servicio Militar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De todas formas el año 1978 venía con nuevos aires. Se aprobó la Constitución española, contra la opinión de muchos de la derecha que aún añoraban los viejos tiempos del Caudillo. Pero todo evoluciona, llegan gente nueva sin complejos y tira del carro para adelante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto al profesorado, destacar la llegada, aunque tarde de nuestro tutor, Joaquín &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Aguilera&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Moyano&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, profesor de Literatura que se incorporó en el segundo mes del curso. Fue nuestro tutor, amigo de confidencias y el revulsivo que parecíamos estábamos esperando. Se incorporó tarde porque venía de cumplir la "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;mili&lt;/span&gt;" en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Melilla&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Desde el principio vimos a aquel señor con bigote, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;bajito&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, delgado, templado, sabiendo mandar, que lo mismo te explicaba el Quijote, que lo dimos aquel año, como te leía una poesía de Pablo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Neruda&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Fue él quien me aconsejó y me descubrió a Gabriel &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;García&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;Márquez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; con sus "Cien años de soledad", con toda la saga de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Buendía&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero lo que revolucionó todo fue el teatro. Un día llega Joaquín y nos dice que un Banco, creo que el ya desaparecido Banco de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;Gredos&lt;/span&gt;, ha organizado un certamen de teatro entre distintos colegios que nos había apuntado y que si queríamos hacerlo tendríamos que para empezar limpiar el Salón de Actos del Instituto. Y eso hicimos. Ponernos manos a la obra. Enseguida se formó el grupo de teatro, allí estábamos como siempre, Cantarero, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Medina&lt;/span&gt;, Paco Rojas, Antonio Cuevas, Miguel Tirado, José Luis Diez &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Naz&lt;/span&gt;, Rafael &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;Pérez&lt;/span&gt; de la Concha, Antonio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;Luque&lt;/span&gt;, Pino, yo mismo, etc. Con la ilusión de montar una obra de teatro, Joaquín encontró al autor o &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;guionista&lt;/span&gt;, Pepe &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;Capdevila&lt;/span&gt;, un fenómeno que igual se hacía dos cursos en un año de Derecho, que escribía obras de teatro, que había escrito una obra basada en la biografía de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;Ernesto&lt;/span&gt; "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;Ché&lt;/span&gt;" &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;Guevara&lt;/span&gt;, el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;Ché&lt;/span&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras proceder a quitar todos los enseres inservibles del teatro y limpiarlo a fondo, comenzó el reparto de papeles. El protagonista se le dio a Antonio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;Luque&lt;/span&gt;. Y no precisamente por su parecido, sino por la memoria e inteligencia que tenía este compañero. Era el único que podía aprenderse un papel tan largo y lo hizo. Hoy creo que es un gran catedrático de Griego y Latín. Los demás, la "chusma" teníamos varios papeles en la obra. Así, en el primer acto algunos de los que aparecíamos en "Sierra Maestra", con nuestros trajes de camuflaje y nuestras escopetas, de madera claro, que las hizo mi padre y luego fueron pintadas de negro, representábamos a otros personajes en el segundo acto. Así, Miguel Cantarero hacía de guerrillero en la primera parte para luego convertirse en el tercero en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;Fidel&lt;/span&gt; Castro, defensor del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;Ché&lt;/span&gt; en un hipotético juicio que se inventó el autor, pero que en realidad nunca existió. Mi personaje, también era el de un guerrillero y después me convertía en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;Barrientos&lt;/span&gt;, Presidente de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;Bolivia&lt;/span&gt; y del Tribunal que juzgaba al Che.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los ensayos se hacían en la hora del recreo, cuando faltaba algún profesor y, sobre todo, en la hora de Literatura. Cuando se acercaba el estreno, los ensayos fueron más continuos en el tiempo. No recuerdo por qué motivo pero para realizar la obra Joaquín acudió a la ayuda inestimable del Grupo "Trápala", entonces capitaneado por Antonio, hoy día fuera del mismo y funcionario del Catastro. Ellos nos imbuyeron la técnica de la interpretación, los diálogos, se mejoró nuestra dicción y la forma de actuar, la entonación, etc. Fueron unos días maravillosos y nos lo pasamos bastante bien. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así las cosas, la tarde-noche del ensayo general y como quiera que ya empezaba a hacer calor, a alguien se le ocurrió la genial idea de por qué no nos bañábamos en la piscina. Sí, en efecto, por aquellos años, al lado de una pequeña cancha de baloncesto, existía una piscina con su depuradora y trampolín, perfectamente alicatada, de uso privado, rodeada de setos y una valla, por supuesto con agua limpia. Digo yo que sería para que se bañara el Director y su familia. Hoy día ya no existe. Pues bien, después del ensayo y a la luz de la luna, nos fuimos todos, saltamos la puerta y nos tiramos a la piscina, en calzoncillos. Estábamos un poco "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;chalaos&lt;/span&gt;".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y llegó el día del estreno. Mira que habíamos ensayado la entrada &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;tropecientas&lt;/span&gt; veces. Al respecto decir que el salón de actos tenía varias puertas, una de ellas, la de acceso al escenario, era por donde hacíamos la salida, para entrar por las otras puertas, entre el público y cual si fuese una montaña, llegábamos al escenario. Pues bien, como digo ese día, justo en el momento de salir, va y se rompe la cerradura de la puerta de salida. Además de los nervios propios del estreno, encima aquella eventualidad. Joaquín no se lo pensó dos veces: nos hizo salir por los laterales del escenario, bajar entre el público para luego, como si llegásemos de la calle, subirnos al escenario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El salón de actos estaba lleno a rebosar; hacía muchos años que allí no se representaba obra alguna. Hicimos nuestra función y la gente aplaudía y aplaudía. Fue un éxito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;O al menos eso creíamos nosotros. Decir que los demás colegios participantes fueron &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;Cervantes&lt;/span&gt; y Salesianos. El jurado estaba presidido por el Cronista oficial de Córdoba, D. Miguel Salcedo Hierro y le acompañaban otros supuestos expertos. Cuando acabó el certamen, el jurado dio su veredicto: &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;The&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_49"&gt;winner&lt;/span&gt; es SALESIANOS. Vaya hombre, ganaron mis antiguos compañeros con una obra de género &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_50"&gt;surrealista&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto a la nuestra, la crítica se centró en el juicio que representamos, entre otras lindezas, se decía que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_51"&gt;Fidel&lt;/span&gt; Castro no podía aparecer sentado en el borde de la mesa del Presidente del Tribunal. Demasiado estrictos, pero en fin eso es lo que había. Sólo nos dieron una medalla por haber participado, de consolación, que falta que nos hacía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La parte positiva de esto fue que había nacido el grupo de teatro del "Séneca", fuimos los pioneros, detrás vinieron otros. Montamos varias obras más, entre ellas una de Alejandro Casona. Joaquín descubrió que en los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_52"&gt;camerinos&lt;/span&gt; situados debajo del escenario había una colección de trajes de época, del Siglo de Oro, más o menos bien conservados y lo que hizo fue buscar un autor que tuviese obras de aquella época. Así, hicimos de Casona, "La ínsula &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_53"&gt;barataria&lt;/span&gt;", sobre el "Reino" que le dieron a Sancho Panza, cuyo protagonista fue de nuevo, como no, Antonio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_54"&gt;Luque&lt;/span&gt;, ya que era el que tenía los diálogos más largos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro aspecto positivo del teatro fueron los viajes. Joaquín organizó, con la excusa del teatro, un viaje a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_55"&gt;Melilla&lt;/span&gt;, saliendo por barco desde el puerto de Málaga. Y a finales de junio de aquel año nos plantamos en tan bella ciudad africana, algo que repetiríamos al año siguiente. ¡Vaya gira teatral!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos fuimos con nuestras escopetas de mentira metidas en las mochilas en tren desde Córdoba a Málaga y allí, a las 12 de la noche montamos en el "Vicente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_56"&gt;Puchol&lt;/span&gt;", barco de la Cía. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_57"&gt;Trasmediterránea&lt;/span&gt;, que hacia la ruta Málaga-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_58"&gt;Melilla&lt;/span&gt;, travesía de ocho horas. Llegamos a las 8 de la mañana. Vi por primera vez en mi vida los delfines al lado del buque, el color del mar conforme amanecía, negro, azul marino, turquesa, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fuimos recibidos por unos amigos de nuestro profesor, al parecer colegas suyos de profesión y que daban sus clases en un Instituto cercano al Monte &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_59"&gt;Gurugú&lt;/span&gt;, lugar de nefastos recuerdos para nuestro ejército. Nos alojaron en el Gimnasio del centro y al día siguiente representamos nuestra función ante un público en su mayoría alumnos del mismo. Después regresamos a la Península tras haber comprado lo pertinente, como tabaco, los "Coronas" y "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_60"&gt;Winston&lt;/span&gt;", a un precio irrisorio y no digamos el alcohol y otras sustancias no confesables.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero volvamos al "Séneca".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro de los profesores que para mí destacó por su candidez fue el de Latín. No recuerdo su apellido aunque de nombre de pila era D. Manuel. Y digo candidez porque al poco tiempo de comenzar el curso y dado que también impartía sus clases a los alumnos de C.O.U., vino un día diciéndonos que vaya con la promoción de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_61"&gt;COU&lt;/span&gt; que le había tocado ese año. Todos los alumnos eran magníficos, pero todos y según parece todo derivaba de un par de exámenes que les había hecho y todos o casi todos habían sacado sobresaliente. A mí personalmente aquello no me cuadraba, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_62"&gt;olía&lt;/span&gt; a chamusquina. No tardó en descubrirse el "pastel".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquel año nos enteramos que cuando un profesor ponía un examen, lo escribía previamente a máquina y luego se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_63"&gt;dirijía&lt;/span&gt; a la conserjería, lugar donde se encontraba la máquina &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_64"&gt;multicopista&lt;/span&gt;, un engendro que utilizaba tinta por un tubo, ponían una placa y a darle a la manivela, saliendo los folios impresos con el examen. Pues bien, la placa era de una material parecido al cartón que una vez usado, se solía echar a la papelera. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así las cosas, los tíos de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_65"&gt;COU&lt;/span&gt;, muy listos ellos, se dieron cuenta que si por un casual pudiesen hacerse con el molde citado, antes del examen, sabrían las preguntas de antemano. Y así lo hicieron. El Instituto por aquella época no tenía rejas en las ventanas. Todo el mundo salía a mediodía. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_66"&gt;Sayago&lt;/span&gt;, el conserje-jefe cerraba todas las puertas. Tan sólo consistía en dejar alguna ventana abierta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_67"&gt;disimuladamente&lt;/span&gt; y en el tramo que iba de las 14 a las 15 horas, aquello estaba solo. Pues bien, los del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_68"&gt;COU&lt;/span&gt; se dedicaban a entrar hasta la conserjería que estaba abierta, cogían el molde y ya está, ya sabían las preguntas que iba a poner el de Latín.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante los primeros meses todos sacaron sobresaliente, bueno también algún notable para disimular. Pero como todo lo "bueno" dura poco, llegó el momento en que saltó la liebre. De todas formas aquello no podía durar demasiado, la suspicacia del profesor estaba a flor de piel y bastó que un compañero de nuestra clase, cuyo nombre me voy a permitir a obviar, metiese la pata. El muy capullo fue un día a preguntarle al bedel que cuándo pensaba el de Latín pasar por allí para hacer las copias de los exámenes. Aquello hizo saltar las alarmas, porque el bedel se lo comentó al profesor y sospechando algo, desde ese momento tomó la iniciativa de que cada vez que hacía un examen, iban los dos -bedel y profesor- a la parte de atrás del edificio y quemaban el molde.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_69"&gt;COU&lt;/span&gt; no se amedrentaron, alguien los siguió, recogió las cenizas y todavía pudieron recomponer el examen. Pero todo se acabó y aquellos alumnos no eran tan listos como parecían: eran más bien &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_70"&gt;normalitos&lt;/span&gt; como los de las demás clases. Por eso digo que aquel profesor era cándido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El griego nos lo impartía la Catedrática &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_71"&gt;Dña&lt;/span&gt;. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_72"&gt;Nemesia&lt;/span&gt; Nevado, según parece, señorita. Una persona amable, buena, ingenua ella. Físicamente no demasiado agraciada, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_73"&gt;bajita&lt;/span&gt;, regordeta, pelo corto, cara redonda. No era mala profesora. Nos dio también al año siguiente, en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_74"&gt;COU&lt;/span&gt;, donde sólo estábamos doce alumnos. La mayoría de los de Letras escogieron Historia del Arte. Yo sinceramente elegí griego por no tener que estudiar demasiado, ahora me arrepiento de aquella decisión y máxime cuando quien la impartía era mi recordado José María &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_75"&gt;Zapico&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por último y no por ello menos importante, la asignatura de Filosofía. Nos la daba un ser especial, originario de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_76"&gt;Argamasilla&lt;/span&gt; de Alba, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_77"&gt;bajito&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_78"&gt;calvorota&lt;/span&gt;, cara de lenteja, donde destacaban unos vivos ojos azules. Era D. José una persona buena, demasiado buena, se hacía querer y tanto fue así que alguien, al ponerle el mote, se acordó del burrito "manzanillo" y con ese apodo se quedó. Él fue quien dijo aquello de "&lt;em&gt;Si querer es decidir, la verdadera decisión consiste en actuar&lt;/em&gt;", una máxima que desde entonces aplico a mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con este profesor nos ocurrió una anécdota a mi amigo Antonio Cuevas y a mí. Resulta que en aquella clase nos sentábamos en la misma banca, bancas que tenían unos asientos de madera plegables, vamos que se levantaban y bajaban según se necesitase, los cuales además al ser ya algo viejos, chirriaban al bajar y subir. Pues bien, un día que llegamos algo alborotados Antonio y yo, comenzamos ya sentados y delante del "manzanillo", a darnos golpes y empujones en plan broma, pero como siempre en esas situaciones alguno quiere quedarse encima del otro; tras varios empellones, el último se lo di yo, con tanta fuerza que Antonio se cayó al suelo y armando un ruido fuerte. El profesor estaba explicando y al ver lo sucedido, se calló. La tensión en el ambiente era fuerte, todos nos miraban en silencio, a nosotros y al "manzanillo", esperando la reacción de este último. Antonio estaba petrificado en el suelo y yo no digamos. Entonces el profesor comenzó a gritar "si yo fuera director de este instituto, lo primero que hacía...", yo me temía lo peor, los dos íbamos a ser arrojados a la calle, expulsados, en fin, en cuestión de segundos me vi dando explicaciones a mis padres de por qué me habían expulsado. Y siguió diciendo, tras un pequeño silencio, "... lo primero que hacía, era mandar engrasar esas bancas". Se nos apareció la Virgen. Antonio se recompuso, se sentó en su sitio, me miró con la cara blanca y desde entonces me prometí a mi mismo no hacer más el "ganso" en clase.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese curso, por fin aprobé todo en el mes de junio. Entre otras razones porque para acceder a C.O.U. tenías que pasar "limpio", aunque tiempo después te dejaban ya pasar hasta con dos asignaturas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-3557405905187772853?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/3557405905187772853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=3557405905187772853' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3557405905187772853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3557405905187772853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/educacion-senequista-acto-tercero.html' title='EDUCACIÓN SENEQUISTA. ACTO TERCERO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-8232772726390677181</id><published>2009-02-12T12:05:00.000-08:00</published><updated>2009-02-14T22:58:33.615-08:00</updated><title type='text'>EDUCACIÓN SENEQUISTA. ACTO SEGUNDO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El curso 1977-78 se inició en el mes de octubre de 1977. Todo seguía más o menos igual en el Instituto que cuando lo dejamos. Sin embargo, la novedad más importante vino con la jubilación de "El Chino", dejaba de ser profesor y lo más importante, de ser el "Jefe" de todos. Con su ida las cosas comenzaron a cambiar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En primer término, el centro dejó de tener "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;penenes&lt;/span&gt;", con la consecuencia fundamental de que si hubo ese curso más huelgas, algo que ignoro, a nosotros no nos afectaría. La plantilla docente sólo tenía dos clases de profesores: catedráticos y numerarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo recordar que fue en el segundo trimestre cuando se marchó el "amo" del instituto y lo sustituyó hasta el final de aquel curso el Catedrático de Dibujo, apodado "El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;tortugo&lt;/span&gt;", cuyo mote le venía como anillo al dedo, dada la configuración de su cara que, en efecto, parecía la cara de una tortuga. Ese fue nuestro profesor en dicha disciplina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tutor que nos asignaron fue el apellidado De la Rosa, profesor oriundo de Granada que nos impartía Lengua y Literatura. Durante las clases nos arengaba a fin de que no fuésemos tan conformistas, que debíamos luchar contra el poder establecido, el "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;establishment&lt;/span&gt;", o sea, debíamos rebelarnos contra el "chino" y sus secuaces, acabar con la dictadura que allí había montada. Curiosamente, cuando se fue el dictador, el nuevo Director lo nombró como Jefe de Estudios y agarrado al sillón nos dio no pocos problemas. De ahí el dicho "si quieres conocer a fulanillo, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;dale&lt;/span&gt; un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;empleíllo&lt;/span&gt;".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En lo referente al idioma, inglés en nuestro caso, me alegré un montón porque parece ser que habían largado al tío las "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;rayban&lt;/span&gt;" y el "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;ford&lt;/span&gt; fiesta" con viento fresco y, en su lugar, llegaba una nueva Catedrática, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Dña&lt;/span&gt;. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Astrid&lt;/span&gt; Piedra &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Albadalejo&lt;/span&gt;, mujer soltera, cubana de origen que pronunciaba un inglés bueno, con acento cubano. Según nos contó tiempo después, su padre fue el último embajador de España en Cuba, antes de la entrada de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Fidel&lt;/span&gt; Castro en enero de 1959 y cuando le decíamos que nos íbamos de fiesta, y por escucharla, que nos tomaríamos un "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;cubalibre&lt;/span&gt;", nos decía que era una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;mentirijilla&lt;/span&gt;, que éramos muy jóvenes y no entendíamos aún lo que nos decía. Yo, como era mi asignatura preferida, me volqué en su aprendizaje y los resultados fueron buenos. Fue de los pocos sobresalientes que saqué aquel curso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero mi gozo en un pozo. Cuando regresamos de las vacaciones de Navidad, vino el primer día y nos comunicó la triste noticia: habida cuenta que también impartía clases en la Facultad de Filosofía y Letras y dado que el Ministerio de Educación, entonces competente en la materia, le obligaba a reducir sus clases en el Instituto, la misma había optado por dejar la nuestra. Pero, tranquilos, venía una profesora sustituta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y llegó la nueva profesora. Tía enjuta de carnes, delgaducha vamos, con gafas grandes de ver, muy nerviosa y torpe como ella sola. Por lo visto, venía de la Academia "Salamanca" y sabía menos inglés que nosotros; sobre todo, la pronunciación, más cercana al Campo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Gibraltar&lt;/span&gt;, mezcla del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;llanito&lt;/span&gt; y Lepe. Desde el primer día pretendió hacer valer su autoridad, exageradamente diría yo. Nos dimos cuenta cuando uno de los primeros días de su clase, alguien tosió y ella dijo que quién había sido, el compañero levantó la mano y le dijo que para toser a la calle y lo echó fuera. Nos quedamos perplejos. No nos dejaba ni respirar. El ambiente se fue enrareciendo de tal modo que se unía la guasa que se liaba cada vez que pronunciaba o leía algún texto en inglés, que parecía estábamos viendo la película de "La vida de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Brian&lt;/span&gt;" de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Monty&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Python&lt;/span&gt;, cuando el césar hablaba con la zeta y es que nos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;descojonábamos&lt;/span&gt; en su cara y llegó un momento en que empezó a echarnos de clase a la mayoría; todo ello unido a la rigidez de su mal entendida disciplina, nos llevó a dar las quejas al tutor. Estaba claro que en el Instituto poco inglés íbamos a aprender por mor del profesorado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegó en ese curso y a nuestra clase un nuevo profesor de Física y Química, cuya presentación el primer día de clase fue: "Hola, me llamo Luis &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Luque&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Luque&lt;/span&gt;, soy de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Luque&lt;/span&gt; y podéis comprar mi libro en la Librería &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Luque&lt;/span&gt;". &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Ja&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;ja&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;ja&lt;/span&gt;... fue nuestra respuesta. Profesor sabio y experto en la materia que siempre que nos explicaba un problema, nos preguntaba a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;rengón&lt;/span&gt; seguido, que si nos habíamos enterado. Por supuesto, que todos le decíamos que sí, porque de lo contrario, te lo volvía a explicar. Dada su fisonomía por entonces de aspecto más bien regordete, hizo que la clase le pusiese el mote de "El sopas".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto a este profesor ocurrió una anécdota con mi compañero y amigo Antonio Cuevas y que paso a narrar. Resulta que por cierta casualidad de la vida fueron a coincidir en la cola de renovación del D.N.I. de la Comisaría de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Fleming&lt;/span&gt;, única entonces en nuestra ciudad, el padre de Antonio y "el sopas", que chico es el mundo. Parece ser que en la eterna espera se dieron a conocer, uno como padre de su alumno y el otro como profesor. Hasta ahí ningún problema. Éste se suscitó cuando "El sopas" se enteró que tanto su discípulo como toda su familia eran naturales de Castro del Río. Ahí se lió la cosa y ello porque, según me contó después Antonio, los de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;Luque&lt;/span&gt; y los de Castro no se pueden ni ver, el odio es &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;ascentral&lt;/span&gt; y visceral. Yo al principio no me lo creí, me parecía una exageración, pero lo comprobé durante todo el curso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, si bien desde el punto de vista docente las enseñanzas que este profesor impartía eran impecables, empero, en la cuestión personal me parecía humillante hacia mi amigo y por ende al resto del alumnado. Y ello porque como dije antes, siempre que acababa su explicación de una fórmula o un problema, nos preguntaba si nos habíamos enterado, le decíamos que sí, para a continuación preguntarle directamente a mi amigo, y tú, Antonio Cuevas, te has enterado, éste decía que sí, que se había enterado. A renglón seguido, "El sopas" decía, "pues si el de Castro se ha enterado, es que en efecto todos se han enterado". Mi amigo y compañero de banca se ponía colorado, tanto por la humillación como por las risas que al principio aquello suscitaba, aunque ya después la gente no se reía. Recuerdo que Antonio entre dientes se cagaba en su p.... madre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro profesor que me marcó desgraciadamente fue el de Matemáticas. Se llamaba D. José &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Mateos&lt;/span&gt;. Su aspecto físico era el de un niño &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;repipi&lt;/span&gt;: bien peinado con raya, gafas que ocultaban su enorme timidez, de voz baja y que cada vez que quería imponerse, carraspeaba, arrastraba los pies al andar. Reconozco que saber, sabía la asignatura. Su problema, mi problema, era no saber trasladarlo a los alumnos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de mi calvario con las matemáticas en primero, tras aprobarlas en el mes de febrero del siguiente año, ahora me encontraba con más de lo mismo, o peor, porque yo seguía sin enterarme de la trigonometría, vectores, senos y cosenos, algoritmos, etc. Ahora eso sí, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;reirnos&lt;/span&gt; en clase con el tío una "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;jartá&lt;/span&gt;" y no precisamente con él, sino de él. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se me olvidaba contar que tras la criba del primer año, las nueve clases de primero quedarían reducidas a unas cuatro o cinco en segundo. José Luis Puebla nos abandonó al igual que muchos otros, prefiriendo u obligados a ponerse a trabajar. Se hizo una reordenación de las clases y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;hete&lt;/span&gt; aquí que uno de los nuevos compañeros era nada más y nada menos que "el huevo". Se había despabilado el muchacho y ese año pasó a ser el bufón de la clase. Se hizo amigo de todos. Menos mal que José Luis se marchó porque si no quien lo habría sentido habría sido él, aunque dado su carácter, creo que habrían terminado siendo amigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pues bien, un día "El huevo" se trajo a clase un pollito que no hacía sino piar y piar. El susodicho no tuvo otra ocurrencia que meter al pollo en el cajón de la mesa del profesor, para cuando llegase el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;Mateos&lt;/span&gt;. Y llegó. No se percató de nada, ni siquiera de la malévola sonrisa del autor de la broma. Al poco rato, y dado el ruido que provenía del cajón, el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;Mateos&lt;/span&gt; guardó silencio, la peña se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;desconojaba&lt;/span&gt; y en eso se levantó el bromista y haciéndose de nuevas dijo que el ruido provenía del cajón de la mesa del profesor, lo abrió y sacó al pollo agarrado por una de sus pequeñas patas y se lo acercó a la cara del "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;Comecocos&lt;/span&gt;", mote del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;Mateos&lt;/span&gt;, quien se echó para atrás y le dijo al "huevo" que se marchara de clase. Escena patética.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algo sorprendente ocurrió otro día debido al aburrimiento de estas clases. Ver la habilidad de algunos de mis compañeros con ciertas cosas. Así estábamos en clase cuando de repente pasa una mosca con un hilo atado a un pequeño cartel que decía "beba coca-cola"; o sea, había alguien que era capaz de cazar una mosca al vuelo sin matarla para después atarle un hilo a una pata. Increíble pero cierto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así las cosas, llegó final de curso y por supuesto suspendí las matemáticas. Vuelta a empezar en el verano con clases particulares con el profesor de las francesas y salesianos, Antonio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;Jiménez&lt;/span&gt;, un pedazo de maestro que me enseñó en dos meses de verano lo que el otro en un curso entero no fue capaz. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero lo triste de esto fue que tras el verano, llegaron los exámenes de septiembre y yo iba tan seguro de aprobar que cuando hice el examen me convencí de haberlo hecho tan bien que por mal que corrigiese el "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;Comecocos&lt;/span&gt;" sacaría un Notable alto. Pero como los hados no estaban conmigo en aquella asignatura, mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que la nota dada fue la de "muy deficiente", al igual que mi amigo Antonio Cuevas. ¿Qué había pasado aquí? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ambos preguntamos por la dirección del "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;Comecocos&lt;/span&gt;", donde vivía, su domicilio en el Parque Cruz Conde y allí nos dirigimos. Nos abrió la puerta la que suponemos sería la esposa del profesor quien tras decirle quienes éramos, nos increpó diciendo: "como no &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;estudiais&lt;/span&gt;, ahora venís a que os aprueben..." Sería la tía hija de su madre, decirnos eso a nosotros, tras haber estudiado todo el verano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;Comecocos&lt;/span&gt;" nos recibió en el salón de su casa, recién duchado y peinado a raya, como siempre y vestido con pijama. Nos atendió muy bien, nos invitó a sentarnos en el sofá y trajo los exámenes. Nada más ver el mío, compuesto de lo menos cuatro folios por detrás y delante, me lo entregó, sumé los puntos de cada ejercicio, eran cinco, y comprobé que aquel tío había corregido el examen con la punta de la nariz, porque tan sólo sumando los puntos de cada ejercicio me salía un 4,5, cuando en la cabecera del mismo, ponía 2,5. Increíble pero el tío no sabía ni sumar siendo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;profe&lt;/span&gt; de matemáticas. Bueno, entrando a fondo ejercicio por ejercicio, me dijo que la forma de desarrollarlos no era la que él había explicado en clase. Le dijimos que habíamos estado todo el verano estudiando, que nos habíamos gastado un dinero que no teníamos en clases particulares. Todo daba igual, aquel borrico no aceptaba excusas ni monsergas, él era el jefe, él quien mandaba y, para colmo, nos decía que las Actas estaban ya firmadas y que no podían ser modificadas. Todo era inútil. La tensión de mi amigo y la mía creció de tal modo que habríamos sido capaces de liarnos a golpes con el "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;comecocos&lt;/span&gt;" ante tal impotencia. Nos fuimos cabizbajos, deprimidos y con nuestro suspenso poniendo nuestro horizonte en los exámenes de febrero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para colmo de males, en el Instituto nos encontramos a otro compañero que nos dijo que habíamos sido unos tontos, estudiando todo el verano para al final no aprobar y, en cambio, él sin haber estudiado o al menos unos días antes del examen había aprobado. Aquello me llegó al fondo de mi alma y la pagué con Dios. Sí, en efecto, fue mi primera crisis de fe. Si de verdad existía Dios, no podía consentir aquella injusticia, que existiese un profesor tan hijo de su madre y unos chavales que habían perdido todo el verano estudiando, ahora su recompensa fuese un suspenso. No era justo. En venganza dejé de ir a misa los domingos, creí que ya no merecía la pena tanto rezar si luego se premiaba a quien no se lo merecía. La vida qué dura es. Reconozco que fue el primer palo de mi vida, sin saber los que me esperarían años más tarde, como a todo el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una asignatura nueva ese curso fue el Latín. Nos la impartía nada menos que un catedrático de gratos recuerdos, D. Luis &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;Soldevilla&lt;/span&gt;, profesor que además lo era de las francesas. Nos enseñó el mundo romano, su lengua, a declinar los verbos y siempre fue correcto. Por supuesto que pronto aprendí que lo mío eran las letras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este año el Dibujo nos lo daba el Catedrático antes mencionado, "El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_49"&gt;tortugo&lt;/span&gt;", en el mismo aula que el año anterior. Sólo recuerdo de aquellas clases las bromas que se gastaban, sobre todo, una. Como quiera que las perchas para los abrigos estaban dentro de unos armarios de madera corridos, algunos cogieron la costumbre aquel invierno de meterse en los armarios y pacientemente dedicarse a atar unas mangas con otras, con lo que todos los abrigos quedaban así enlazados. El follón se organizaba cuando sonaba la sirena para salir. Todos llegaban al armario cogía su abrigo y al tirar, tiraba de todos los demás, qué graciosos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese año dábamos Geografía e Historia. La impartía un profesor cuyo nombre no recuerdo pero sí su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_50"&gt;fisinomía&lt;/span&gt;: alto, canijo, pelo rubio con flequillo y grandes gafas. Sin problemas. Nos enseñó el anticiclón de las Azores y su impacto en la climatología. Fue la primera vez que se nos hablaba de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_51"&gt;ecologismo&lt;/span&gt;, de los bosques, de la fauna y del cambio climatológico que se avecinaba por la contaminación de los coches y las fábricas. Nos explicó las pirámides de población. Gran profesor éste.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Educación Física nos la dio un gran profesor, D. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_52"&gt;Paulino&lt;/span&gt;, nada que ver con el del anterior curso, a pesar de que no era lo mío, supo comprenderme, sobre todo por mi esfuerzo, sin heroicidades.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto a Religión quiero detenerme con detalle en el profesor que nos la impartía. Era D. Francisco, un cura párroco, mayor, coadjutor de la Parroquia de San Andrés, con una visión de la realidad distinta para un cura de su época. Tenía un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_53"&gt;seillas&lt;/span&gt;, vamos un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_54"&gt;SEAT&lt;/span&gt; 600, de color verde con dos puertas. No sé por qué arte de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_55"&gt;birli&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_56"&gt;birloque&lt;/span&gt;, Paco Rojas y Antonio Cuevas se hicieron muy amigos del cura para que los llevara en su coche. La excusa era que tenían que irse andando a su casa en la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_57"&gt;Avda&lt;/span&gt;. de Barcelona y aquello quedaba lejos del "Séneca" y como de todas formas él iba para allá o cerca, no le importaba llevar a los dos "prendas". Cuando los demás los vimos subidos en el coche del cura, todos comenzamos a querer que nos llevara, era una obra de caridad, sobre todo los días de lluvia que aún eran abundantes y siempre que coincidíamos con él a la salida. Había que ver ese coche lleno de gente entre los que me incluía, ese Miguel Cantarero, Paco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_58"&gt;Medina&lt;/span&gt;, Paco Rojas y Cuevas. Un día lluvioso nos metió a todos. El cristal del parabrisas se empañaba y teníamos que ir dándole con un paño que el cura llevaba. Paraba en un semáforo y si por causalidad pasaban niñas, nos preguntaba qué puntuación le dábamos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De todas formas y a años vista creo que el cura nos veía a ese grupo como si fuésemos unos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_59"&gt;golfillos&lt;/span&gt; a los que educar, cuando en realidad comenzábamos a ser unos tunantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra anécdota a narrar fue la del día que estando en clase observamos que el "padre" como así le llamábamos tenía en su mesa una pequeña libreta en la que hacía anotaciones. Nos enrollamos para intentar ver qué es lo que allí se ponía. Dedujimos rápidamente que en cada hoja estaba anotado el nombre de cada uno de sus alumnos. Pero por si las moscas, las anotaciones las hacía en griego, vamos un griego muy peculiar: sustituía las letras del alfabeto castellano por las del alfabeto griego. Así no nos enterábamos o, al menos, él creería eso. Puede ver como en algunos casos las anotaciones eran mayores que en otras. En un momento de descuido pasé la hoja de mi nombre. En la misma sólo ponía mis apellidos y nombre en castellano. El contenido sólo tenía dos palabras con caracteres griegos, una gamma, una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_60"&gt;ou&lt;/span&gt;, una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_61"&gt;ar&lt;/span&gt;, una delta y otra &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_62"&gt;ou&lt;/span&gt;; la segunda palabra, un phi, una épsilon, una lambda, una iota y una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_63"&gt;zed&lt;/span&gt;. O sea, en cristiano, ponía "gordo feliz". Ese era el concepto de aquel cura hacia mi persona. Llegué a preguntarle si aquello era cierto y me &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_64"&gt;dinjo&lt;/span&gt; que sí, que así me veía, siempre con la sonrisa en la boca. Me quedé &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_65"&gt;anodadado&lt;/span&gt; con su explicación pero recapacité y me di cuenta de que aquello era cierto. Siempre he sido un gordo feliz, bueno un "ligeramente" obeso y a ser posible lo más feliz que pueda, la vida es tan corta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quiero terminar este curso sin dejar de mencionar a algunos de los compañeros nuevos con los que compartí aula: Montero Aleu, un gran estudiante, el otro Montero y su inseparable Jose, hoy día Interventor de Cajasur el primero y funcionario de justicia el segundo. Esta pareja se traían una guasa muy especial entre ellos y siempre estaban hablando de las fuerzas ocultas, de los montoneros y los armenios. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-8232772726390677181?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/8232772726390677181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=8232772726390677181' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8232772726390677181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8232772726390677181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/educacion-senequista-acto-segundo.html' title='EDUCACIÓN SENEQUISTA. ACTO SEGUNDO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-5370593781125871604</id><published>2009-02-09T21:24:00.000-08:00</published><updated>2009-02-09T22:27:58.420-08:00</updated><title type='text'>VERANO DEL 77</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El verano de 1977 transcurrió tranquilo, como siempre. Mi familia no veraneaba, tan sólo hacíamos alguna que otra escapada a la playa, en concreto, a Málaga, Torremolinos o La Carihuela. Mi padre, por aquel entonces tenía un SEAT 133, color "mierda gato" de dos puertas, con motor trasero, matrícula CO-7003-C. Decía que cuando fue a comprarlo al Polígono de la Torrecilla, Molina Hermanos, se equivocó al elegir el modelo, porque él quería haber comprado el 127. Pero en fin, eso es lo que había. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como digo, sólo hacíamos escapadas cuando se podía, casi siempre los Domingos, como buenos domingueros. A las cinco o seis de la mañana mi madre se ponía a hacer pedazo de tortilla de patatas, picadillo y los socorridos filetes empanados. Adquirieron una nevera enorme donde metían el tinto, la gaseosa y cervezas. Nada de refrescos, en todo caso, agua. Además, en una pequeña bandeja, la fruta para el postre. Todo controlado. No más allá de las siete de la mañana salíamos, mi padre, mi madre, mi hermana Amalia, la nevera y yo. Digo la nevera porque como el maletero del coche era pequeño, la nevera iba enmedio, entre mi hermana y el que esto escribe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi padre siempre quería salir lo más temprano posible a fin de evitar el sol o, al menos, que cuando el astro rey saliese estuviésemos casi llegando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese coche gateando por la Cuesta de los Visos, la Cuesta del Espino, camino de Fernán Núñez, Montemayor, Montilla, Aguilar de la Frontera, Monturque, Lucena, Encinas Reales, Benamejí y Antequera. Tuvimos la suerte de que acabaron hacía poco tiempo la carretera de Málaga, es decir, lo que en la actualidad ha sido desdoblada un poco antes de llegar a las Pedrizas, porque los conductores antiguos recordaban con pánico el tránsito por una carretera estrecha y la famosa Cuesta de la Reina. Después, pasabas los tres túneles y a la nada, pasando el Pantano del Agujero, ya estábamos vislumbrando la capital costasoleña. Atravesabas la ciudad y unos diez kilómetros más, llegabas a Torremolinos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Normalmente, llegábamos a las 9 de la mañana. Yo creía que a mi padre le daban las llaves para abrir la playa. No había nadie a esas horas. Alquilábamos una sombrilla con dos tumbonas y la omnipresente nevera en medio. Allí te tirabas todo el día en el agua, comías a mediodía en la arena y por la tarde, sobre las siete, más o menos, de vuelta. Mi madre y yo, al ser tan blancos, veníamos como dos salmonetes, "coloraos". En cambio, mi padre y mi hermana, al ser más morenos de piel, ni se les notaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La vuelta era criminal. El coche como es de suponer carecía de aire acondicionado. Bueno, miento, sí lo tenía, bajabas las dos ventanillas y a saborear el aire que entraba por ellas. Pero como había estado todo el día al sol, la chapa achicharraba, !Dios, qué calor! Encima, las colas de regreso a Córdoba, la carretera toda ella era de una sola dirección. Podías llegar a las once o las doce de la noche, hecho polvo, "colorao" como un tomate y que no te rozara ni la ropa. Para colmo de desdichas, el calor reinante y sofocante de la noche cordobesa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La forma que teníamos en mi familia de quitarnos el calor era noche tras noche subirnos a la azotea. Existía allí un somier grande. Te subías el colchón y unas sábanas y a dormir. Pero antes, me encantaba mirar la noche estrellada. Todavía no hacía estragos en la ciudad la contaminación lumínica. Veías las estrellas, incluso fugaces, luces rojas que se movían, eran aviones que no ovnis. A la azotea, en principio subíamos los cuatro integrantes de la familia, sólo que a dormir, dormir, nos quedábamos mi padre y yo. A mi madre le daba miedo quedarse allí arriba. Se dormía del tirón pero había una pega: al amanecer, sobre las seis de la mañana, había que levantarse y recoger. El problema parece que estaba en que habida cuenta que nuestra casa era más baja que las que la rodeaban, y te quedabas más rato, los vecinos podían verte. Yo dormía en calzoncillos nada más. Recogías el colchón medio durmiendo y para abajo, al "horno" como decía mi padre. Yo me volvía a acostar en mi cama hasta un buen rato después.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquel verano, me busqué la vida para costearme las clases particulares y preparar las malditas matemáticas. No, no me fui a los albañiles. Como mi madre tenía la droguería y sus conocimientos con el público eran inmejorables, comunicó a su parroquia que se daban clases particulares a niños pequeños, vamos que el "hijo de la Amalia", así me conocían, impartía lecciones, incluso a domicilio, a niños desde primero a sexto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo entre mi alumnado a un chico al que yo tenía que ir a su casa, sita en la calle Hermano Juan Fernández, entonces al lado del Ambulatorio (hoy han puesto, como no, un "chino"). Todos los días, sobre las diez, llegaba a dar mi hora al muchacho, dictados, cuentas, etc. Había un detalle de ese chico que me causó una gran tristeza. Según me contó la madre, le habían detectado una rara enfermedad y le aseguraban que cuando pasaran unos años perdería la vista completamente. Aquello me impresionó y mi dedicación al chaval fue mayor aquel verano. No sé que pasó de él, si se cumplieron los terribles pronósticos pero ahí me di cuenta y recapacité si había Dios, cómo era posible que un chaval de 9 años fuese castigado de esa manera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro alumno al que visitaba por las tardes era el hijo de una clienta de mi madre, Conchi Navajas, que vivía a la vuelta de la calle Antequera, vamos en la Avda. de Libia. Con éste, el detalle fue que a los pocos días le observé unas espinillas por la cara y los brazos, yo entonces desconocía lo que le pasaba. Pero me enteré, vaya que si me enteré, porque el nene me decía, me puedes rascar en la espalda y yo, tan amable le rascaba. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegó el fin de semana, mi tía Brígida nos había invitado a todos a irnos a su apartamento de la playa en Chipiona. Vaya fin de semana, mi cuerpo estaba extraño, no quería ir al mar, sólo quería dormir y de pronto descubro que me salen unas espinillas por todo el cuerpo: la varicela. El nene me la había pegado y aquello picaba tela. Me tiré más de una semana encerrado en mi casa, emborrizado en "talquistina", tenía espinillas por todos lados, hasta en semejante parte. Vaya con el niño y que gili que fui.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como digo, por las mañanas venían además chavales del barrio. Los metía en mi casa, en una zona que no estaba acabada. En la mesa de comedor allí colocada, hice una pizarra con papel de estraza y la pintaba con tiza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A las 9 de la mañana iba con mi compañero y amigo Antonio Cuevas a que nos dieran clases de matemáticas. Era nuestro maestro Antonio, profesor de las francesas y salesianos, sabía matemáticas por un "tubo" y te las explicaba tan bien que hasta te llegaban a gustar. Hoy día, creo que es el Director del Colegio de las Francesas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, que aquel verano lo pasé recibiendo clases por un lado, dándolas yo mismo a los nenes del barrio y alguna que otra escapada a la fabulosa playa. Verano divino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-5370593781125871604?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/5370593781125871604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=5370593781125871604' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5370593781125871604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5370593781125871604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/verano-del-77.html' title='VERANO DEL 77'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6361096733558901590</id><published>2009-02-06T22:17:00.000-08:00</published><updated>2009-02-10T21:45:00.153-08:00</updated><title type='text'>EDUCACIÓN ADOLESCENTE. ACTO PRIMERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Año 1976. Llegó el cambio de mi vida. Me voy para el instituto, entonces llamado Instituto Nacional de Enseñanza Media, después denominado Instituto Nacional de Bachillerato, "Séneca". Según supe después, aquello había sido el producto de la segregación del hasta hacía pocos años único instituto centenario existente en Córdoba, el "Instituto Provincial", sito en la Plaza de las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Tendillas&lt;/span&gt;. Se inauguró en el año 1968. Sus alumnos eran todos chavales; a las nenas se les dejó la antigua sede y se denominó Instituto "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Góngora&lt;/span&gt;". Con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;posteriodidad&lt;/span&gt;, dado el aumento de la población, se crearon en el Sector Sur el "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Averroes&lt;/span&gt;" y en el Parque &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Figueroa&lt;/span&gt; el "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;López&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Neyra&lt;/span&gt;", los cuales eran mixtos, de chicos y chicas, y según los bulos de la época al respecto, aquello era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;sodoma&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;gomorra&lt;/span&gt;, por lo de la mezcla de sexos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Director era D. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Rogelio&lt;/span&gt;, alias "El Chino", catedrático de Latín. Dirigía el centro como si fuese un pequeño dictador, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;bajito&lt;/span&gt;, muy poca cosa, calvo, el poco pelo que tenía era blanco, con gafas, chaqueta y corbata, pero con mucha mala leche. Tenía este Director una guardia pretoriana, los bedeles, casi todos guardias civiles en la reserva, dirigidos por el ínclito &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Sayago&lt;/span&gt; que, además tenía su vivienda a la entrada del instituto. Recuerdo a otros menos duros, como Balsera, hombre ya mayor y siempre presto a ayudarnos. Como anécdota decir que fue él quien me prestó su chaqueta para interpretar el papel de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Barrientos&lt;/span&gt;, Presidente de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Bolivia&lt;/span&gt;, en la obra de teatro que hicimos "Che &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Guevara&lt;/span&gt;", escrita por Pepe &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Capdevila&lt;/span&gt;, de la que hablaré en otro momento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El centro tenía una entrada oficial, reservada a los de C.O.U., los demás, la "chusma", podíamos entrar a nuestra elección, bien por una cuesta llena de piedras o bien, por la puerta existente más abajo, que lindaba con las viviendas de la Caja Provincial de Ahorros de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Avda&lt;/span&gt;. del Corregidor, en uno de sus bajos estaba el comedor universitario, hoy &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;ACALI&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te controlaban la entrada con el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;carnet&lt;/span&gt; del centro. La diferencia era que los de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;COU&lt;/span&gt; tenían puesto el sello en color rojo, los demás en morado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de venir de un colegio de curas con fama de estricto en su educación, desde un principio noté en el ambiente un excesivo rigor que en los últimos años se había ido relajando en los salesianos. Por ejemplo, hacía ya rato que en mi antiguo colegio no nos formaban en fila al estilo militar. Aquí se seguía formando y eran los bedeles los encargados de tal función, en el sentido de alinearnos en fila de uno y mantener derecha la fila y, así, fila a fila subíamos a las clases. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cuanto al centro, era tocar la sirena -cual campo de concentración- y se cerraban todas las puertas. Como curiosidad decir que las vallas que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;rodeaban&lt;/span&gt; el instituto estaban cosidas con alambre debido a los agujeros practicados en ellas para fugarse la gente. Había altavoces por los que de vez en cuando sonaba la voz de "El Chino" dando órdenes. Existían los vigilantes de pasillos, profesores que durante las clases daban vueltas por los pasillos por parejas y si te pillaban fuera de tu clase, te pedían explicaciones y si no eran convincentes, te llevaban a la higuerilla, vulgo Jefatura de Estudios, donde te aplicaban la sanción correspondiente, entre otras, la expulsión a tu casa durante unos días. Los más temidos eran Don Lorenzo, profesor de Historia, la Revuelta, de Literatura y la "Muerte", profesora de Matemáticas. Personalmente, tuve la suerte de que ninguno me pillase ni me diese clase.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Significar que me impresionó al llegar, aparte de la cantidad de gente que allí había, era lo viejos que veía yo al menos a los de cursos superiores. Tengamos en cuenta que el nuevo invento del B.U.P. (Bachillerato Unificado Polivalente) pretendía liquidar, como lo consiguió, el sistema anterior educativo, es decir, el bachillerato antiguo y creo que dicho cambio fue a peor: aquellas promociones que iban cerrando el sistema anterior acababan mucho mejor preparadas que nosotros. Por eso, la mezcla era abundante. Había una promoción delante nuestra que era la primera de BUP, también estaban los que acababan sexto de bachillerato, los de COU antiguo, herederos del llamado PREU y por haber, recuerdo que hasta había seminaristas del Obispado que se preparaban el bachiller. Sin olvidar a los del nocturno, esto es, gente que trabajaba por el día y se sacrificaba en estudiar por la noche. En suma, una gran mezcla de estudios pero eso sí, sólo tíos. Las niñas tardarían aún unos años en llegar, en concreto, habría que esperar al curso 1979-80 para verlas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allí llegamos aquel año para cursar primero de B.U.P. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;tropecientos&lt;/span&gt; mil chavales. Tengamos en cuenta que aquélla era la generación del baby boom, de la época de desarrollo, se fomentaba la natalidad y el producto fuimos nosotros. La mayoría de las familias tenían una media de tres o cuatro hijos, la mía sólo dio para dos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decir que las clases de aquel curso 76-77 se numeraron por letras, de la A a la I, es decir, nueve clases, a una media de 40 a 45 alumnos por clase, y la división se hacía por el idioma, francés o inglés. A mi me tocó Primero B, por el inglés. Aquello era un "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;rebú&lt;/span&gt;", una mezcla de alumnos desechos de tienta de colegios de toda Córdoba (Salesianos, Trinitarios, Cervantes, La Salle, Alzahir, El Carmen, y también de la Universidad Laboral y demás centros públicos). Por lo que respecta a mi grupo, llegamos cinco de salesianos, Antonio Moreno &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Carmona&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Muñoz&lt;/span&gt;-Torrero, Manso &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;Ojeda&lt;/span&gt;, Antonio Ortega &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;Calero&lt;/span&gt; y un servidor. No éramos un grupo compacto como sí lo era el proveniente de los Trinitarios, allí estaban José Luis Puebla Capitán, primo de mi amigo Juan &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt;, Miguel Cantarero &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;Medina&lt;/span&gt;, Francisco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Medina&lt;/span&gt; Torres, Antonio Cuevas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Mérida&lt;/span&gt; y Francisco Rojas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;García&lt;/span&gt;. Se dividían por parejas, los más revoltosos y siempre de guasa y cachondeo, que se reían de todo y por todo, eran Paco Rojas y Antonio Cuevas, vivían en la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;Avda&lt;/span&gt;. de Barcelona. La otra pareja la formaban Miguel Cantarero y Paco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;Medina&lt;/span&gt; -el tío el bigote-, muy serio, aunque buena gente. La última pareja, por aquello de la amistad, la formamos aquel año, Puebla y yo, porque nos íbamos y veníamos juntos desde Cañero viejo, con su primo Juan &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt;. También venía de los trinitarios Manolo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;Álvarez&lt;/span&gt; de la Coba, recientemente fallecido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo algunos compañeros más, como a Paco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;Pérez&lt;/span&gt; Bermejo, Fuentes, José Luis &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;Díez&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;Naz&lt;/span&gt;, Rafa Pérez de la Concha, "Chiqui", José Antonio Alcántara Manzanares, Juan Ballesteros Cuevas y su amigo Salva Cuadrado Lozano, estos tres últimos provenían del Colegio Stma. Trinidad, etc., hasta unos cuarenta y tantos que estábamos allí, pero sólo quiero destacar de los anteriores, el grupo de los trinitarios, porque siempre tuve en ellos a unos amigos de verdad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De todos ellos, con el que siempre podías y puedes contar, dada su madurez, era Miguel Cantarero, un tío afable, inteligente, con una gran sentido del humor y sensibilidad. Fue él quien me enseñó a conocer la música de de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;Joan&lt;/span&gt; Manuel &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;Serrat&lt;/span&gt;, por ejemplo. Hoy día lo veo igual, hemos cambiado físicamente todos, los años no pasan en balde, pero Miguel siempre ha sabido estar en su sitio y conservarse muy bien. Y decía el tío que se le iba a caer el pelo y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;míralo&lt;/span&gt;, hoy lo tiene igual que antaño. Otros, entre los que me incluyo, por desgracia no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al principio, como la hora de entrada era a las 8,30 horas, me iba con Juan &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt;, ahora &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;por decisión familiar, sólo Gonzalo&lt;/span&gt;. A las 8 en punto llegaba, cargado de libros en un viejo macuto de color verde que según parece perteneció a un tío político mío que era militar. Llegaba, como digo, a su casa frente al Cementerio de San Rafael, picaba el portero automático, bajaba, "buenos días" y a la marcha militar, un dos, un dos, hacíamos a diario el camino hasta el "Séneca": &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;Avda&lt;/span&gt;. de Libia, Puerta Nueva, Alfonso &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;XII&lt;/span&gt;, San Pedro, Coronel Cascajo, perdón, Lineros, Cardenal &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;González&lt;/span&gt; -la calle las putas-, Triunfo, Magisterio de la Iglesia, Caballerizas Reales, Alcázar Viejo (la gente cordobesa, por deformación de las palabras, decía "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;lacasaelviejo&lt;/span&gt;"), Puerta de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_49"&gt;Sevilla&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_50"&gt;Avda&lt;/span&gt;. del Corregidor, llegada al instituto, 8,30 en punto. Cada uno a su clase, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_51"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt; a 2º de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_52"&gt;BUP&lt;/span&gt;, yo a 1º B.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al poco tiempo, dejé de ir con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_53"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt;, dada la marcha a la que íbamos y que a mí me parecía agotadora, y era tal que nos cruzábamos, vamos que adelantábamos a Miguel y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_54"&gt;Medina&lt;/span&gt; que iban más relajados, coincidíamos con otro compañero de curso de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_55"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt;, Paco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_56"&gt;Yélamo&lt;/span&gt;, tío inteligente donde los haya, alto, rubio, parecía un "guiri", un extranjero. Fue él quien nos dio la definición de Historia: "sucesión de sucesos sucedidos en una sucesión de tiempo."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A los pocos meses, formamos el grupo del barrio de tanto ir y venir: Miguel, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_57"&gt;Medina&lt;/span&gt;, Paco Rojas, Cuevas, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_58"&gt;Yélamo&lt;/span&gt; y yo. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_59"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt; iba solo, bueno no, con otro de su curso, llamado Toro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese ir y venir cuatro veces al día de tu casa al Instituto y viceversa, charlando cada uno su "pego", comentando los estudios, las clases, las anécdotas, nos hacía sin querer unirnos más. A mí me vino muy bien en lo que a mi físico respecta, estaba creciendo, perdí peso y alcancé la actual estatura. Todo no iba a ser malo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De hecho, al cabo de unos años formamos todos una panda y salíamos juntos los fines de semana, teníamos los mismos gustos musicales (&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_60"&gt;Supertramp&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_61"&gt;Pink&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_62"&gt;Floyd&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_63"&gt;Bob&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_64"&gt;Dylan&lt;/span&gt;, América, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_65"&gt;Serrat&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_66"&gt;King&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_67"&gt;Crimson&lt;/span&gt;- grupo favorito de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_68"&gt;Medina&lt;/span&gt;- el llamado &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_69"&gt;rock&lt;/span&gt; sinfónico, también el rock duro como Led Zeppelin o Rolling Stones, para luego comenzar a descubrir el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_70"&gt;rock&lt;/span&gt; arábigo-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_71"&gt;andalusí&lt;/span&gt;, como &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_72"&gt;Triana&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_73"&gt;Medina&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_74"&gt;Azahara&lt;/span&gt;, Mezquita, etc.), el tonteo con las niñas de las "francesas", Colegio Sagrada Familia, en San Pedro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De las niñas que veíamos todos los días en el camino, iba una con su hermana pequeña, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_75"&gt;Loli&lt;/span&gt; de Toro y su hermana Ana, con las que se metía a menudo Puebla, ya que la conocía de la "miga" del hijo de "Juanillón", don Juan Luque Soriano, luego profesor de los Trinitarios, en concreto con la mayor y le decía, a fin de cabrerarla, "hasta luego, rubia de bote". Aún no sabía lo que me depararía el destino y que aquellas niñas serían con el paso de los años mi esposa y compañera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_76"&gt;Lola&lt;/span&gt; - el nombre se lo cambié yo - y mi cuñada Ana, respectivamente. Otra niña era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_77"&gt;Ascen&lt;/span&gt;, compañera de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_78"&gt;Lola&lt;/span&gt;, que presumía como nadie de haber estado en Alemania, dado que sus padres eran emigrantes retornados y tenían un "mercedes". Pero, la que causaba sensación por ir sola siempre, con su halo de misterio, rubia, ojos verdes, era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_79"&gt;Maleni&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_80"&gt;Hernández&lt;/span&gt;. Todas vestían el famoso uniforme de las francesas: falda tableteada a cuadros, jersey blanco, calcetines, zapato oscuro. Todavía no se estilaba el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_81"&gt;chándal&lt;/span&gt; por la calle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero sigamos con el "Séneca". El profesorado de primero lo componía un variopinto cuadro que iba desde nuestro tutor Don Manuel Álvarez, un gran profesor que nos impartía además Ciencias Naturales, con barba, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_82"&gt;bajito&lt;/span&gt;, chaquetas con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_83"&gt;coderas&lt;/span&gt;, un "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_84"&gt;progre"&lt;/span&gt;, vamos. Recuerdo un día que nos llegó a hablar de las mujeres, en concreto, de la regla, de cómo sufrían las mujeres esa especie de maldición divina y que por tan sólo eso merecían nuestro mayor respeto y admiración. Decirnos eso a nosotros, que éramos hormonas andantes, siempre con la p.... en la oreja, "más calientes que un soldado en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_86"&gt;Ibiza"&lt;/span&gt;, que diría el malogrado humorista &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_87"&gt;Gandía&lt;/span&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En Educación Física nos daba Francisco Calderón, vulgo "Paco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_88"&gt;Pegos&lt;/span&gt;", cariñoso apodo para referirse a su forma de dar la clase de gimnasia. Para esta disciplina nos llevaban bien al campo de fútbol o al enorme gimnasio, al menos a mí me lo parecía, donde había de todo: espalderas, cuerdas, plinto, caballo, etc. Había otro pequeño, cubierto que no siempre se usaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dada mi condición física de aquellos años, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_89"&gt;bajito&lt;/span&gt;, regordete, mi gimnasia era muy limitada; tampoco se me exigía demasiado. Por ejemplo, me daba pánico el plinto o el caballo o el potro. Todos esos utensilios yo los veía como medios de tortura, cual si de la Inquisición se tratara. Sólo recuerdo haber saltado una vez el potro y en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_90"&gt;bajito&lt;/span&gt;. Pero, la anécdota que me sucedió y que más me impactó fue la del día que me dio por subir la cuerda. No sé aún como lo hice, pero empecé a subir y subir, había unos cinco o seis metros de altura, cuando llegué a la rasante de las ventanas de cristales que daban al Río &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_91"&gt;Guadalquivir&lt;/span&gt;, me &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_92"&gt;acojoné&lt;/span&gt; y me quedé petrificado, agarrotado, me quedaba menos de un metro para llegar a lo más alto. El profesor, al verme parado, me insistió para que llegase al final. Le grité aterrorizado que no, que no subía más, a lo que me respondió que bueno, que entonces me bajase y yo le contesté que no, que no podía. La cosa pintaba mal, creo que el profesor se temió mi caída. Entonces, entre todos, profesor y compañeros, me hablaron, me tranquilizaron y fui descendiendo despacio, hasta que toqué el suelo. El profesor me dijo que "jamás, te has enterado, jamás te vuelvas a subir a la cuerda".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra actividad de esta clase era correr haciendo el llamado "circuito". Consistía en salir por la puerta falsa del instituto, salir hasta la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_93"&gt;Avda&lt;/span&gt;. del Zoológico, subir por la cuesta frente a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_94"&gt;ETEA&lt;/span&gt;, hoy Ciudad de los Niños, bajar por la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_95"&gt;Avda&lt;/span&gt;. del Séneca hasta entrar de nuevo por la puerta por la que habíamos salido. No tardó pronto la clase en enterarse del atajo llamado la "cuesta del camello", una forma de acortar por la pared donde estaban los camellos del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_96"&gt;zoo&lt;/span&gt;. Pues bien, yo tomé ese atajo más de una vez, y a pesar de ello, siempre llegaba el último, pero bueno, llegaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese primer año me causó sensación en los recreos ver cómo se jugaba al rugby en el campo grande. A aquello jugaban los mayores, de entre los que destacaba un tío que yo lo veía inmenso de grande apedillado Guerra; recuerdo que siempre había lesionados y más de una clavícula rota. Creo que precisamente por ese motivo el "Chino" prohibió ese juego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero sigamos. Las matemáticas las impartía D. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_97"&gt;Eleuterio&lt;/span&gt;, nombre que a mí no sé por qué me recordaba al famoso delincuente arrepentido que se fugó en varias ocasiones de sus guardadores policiales. Todavía le recuerdo vestido con su bata blanca, dando por hecho nuestra formación o preparación de los colegios de los que proveníamos. En mi caso, mi base era nula: sólo sabía las cuatro reglas y algo más. Por más que se esforzaba este hombre, yo no me enteraba, siempre suspendía, de hecho pasé a segundo, con la matemáticas de primero. Pero respecto a su calidad humana, decir que era noble y que cuando nos portábamos mal, no te echaba a la calle, vamos al pasillo, donde te pillarían los famosos vigilantes de pasillos. Nunca echó a nadie aquel curso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He de significar que la plantilla de profesorado de aquella época la constituían los catedráticos, profesores numerarios y los interinos, también llamados &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_98"&gt;profesores&lt;/span&gt; no numerarios, acróstico &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_99"&gt;penenes&lt;/span&gt;. Pues bien, mira por donde aquel primer año, éstos últimos se pusieron en huelga durante el primer trimestre. A nosotros nos afectó en la asignatura de inglés, mi preferida. No teníamos profesor de inglés que llegó comenzado el segundo trimestre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me detengo en este "profesor" por lo curioso del mismo. Llegó el primer día de clase después de las vacaciones de Navidad, en su coche &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_100"&gt;Ford&lt;/span&gt; Fiesta, de color verde chillón (se acababa de inaugurar hacía poco tiempo la fábrica de Almusafes en Valencia y era el modelo prototipo hecho ex profeso para España). El tío era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_101"&gt;bajito&lt;/span&gt;, pelo rubio, con melena; algunos decían que de "bote", ojos claros, bien rasurado de barba. Creo que era una niño "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_102"&gt;pijo&lt;/span&gt;" de los entonces, detrás de unas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_103"&gt;"Rayban"&lt;/span&gt; verdes, con montura dorada, abrigo verde "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_104"&gt;Loden", "pulligan" echado al cuello&lt;/span&gt;. Llegó, pasó lista y lo primero que hizo fue preguntar, para nuestra sorpresa, que cuándo eran las vacaciones de Semana Santa. Sabía un inglés chapucero, de andar por casa, nada aprendimos con sus explicaciones. Como anécdota decir que siempre teníamos su clase después del recreo, veníamos calentitos y nos dio por gastarnos bromas. Una de ellas consistía en que cuando decían el nombre de los más cercanos, entre todos y sin que nos viesen, le tapábamos la boca y agarrábamos los brazos, para que no pudiese decir "presente". Así varios días, hasta que un día, que me lo hicieron a mí, nos pilló. Me dijo, así, sin anestesia ni nada: "Tú, gordo, se puede saber a qué jugáis, que sois ya muy viejos para hacer gilipolleces", y como castigo me cambió de sitio. Así, que cuando comenzábamos la clase de inglés, siempre tenía que irme a mi nueva ubicación. Sin rencor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El dibujo nos lo daba una profesora joven, de Toledo creo que era, que venía embarazada. Las malas lenguas decían que de un alumno suyo de COU de otro año. La hora de dibujo se impartía en un aula distinta a la habitual, con mesas de dibujo grandes y nos colocaron en orden alfabético. Justo a mi lado se sentaba un compañero, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_105"&gt;bajito&lt;/span&gt;, moreno, Paco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_106"&gt;Muñoz&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_107"&gt;Tuñón&lt;/span&gt;. Fue la primera vez que hablé de política con alguien y ello porque de vez en cuando él dibujaba el escudo de Falange Española. Un día me atreví a preguntarle y me dijo que sí, que él y toda su familia eran falangistas, pero ojo, "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_108"&gt;hedillistas&lt;/span&gt;", seguí preguntando, y me indicó que aquello era muy difícil de explicar. Pasados los años y gracias a la lectura de distintos autores, aprendí que Manuel &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_109"&gt;Hedilla&lt;/span&gt;, segundo de José Antonio Primo de Rivera tras ser fusilado en Alicante, se había enfrentado a Franco por mantener pura la ideología de su fundador, fue encarcelado y por poco no lo fusilan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La profesora de dibujo tenía mal carácter, sobre todo, cuando se cabreaba porque no le hacíamos caso y siempre nos decía, "vándalos, que sois unos vándalos, si ya me decían a mi, cuando vayas a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_110"&gt;Vandalucía&lt;/span&gt; encontrará a los vándalos", eso sí, con pronunciación muy fina, de Castilla-L&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_111"&gt;aMancha lo menos&lt;/span&gt;. Cuando vi por vez primera la película de "Manolito Gafotas", obra de Elvira Lindo llevada a la gran pantalla, reconocí en la "seño" de Manolito a aquella profesora en sus cabreos, cuando llamaba a sus alumnos "terroristas, que sois unos terroristas".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La asignatura de Historia la impartía D. José María &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_112"&gt;Zapico&lt;/span&gt; Ramos, tío fino en sus explicaciones y entre otras lindezas, nos obligó a aprendernos todos y cada uno de los países del continente africano, con sus capitales incluidas, así como todos los ríos y montañas de Europa. Gracias, D. José María. Hoy te das cuenta que al lado de las promociones de la LOGSE somos eminencias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Había otras asignaturas como Religión, Música o Lengua. Esta última nos la daba una profesora muy peculiar que iba vestida siempre como una flamenca, morena que era y con un perfume bastante fuerte. Parecía Lola Flores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquellos años todavía llovía en abundancia en los meses de invierno. El río venía bastante crecido, casi tapaba los ojos del Puente Romano. Había que abrigarse. El rey de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_113"&gt;equipación&lt;/span&gt; era, como no, los vaqueros, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_114"&gt;jerseys&lt;/span&gt; gruesos, guantes, paraguas y mi "gamberro", como le llamaban, pieza impermeable rellena, abrochada con cremallera. Claro, que así vestíamos algunos, porque en aquella época la vestimenta decía mucho de ti y de los posibles de tu familia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La gente se dividía en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_115"&gt;pijos&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_116"&gt;choris&lt;/span&gt;. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_117"&gt;pijos&lt;/span&gt; vestían vaqueros de marca, sobre todo, "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_118"&gt;Levis&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_119"&gt;Strauss&lt;/span&gt;", &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_120"&gt;jerseys&lt;/span&gt; "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_121"&gt;Pulligan&lt;/span&gt;", abrigo "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_122"&gt;Loden&lt;/span&gt;", o condón, de color verde, como le decían otros, y para el entretiempo, se puso de moda una chaquetilla de plástico, el "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_123"&gt;Graham&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_124"&gt;Hill&lt;/span&gt;" y de zapatos unos "castellanos", hechos a mano o los también afamados "Tanke", guresos con cordones y suela rayada, para el invierno. Este poderío lo tenían los procedentes de La Salle, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_125"&gt;Alzahir&lt;/span&gt;, etc., gente con clase.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La "otra" clase de gente, entre los que me encontraba, teníamos que apañarnos con las marcas más baratas. Así, en vaqueros unos "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_126"&gt;Alton&lt;/span&gt;", unos "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_127"&gt;Wrangler&lt;/span&gt;", o los de marca española, los "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_128"&gt;Lois&lt;/span&gt;" ("para los chorizos de hoy", decían), &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_129"&gt;jerseys&lt;/span&gt; "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_130"&gt;Fred&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_131"&gt;Perry&lt;/span&gt;" y como mucho, imitaciones del famoso &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_132"&gt;plastiquillo&lt;/span&gt;, en mi caso, me compraron uno de imitación que se llamaba "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_133"&gt;Grant&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_134"&gt;Hill&lt;/span&gt;", o el citado "gamberro". ¡Qué tiempos! Te miraban raro según la vestimenta y ya ves tú, hoy te maravillas cómo va vestida la juventud: pantalones de tiro corto, enseñando la hucha por detrás, pantalones con jirones, aros en las orejas y hasta en el alma. Como diría el sabio, "O &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_135"&gt;tempora&lt;/span&gt;, o mores". Ahí te das cuenta de lo pacatos que éramos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un detalle de aquella época que nos tocó vivir fue la de la "libertad" o, como otros decían, el "libertinaje". Políticamente gobernaba el centro de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_136"&gt;Adolfo&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_137"&gt;Suárez&lt;/span&gt;, se había liberado a mucha gente presa, la famosa amnistía política, aún no se había aprobado la Constitución, los "grises" se convirtieron en "maderos", por el color del uniforme, ya no era la Policía Armada, era la Policía Nacional.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Surgieron bandas de chavales que te pegaban en la calle porque sí, sin razón aparente. Aquel invierno hubo varios lesionados de nuestro curso. En mi caso, solía irme de vuelta por la tarde con José Luis Puebla, los dos solos. Recuerdo que una tarde, ya oscurecido, había estado lloviendo todo el día, pero a esa hora había escampado, cuando íbamos a la altura de la calle de Magisterio de la Iglesia, José Luis me dijo, "Antonio, sigue hablando, pero mira quién viene". Me quedé parado: era una pandilla de unos ocho o nueve individuos con muy malas caras y no muy buenas intenciones que venían de frente, por la misma acera estrecha por la que íbamos. Lo primero que pensé fue en salir corriendo, pero no, seguimos. Al llegar a su altura, nos hicieron como un pasillo por el que pasamos; a mí uno &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_138"&gt;bajito&lt;/span&gt; me acercó un cigarrillo con la intención de quemarme mi "gamberro" y sin pensarlo lo aparté con el paraguas que llevaba. En cambio, a José Luis, otro de los tíos, un grandullón, le pegó un guantazo en la nuca. Tras salir del "pasillo", fue mi amigo quien me dijo, "corre", y salimos disparados calle abajo. El motivo no era otro que los hijos de su madre se estaban enganchando a las ramas de un naranjo que allí había, cogieron naranjas y empezaron a lanzárnoslas. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_139"&gt;Graciosillos&lt;/span&gt; los muchachos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde entonces, todos decidimos no ir solos, sino en grupo. Es más difícil atacar a la manada. De hecho hubo más de un tropiezo entre distintos grupos que no llegaron a mayores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Claro que siempre los hay valientes. Me contaron que dos compañeros, Cándido Puerto &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_140"&gt;Ortuño&lt;/span&gt; y Paco Lucio-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_141"&gt;Villegas&lt;/span&gt; Mula, un día que iban por la muralla, calle &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_142"&gt;Cairuan&lt;/span&gt;, se tropezaron con una panda de esas. Habida cuenta que ambos practicaban &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_143"&gt;judo&lt;/span&gt;, les hicieron frente. No sé cómo acabó aquello, pero tuvo que ser mal, porque al día siguiente Paco Lucio, lucía, nunca mejor dicho, un ojo morado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero si había un personaje que causaba mi admiración ese era el Puebla. Era un "bocas", se metía con todos y con todo. Un día lluvioso, al pasar por la calle Alfonso XII, salía de una peluquería una señora mayor recién marcada, como se dice, abrió el paraguas, creyendo que seguía lloviendo a pesar de que en ese momento había escampado, y José Luis le pegó una voz diciendo "Señora, que no llueve", dándole un susto que casi se muere. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hacia la mitad de Cardenal González existía un portalillo donde una vieja había instalado una especie de tienda de chucherías. Allí parábamos al pasar para comprar cigarrillos sueltos, chicles o pipas. Pues bien, la mujer tenía una pequeña televisión en blanco y negro, cuya antena era un cable que salía del receptor y llegaba hasta la misma fachada; el cable estaba sobre una tablilla, con dos puntas al aire. Siempre que llegaba el Puebla, acababa en bronca porque su afición era tocar las puntas, con lo que se perdía la señal. La vieja se daba cuenta y empezaba a decirle de todo a José Luis al que le importaba un pimiento aquello. Era un rebelde sin causa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quizás la broma más tonta y con mayor repercusión fue la del asunto del "cara huevo". Se trataba de un chico de otra clase pero de nuestro mismo curso que era más feo que pegarle a un padre, como decíamos entonces, creo recordar se apellidaba García-Arévalo. Un tío alto, de malos andares, de Guadalcázar, perteneciente a la burguesía agraria, pero acostumbrado a trabajar en el campo. Lo denotaba este detalle sus grandes y nervudas manos, llenas de callos, así como su cara, ovalada o ahuevada, como se prefiera, cuyos ojos a pesar de ser verdes, eran saltones y de mirada estrábica. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un día que salíamos del instituto, José Luis vio como un grupo de alumnos se dirigía al susodicho llamándole "huevo", "cara de huevo", mofándose del mismo. Cómo no, el Puebla se unió al grupo y de repente comenzó a decirlo él también. En un momento dado, el "huevo" se dirigió a nosotros, en concreto a Puebla y le dijo, "nene, no te conziento que me llamez huevo, a loz de mi claze zí, pero a ti no". Así hablaba. Pero de nada le sirvió a Puebla la advertencia. Mira que se lo decíamos todos, deja en paz al chaval, porque cada vez que se lo cruzaba le decía "huevo".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así las cosas, un día de lluvia que salimos al recreo y preferimos quedarnos en el soportal del patio, al lado de los aseos, estábamos en una especie de corro hablando; yo estaba situado frente a José Luis, cuando de repente apareció el "huevo" por detrás de José Luis. Y sin mayor explicación, agarró por el cuello a mi amigo y empezó a estrujarlo. Fueron unos segundos eternos, José Luis se puso azul, colorado, de todos los colores y lo inmovilizó de tal manera que no podía quitárselo de encima. Cuando nos dimos cuenta estábamos todos encima del "huevo" intentado retirarle las manos del cuello. No podíamos entre todos, el tío seguía apretando cual boa a su víctima. Cuando por fin conseguimos retirarlo, el otro aflojó y soltó a su presa. Puebla cayó a plomo al suelo, ahogándose, sin poder respirar, lo alzamos entre unos cuantos y lo llevamos al aseo a echarle agua, para que se recuperase. Lo pasó mal y cuando se reanimó le dijimos todos que había sido un gilipollas por no atender a nuestro consejo. Desde entonces, cuando veía al "huevo" lo esquivaba, se iba para otro lado. Qué duro de mollera era el muchacho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese primer año acabó en el mes de junio de 1977. Fue mi año experimental. Había cambiado de colegio, era un instituto público, de amigos y lo fundamental, no echaba de menos para nada a mis antiguos compañeros de los salesianos. Claro que estoy seguro que ellos tampoco a mí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cuanto a mis notas, culto calificaciones, decir que sólo suspendí las matemáticas y digo suspendí no me suspendieron, porque reconozco que no tenía ni idea de la disciplina y bien suspendido estaba. Los demás acabaron más o menos igual pero nos quedaba un verano por delante.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6361096733558901590?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6361096733558901590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6361096733558901590' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6361096733558901590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6361096733558901590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/educacion-adolescente.html' title='EDUCACIÓN ADOLESCENTE. ACTO PRIMERO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-2700542889441402347</id><published>2009-02-05T21:02:00.000-08:00</published><updated>2009-02-05T22:02:06.785-08:00</updated><title type='text'>EL MONAGUILLO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nunca fue mi intención ser monaguillo, pero me metí en ello casi de casualidad. Yo siempre había oído decir a mi madre aquello de "si quieres tener un hijo pillo, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;mételo&lt;/span&gt; a monaguillo"; nada más lejos de la realidad, ni yo era pillo ni me convertí en ello por ser monaguillo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo se desarrolló como consecuencia de la costumbre de mi familia de acudir a misa los domingos, sobre todo, tras convertirse el Convento de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;PP&lt;/span&gt;. Trinitarios en Parroquia a inicios de los setenta. Al frente de la misma, el Obispado puso al frente a un hermano trinitario que por entonces era la máxima autoridad de la congregación en nuestra Ciudad. Se trataba del Padre Manuel Fuentes &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Porrero&lt;/span&gt;, conocido popularmente como el Padre Manuel. Era un hombre &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;bajito&lt;/span&gt;, rechonchete, con cara de buena persona, siempre embutido en su hábito trinitario, con su cruz roja y azul sobre el pecho y cuando llegaban los fríos, con su capa negra. Hombre paciente donde los hubiese, nunca le vi enfadado y mira que algunos, entre ellos sus propios hermanos, le solían fastidiar; siempre estaba presto para cualquier servicio, ya fuese ayudar a un menesteroso, como bautizar, casar a los feligreses que se lo pidiesen, un entierro, de todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras acudir bastantes semanas con mi familia a la misa de ocho de la tarde de los domingos, mi padre solía acudir a la Sacristía a charlar con el Padre Manuel y así, poco a poco, fuimos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;entablando&lt;/span&gt; amistad con aquel hombre lleno de humanidad. Uno de aquellos días, alguien planteó la posibilidad de que podía ayudar a misa y, sobre todo, mi padre le vendió el hecho de que me gustaba mucho leer y hablar. Como parece que eran pocos los llamados a ayudar a misa en aquellas fechas, decidí dar el paso y tras decírselo a mis padres y al Padre Manuel que aceptó, oficialmente, me convertí en unos de los monaguillos de mi Parroquia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquello era un mundo nuevo para mí ya que con tan sólo diez años me daba una libertad inesperada, salir de mi casa por las tardes con la excusa de ayudar a misa. Y ello, porque no sólo eran los domingos, sino casi todos los días, después del colegio me iba a la Iglesia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allí estaban dos frailes menores, uno se llamaba Fray Pepe y el otro, el mayor, Fray Juan. Ellos me enseñaron todo el convento, sus rincones, escondites, su cripta, su cúpula. Parece ser que por aquellos años las vocaciones habían disminuido sobremanera y el convento estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;infrautilizado&lt;/span&gt; y quizás fue ese desuso el que motivó a los trinitarios a construir un colegio para el barrio, en principio utilizando los espacios vacíos del primitivo convento para luego, en los terrenos propios de lo que había sido el huerto, construir un edificio de nueva planta. Y así lo hicieron en muy pocos años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como digo, además de los domingos, iba todos los días de la semana y lo mismo ayudaba a decir misa, los sábados los bautizos, otros los entierros, los domingos por la mañana las bodas, sobre todo en la misa de doce. Pero lo que descubrí que más me gustaba era recorrer aquellas enormes galerías abandonadas, ver las celdas que, curiosamente estaban ocupadas y cerradas con candados. Cuando pregunté que había allí guardado, me informaron que por lo visto los frailes alquilaban las celdas a viudas de militares para guardar los trastos, uniformes y demás parafernalia que en vida usaron sus esposos. Recuerdo que un día alguien se dejó abierta una de aquellas celdas y mi compañero &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Cobacho&lt;/span&gt; y yo estuvimos revolviendo algunos baúles y arcones. Encontramos gorras de plato, guantes, guerreras y hasta un sable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro día bajamos a la cripta guiados por Fray Pepe o Pepe, como todo el mundo le decía. Allí estaban enterrados frailes de la congregación, hacía frío y la verdad, me daba miedo. Tenía yo una duda respecto a aquella Iglesia y era respecto a las campanas, es decir, que no tocábamos las campanas. En ese sentido, me dijeron que ni se me ocurriera tocarlas ya que el estado del campanario era ruinoso y peligroso y si se tocaban, su movimiento podría provocar la caída del mismo. Así, que no pregunté más. Otro sitio que me ponía el vello de punta, sobre todo si la nave de la Iglesia estaba apagada y no había nadie, era la capilla adyacente del Cristo de Gracia, a cuyos pies se hallaba la urna de cristal conteniendo el cuerpo del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;refundador&lt;/span&gt; de la orden trinitaria, el Beato Juan Bautista de la Concepción. Estaba tumbado a lo largo, amortajado con la túnica trinitaria. Según parece era una figura de cera pero que dentro de la misma estaban los huesos del finado. Daba igual; tú te acercabas a verlo y parecía que estaba vivo, que se iba a despertar de un momento a otro, que iba a girar la cabeza y te iba a decir hola. Más de una pesadilla tuve con este tema por aquella época.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De entonces, además del Padre Manuel, recuerdo los nombres de aquellos sacerdotes, como el Padre Antonino, que tenía la costumbre de pedirte te echaras un pulso de dedos con él y siempre ganaba. Tenía una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;vespa&lt;/span&gt; para sus desplazamientos, entre otros, como capellán de la Adoratrices. Allí me llevó en varias ocasiones. Lo que no sabía era que esas hermanas se dedicaban a la reeducación de las niñas rebeldes, madres solteras, etc. El primer día que fui acompañando al Padre Antonino a la misa, me sorprendió la mirada de un montón de chicas, mayores que yo, pero que miraban raro, se reían y no sabía por qué. El padre me dijo que no les hiciese caso que era cosa de mujeres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si había un padre divertido, activo y simpático, ese era el Padre Vicente. Llevaba la catequesis de los niños para la primera comunión y lo que más le gustaba era tocar el órgano existente al pie del altar mayor. Su llegada provocó que toda la misa fuese cantada, con lo que se eternizaba; se cantaba el padrenuestro, la paz, todo. Mientras que a la mayoría de los hermanos cuando decían misa no les importaba este detalle, había uno que sí. Para mi era el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;enanito&lt;/span&gt; cascarrabias de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Blancanieves&lt;/span&gt;, aunque también era el sabio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese personaje era el Padre &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Bonifacio&lt;/span&gt;, hombre alto, miope, calvo, con un carácter fuerte, pero un poquito "d&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;esaborío&lt;/span&gt;". A éste todo le parecía mal, siempre se quejaba por todo, no tenía paciencia, a mí me gustaba diciendo misa porque metía la directa, nadie se enteraba de nada y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba dicha la misma y estábamos recogiendo. Recuerdo un domingo que se celebraba una boda, abrimos las puertas grandes, se puso el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;tocadiscos&lt;/span&gt; con la marcha nupcial y los novios que no llegaban. Pasados unos diez minutos de la hora prevista, las doce, me dice el Padre &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Bonifacio&lt;/span&gt;, "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Antoñito&lt;/span&gt;, así me llamaban, quita la música y cierra las puertas". Obedecí, al poco rato, cuando íbamos por la mitad de la homilía, entraron los novios, uno por cada puerta de las laterales existentes, corriendo, la novia agarrándose el velo, se colocaron delante con los padrinos y por poco no los casa. Qué hombre de Dios. Sin embargo, descubrí que tenía una afición en común conmigo: la historia, la literatura, la lectura, en fin. Fue él quien me permitió acceder a la Biblioteca del convento, no muy grande pero con una base bibliográfica que me sirvió más de una vez para realizar mis trabajos escolares.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También estaban los novicios, que se preparaban para entrar en la congregación. Uno de ellos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Juanito&lt;/span&gt;, me convenció que ya que leía también por qué no rezaba el Rosario por las tardes. A mí aquello al principio me gustó. Yo en el púlpito dirigiendo a un montón señoras beatas, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;diciendo&lt;/span&gt; los misterios gozosos de nuestra señora y ellas replicándome. Fue una experiencia que duró unos meses, pero que me sirvió para perder la vergüenza de hablar en público. Fue otra experiencia vital. Amén.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-2700542889441402347?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/2700542889441402347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=2700542889441402347' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/2700542889441402347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/2700542889441402347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/el-monaguillo.html' title='EL MONAGUILLO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-2274990863047852600</id><published>2009-02-03T21:19:00.000-08:00</published><updated>2010-03-18T10:19:08.286-07:00</updated><title type='text'>EDUCACIÓN SALESIANA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tras mis primeros pasos escolares con mi tío y la miga de Don Domingo, llegó la hora de escolarizarme, dado que ya tenía cumplidos los seis años. Estamos en el año de 1968. No había la menor duda en mis progenitores cuál era el colegio al que debía asistir: los salesianos. Y ello era así, primero, porque era el centro en el que mi padre estuvo desde pequeño -había que seguir la tradición-, segundo, porque por zona, era el más cercano a mi casa; todavía no se había creado el colegio de los Trinitarios que llegaría unos pocos años después, ni existía el después conocido como "Condesa de las Quemadas" y, por supuesto, el de Cañero nuevo, "San Vicente &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;Ferrer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;", pillaba demasiado lejos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que tras que decírmelo mis padres, sé que un día, antes de formalizar la matrícula, nos citaron en la calle María Auxiliadora, antes llamada calle Mayor, entrada oficial del colegio de San Francisco de Sales, vulgo Salesianos, adonde acudí con mi madre. La entrada que se conserva igual que ahora, tenía un &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;hall&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y un pasillo central, con dependencias a ambos lados, una de ellas era la Secretaría; el pasillo desembocaba en un pequeño patio, hoy desaparecido, que recuerdo lleno de macetas y flores. En un íntimo rincón estaba colocado el busto de Don &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;Bosco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, a cuyo pie existía una pequeña fuente. Las paredes del patio estaban alicatadas desde el suelo hasta metro y medio con azulejos, tipo sevillano y cuya parte más alta nos narraba, cual ciego antiguo con cartelón, El Quijote. Allí se veía al viejo hidalgo y su escudero Sancho y te ibas medio enterando si seguías la línea de azulejos que desembocaban en el patio principal, subiendo unas escaleras que aún se conservan, aunque no así los famosos azulejos. En ese sitio, unos años antes, me hicieron una fotografía con mi familia paterna y en ella aparezco en brazos de una prima mía; el protagonista, mi primo Francisco Javier vestido de marinero: era su comunión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como digo, la cita era para hacerme un pequeño examen de conocimientos. En aquellos momentos ya sabía leer y escribir, sumar y restar, hasta con llevadas, y algo de multiplicación. No fue difícil entrar, máxime siendo mi padre lo que se llamaba antiguo alumno salesiano. En el mes de septiembre de 1968 hacía mi entrada triunfal en los salesianos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo el colegio. Uno de los mayores de Córdoba en cuanto a instalaciones deportivas, ya que era una de las bases de la educación salesiana, el deporte junto con el cine y el teatro y, por supuesto, como centro de todo, la educación cristiana. Los santos de la institución eran y siguen siendo, María Auxiliadora, San Juan &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Bosco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, San Francisco de Sales y Santo Domingo &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;Savio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, nuestro mayor ejemplo, ya que su lema "antes morir que pecar" era nuestro lema. A mí me impresionó su muerte tan prematura, creo que no llegó a los doce años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El colegio disponía de un patio inmenso, donde jugaban en los recreos toda la muchachada hasta los catorce años, si era grande que allí se jugaban los partidos de la Liga de Regional Preferente los fines de semana. Tenía su entrada por la llamada puerta falsa, de color verde, gran portón de dos hojas, &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;recayente&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; a la calle hoy llamada del Trinitario Padre Manuel Fuentes, un santo, primer párroco de los trinitarios y que, como contaré otro día, fui uno de sus primeros monaguillos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El suelo del campo-patio era de tierra dura que cuando llovía se llenaba de enormes charcos. A su alrededor tenía sembrados árboles, creo que álamos blancos, cuya sombra era una delicia cuando llegaban los calores. Las clases tenían su entrada por dicho patio; las de la planta baja, con acceso directo por escaleras y las superiores por medio de dos escaleras internas. En un extremo estaban los aseos y una fuente con bastantes chorros, los cuales salían de la boca de unos leones. Ni decir tiene que todos los alumnos del barrio entraban en su mayoría por aquella puerta falsa. Hoy día ese patio ya no existe. Fue vendido a una constructora a finales de los setenta que hizo varias calles, San Juan &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;Bosco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y Santo Domingo &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;Savio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, y pisos, muchos pisos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sigamos. En el extremo sur del citado patio había otro portón que comunicaba con la huerta del colegio y si entrabas podías ver una fachada realizada bastantes años atrás que se supone habría sido pensada como entrada del colegio pero que estaba inutilizada. Allí estaba como hoy las viviendas de los sacerdotes. En el centro del colegio existía otro patio, hoy día reducido a la mitad y pintado de verde su suelo de hormigón. A ese lugar daban también las clases pero éstas eran las de los bachilleres, nuestro hermanos mayores, en una de sus esquinas colgaba una gran campana, con la que se llamaba a los alumnos a clase, a comer a los internos, etc. Por allí se descendía a las dependencias del laboratorio y también a una cosa moderna que se llamaba sala de medios audiovisuales. En otro extremo del patio central, se alzaba y alza la Iglesia de María Auxiliadora, con sus dos puertas de acceso y una escalera que te dirigía al coro y si seguías ascendiendo a las habitaciones de los alumnos de los pueblos, de los internos y pensionistas. Creo que ahora se le denomina Basílica y para alegría de todo el orbe salesiano, el 10 de mayo de 2009 será coronada la imagen de nuestra Señora, aquí en Córdoba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Detrás de la Iglesia existía y existe otro campo de fútbol, en parte del cual hoy se ha construido un &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;polideportivo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. En el otro extremo del patio estaba uno de mis lugares favoritos: el teatro-cine. Allí vi no recuerdo en qué fecha y llevado por mi primo Francisco Javier, por vez primera "&lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;Mary&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;Poppins&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;", pedazo de película de la factoría &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;Disney&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; que me impactó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lindando con el teatro existía una pequeña cancha de baloncesto, hoy desaparecida donde echamos unas cuantas partidas en los recreos, ya de mayores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dentro de la Iglesia destacaban, por supuesto, mi venerada imagen de María Auxiliadora, auxilio de los cristianos, donde tantas veces canté el "Rendidos a tus plantas, Reina y Señora...", donde nos llevaban a misa, una vez a la semana, además de los domingos; donde recibí mi primera comunión un 24 de mayo de 1969 y donde me casé un 12 de octubre de 1989.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A ambos lados del altar estaban de cuerpo entero las imágenes de San Juan &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;Bosco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y de Santo Domingo &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;Savio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. He de destacar las enormes vidrieras existentes en el lado derecho entrando de la nave que, en días luminosos, dejaban entras luces de colores sobre aquel suelo &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;ajedreceado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, con sus lozas de mármol blancas y negras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entrando por su puerta principal estaba la imagen de nuestro Padre Jesús de los Reyes, subido en su &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;borriquita&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, cofradía dirigida por los salesianos en aquella época, que pasados unos años hubo de trasladarse a la cercana Parroquia de San Lorenzo. Enfrente de esa imagen, estaba la de Nuestra Señora de la Piedad y el Señor del Prendimiento. Ambas cofradías siguen saliendo el Domingo de Ramos y el Martes Santo, respectivamente. Yo sólo salí unos cuantos años con la &lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;borriquita&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, con el peculiar traje de nazareno, de hebreo y con tu palma. Oías la misma de once y a las doce ya estábamos en la calle desfilando. Por supuesto que al menos un mes antes teníamos que ensayar y desfilar por los patios del colegio. No había niñas. El último año que salí, llevaba una capa roja encima y portaba el estandarte de Don &lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;Bosco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Así salí en una fotografía de un libro publicado sobre la Semana Santa cordobesa. Por cierto, que ese día fue glorioso porque me había inscrito para salir en el Rescatado. Fue salir de la &lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;borriquita&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; sobre las tres y media de la tarde y ya tenía preparado el equipo para salir a las ocho en la cofradía trinitaria. Recuerdo que cuando llegué de madrugada a mi casa caí rendido. Cosas de la edad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las personas mayores que te preguntaban dónde estudiabas y les decía que en los salesianos coincidía casi todos en preguntarte que si te pegaban. Parece ser que esta congregación tenía fama de dura, de imponer el orden y la disciplina a base de tortas. Mi experiencia en los ocho años que estudié allí hasta acabar la E.G.B. es que nunca vi imponer castigos corporales a nadie, sólo daban con la regla en las manos algunos profesores que por cierto, ninguno de ellos era cura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La única vez que vi dar una bofetada a un chaval fue el día que jugando en el recreo en el gran patio se nos "embarcó" el balón por detrás de la &lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-error"&gt;parilla&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; del colegio. En estos casos, había que &lt;span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-error"&gt;perdirle&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; la llave del portón al encargado de Primera Enseñanza que estaba presente en los recreos. Aquel día lo era Don &lt;span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error"&gt;Baldomero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error"&gt;Berlanga&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, cura oriundo de &lt;span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error"&gt;Aguilar&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; de la Frontera, brusco como él solo, siempre cabreado y con problemas de dicción, vamos que era &lt;span id="SPELLING_ERROR_24" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_24" class="blsp-spelling-error"&gt;tartalilla&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, sobre todo si se ponía nervioso. Era a él a quien había que pedirle la llave del candado que abría el portón. Como en los recreos se jugaban &lt;span id="SPELLING_ERROR_25" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_25" class="blsp-spelling-error"&gt;tropecientos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; partidos de fútbol a la vez en media hora, el cura estaba ya harto de que le pidiesen la llave. En esas estábamos, cuando mi amigo de la infancia &lt;span id="SPELLING_ERROR_26" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_26" class="blsp-spelling-error"&gt;Valverde&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_27" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_27" class="blsp-spelling-error"&gt;chutó&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y la pelota &lt;span id="SPELLING_ERROR_28" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_28" class="blsp-spelling-error"&gt;salío&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; disparada por detrás de la &lt;span id="SPELLING_ERROR_29" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_29" class="blsp-spelling-error"&gt;parilla&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Todos sabíamos las malas pulgas que tenía el susodicho sacerdote. Mi amigo me miró y me dijo, "Centella, ven conmigo", era como ir al patíbulo. Don &lt;span id="SPELLING_ERROR_30" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_30" class="blsp-spelling-error"&gt;Baldomero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; estaba situado prácticamente en el centro del patio, vestido con su sotana negra. Nos acercamos los dos y cuando mi amigo le dijo que si le podía dar la llave porque se nos había "embarcado" la pelota, el cura se giró y le dio tal bofetada en la cara que lo tumbó al suelo. Creo que el cura reconoció al instante haberse pasado, pero no se disculpó, así era de soberbio, y metiéndose la mano en el bolsillo de la sotana, estando el chaval tirado en el suelo, le dijo: "&lt;span id="SPELLING_ERROR_31" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_31" class="blsp-spelling-error"&gt;to&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;,&lt;span id="SPELLING_ERROR_32" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_32" class="blsp-spelling-error"&gt;to&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;,&lt;span id="SPELLING_ERROR_33" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_33" class="blsp-spelling-error"&gt;to&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, toma la llave..." y se la arrojó. &lt;span id="SPELLING_ERROR_34" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_34" class="blsp-spelling-error"&gt;Valverde&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; se incorporó del suelo, llevándose la mano al moflete enrojecido y llorando. Salimos pitando. En verdad, esa fue la única vez que vi pegar a un salesiano. Como digo, no sería el día ni del cura ni de mi amigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por cierto, que años después, en concreto en el año 1986, cuando estaba realizando el servicio militar en el Cuartel de Artillería, sustituyendo a mi amigo y compañero de profesión, Miguel Ángel &lt;span id="SPELLING_ERROR_35" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_35" class="blsp-spelling-error"&gt;Ceular&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, gran abogado del Consorcio de Compensación de Seguros hoy día, en las funciones de cartero del cuartel, al salir de Correos en la calle Cruz Conde, me tropecé con Don &lt;span id="SPELLING_ERROR_36" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_36" class="blsp-spelling-error"&gt;Baldomero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Le saludé &lt;span id="SPELLING_ERROR_37" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_37" class="blsp-spelling-error"&gt;indentificándome&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, el cura dio un paso atrás, me miró y me dijo: "Encantado, sigue tu camino que yo seguiré el mío". Me dejó planchado. Creo que no me reconoció después de tantos años y por mi parte maldije mil veces el haberle saludado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De aquella época estudiantil tengo muchos recuerdos, de mis profesores, D. Eduardo Tejero, de primero, el cual falleció tiempo después creo que de un infarto siendo bastante joven. Del de segundo no me quiero ni acordar, un tío con mucha mala leche que nos preguntaba todos los días sobre los diagramas de &lt;span id="SPELLING_ERROR_38" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_38" class="blsp-spelling-error"&gt;venn&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y a quien no se lo sabía le daba con la regla en las manos. Por cierto, que del primer trimestre de aquel curso fueron las notas más malas que he sacado en mi vida: cinco suspensos. Claro que tras la reprimenda recibida de mis progenitores y mi cambio de actitud, salí airoso y con nota alta el curso. En tercero, nos tocó un profesor radicalmente distinto al anterior, D. Luis &lt;span id="SPELLING_ERROR_39" class="blsp-spelling-error"&gt;Poyato&lt;/span&gt; Arroyo; con sus enseñanzas y su amable trato aprendimos mucho toda la clase. Al cabo de los años lo encontré dando clase en el Colegio de los Trinitarios y creo fue uno de sus fundadores. He de hacer mención especial al profesor que nos tocó desde cuarto a sexto: D. Rafael Cabello &lt;span id="SPELLING_ERROR_39" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_40" class="blsp-spelling-error"&gt;Montoro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, nuestro tutor. Ese hombre tenía más paciencia que el santo Job, nunca se enfadaba por nada, pero era exigente, no bajaba nunca la guardia, si no te enterabas, te lo volvía a explicar y, por cierto, un manitas en la clase de &lt;span id="SPELLING_ERROR_40" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_41" class="blsp-spelling-error"&gt;pretecnología&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Con él aprendía a montar una pequeña instalación eléctrica, a trabajar la escayola, a hacer murales, a cortar madera con la segueta, y celebro aún el diez que me puso por la grúa de palillos de dientes que me fabriqué con pegamento y que dada su altura la colocó en lo alto del armario de la clase. También he de hacer mención a D. &lt;span id="SPELLING_ERROR_42" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_42" class="blsp-spelling-error"&gt;Aurelio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, maestro ya fallecido, que nos daba dibujo y por cierto era una gran dibujante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El año que cambió nuestras vidas fue el de sexto. Y ello porque teníamos distintas asignaturas impartidas por varios profesores. Así, la Educación Física nos la daba un tipo atlético con bigote que recuerdo llegó al colegio montado en una &lt;span id="SPELLING_ERROR_43" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_43" class="blsp-spelling-error"&gt;seat&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; 127 nuevo, de color amarillo canario, y que siempre vestía con &lt;span id="SPELLING_ERROR_44" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_44" class="blsp-spelling-error"&gt;chándal&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, algo muy moderno para la época. Era el año de 1973.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegamos al idioma. A partir de sexto comenzábamos a dar clases de idioma moderno. Siempre, de toda la vida, en los salesianos sólo se había dado francés. Yo, como todos, compramos el libro de texto de francés, que lo daba un profesor &lt;span id="SPELLING_ERROR_45" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_45" class="blsp-spelling-error"&gt;calvorota&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, con gafas y cara redonda. Sólo recuerdo de él su mote "El &lt;span id="SPELLING_ERROR_46" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_46" class="blsp-spelling-error"&gt;lentejo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;". A mí personalmente no me gustaba su forma de dar clase, ni tampoco la asignatura. Pero &lt;span id="SPELLING_ERROR_47" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_47" class="blsp-spelling-error"&gt;hete&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; aquí que sobre el mes de octubre aproximadamente, llega Don Pacífico &lt;span id="SPELLING_ERROR_48" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_48" class="blsp-spelling-error"&gt;Medina&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, a la sazón director de la segunda enseñanza, y nos dice que acaba de llegar un sacerdote salesiano de Inglaterra, Don José María Moreno &lt;span id="SPELLING_ERROR_49" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_49" class="blsp-spelling-error"&gt;Gámez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, que quien quiera puede cambiarse a dar inglés, que guardásemos el libro de francés y adquiriésemos el de inglés. No me lo pensé dos veces y creo que a la mayoría de mis compañeros les pasó igual: nos pasamos a la lengua de &lt;span id="SPELLING_ERROR_50" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_50" class="blsp-spelling-error"&gt;Shakespeare&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, traicionando al gabacho. Desde entonces creo que se imparte el inglés en este colegio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos fuimos haciendo mayores. Experimentamos los cambios propios de la edad, nos cambió el cuerpo, la voz, algunos comenzaron a tener barba, fumaban, nos reíamos de todo y de todos, gamberradas por doquier, éramos unos salvajes, dentro de un orden. Las clases estaban masificadas, éramos la generación del desarrollo español de los sesenta, la ratio de una clase, por lo menos la mía era de no menos de cuarenta alumnos, llegando incluso a los cuarenta y cinco alumnos: una barbaridad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De aquella época tengo todavía muchos compañeros y, sobre todo, recuerdo a los que empezamos juntos en primero, Eugenio de María Navarro, nuestro siempre delegado de curso, inteligente y noble, siempre compitiendo en conocimientos con Antonio Ortega &lt;span id="SPELLING_ERROR_51" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_51" class="blsp-spelling-error"&gt;Calero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;; de José Luis &lt;span id="SPELLING_ERROR_52" class="blsp-spelling-error"&gt;Díaz&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_53" class="blsp-spelling-error"&gt;Rodríguez&lt;/span&gt;, de su inseparable &lt;span id="SPELLING_ERROR_54" class="blsp-spelling-error"&gt;Vilches&lt;/span&gt;, el que se comía a diario un hoyo de pan con aceite y azúcar, envuelto en un papel de &lt;span id="SPELLING_ERROR_55" class="blsp-spelling-error"&gt;estraza&lt;/span&gt; con más manchas que un &lt;span id="SPELLING_ERROR_56" class="blsp-spelling-error"&gt;pajaritero&lt;/span&gt;; de Montero, de Antonio Tapia, de Pepe Azcona Ruiz y Martín &lt;span id="SPELLING_ERROR_52" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_57" class="blsp-spelling-error"&gt;Muñoz Molina&lt;/span&gt;; hubo un compañero, de nombre &lt;span id="SPELLING_ERROR_58" class="blsp-spelling-error"&gt;Millán, creo que falleció de un infarto o algo congénito, nos dejó en tercero;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; qué decir de Juan Luis &lt;span id="SPELLING_ERROR_53" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_59" class="blsp-spelling-error"&gt;Mensua&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_54" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_60" class="blsp-spelling-error"&gt;Oriol&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, el que siempre nos traía la imagen de María Auxiliadora para el concurso de decoración de los altares del mes de mayo y con la que casi siempre quedábamos los primeros, claro que su abuelo era el dueño de la tienda "&lt;span id="SPELLING_ERROR_61" class="blsp-spelling-error"&gt;Oriol&lt;/span&gt;" que todavía pervive en la calle Cruz Conde; Marcelino Álvarez Alen, descendiente de los gallegos de Puerta Nueva, hoy funcionario de la Seguridad Social, al que saludo frecuentemente; &lt;span id="SPELLING_ERROR_55" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_62" class="blsp-spelling-error"&gt;Jacobo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_56" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_63" class="blsp-spelling-error"&gt;Gómez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Esquinas, descendiente de una gran familia de emprendedores empresarios dedicados a las industrias cárnicas en general y porcino en especial; de Paco Salcedo Espinosa, sobrino de nuestro cronista oficial, D. Miguel Salcedo Hierro, hoy médico, al igual que Joaquín &lt;span id="SPELLING_ERROR_57" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_64" class="blsp-spelling-error"&gt;Quiralte&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;; de Paco &lt;span id="SPELLING_ERROR_58" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_65" class="blsp-spelling-error"&gt;Ruiz&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, que se hizo sacerdote salesiano y hoy ocupa un alto cargo en la &lt;span id="SPELLING_ERROR_59" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_66" class="blsp-spelling-error"&gt;Inspectoría&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; salesiana; del desaparecido Miranda &lt;span id="SPELLING_ERROR_60" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_67" class="blsp-spelling-error"&gt;Quiles&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, de José Antonio Nieto, de los hermanos &lt;span id="SPELLING_ERROR_61" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_68" class="blsp-spelling-error"&gt;Morte&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Osuna, Pepe y Manolo, de José Antonio &lt;span id="SPELLING_ERROR_62" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_69" class="blsp-spelling-error"&gt;Diéguez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Amate, de su primo Paco Amate, de Juan &lt;span id="SPELLING_ERROR_63" class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_70" class="blsp-spelling-error"&gt;Bosco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Jurado &lt;span id="SPELLING_ERROR_64" class="blsp-spelling-error"&gt;Pérez&lt;/span&gt; y su inseparable José Luis &lt;span id="SPELLING_ERROR_66" class="blsp-spelling-error"&gt;González&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_67" class="blsp-spelling-error"&gt;Alarcón&lt;/span&gt;, Toni, ambos compañeros abogados de profesión, José Antonio del Pozo y su primo Juan Diego, de Javier &lt;span id="SPELLING_ERROR_68" class="blsp-spelling-error"&gt;Ponferrada&lt;/span&gt; Lera, de Antonio Moreno &lt;span id="SPELLING_ERROR_69" class="blsp-spelling-error"&gt;Carmona&lt;/span&gt;, de &lt;span id="SPELLING_ERROR_70" class="blsp-spelling-error"&gt;Muñoz&lt;/span&gt;-Torrero, de Manso &lt;span id="SPELLING_ERROR_71" class="blsp-spelling-error"&gt;Ojeda&lt;/span&gt; y tantos otros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dejo para el final y no por ello menos importante, al compañero por excelencia que estuvo siempre a mi lado desde primero, mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_72" class="blsp-spelling-error"&gt;alter&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_73" class="blsp-spelling-error"&gt;ego&lt;/span&gt;, Juan Miguel &lt;span id="SPELLING_ERROR_74" class="blsp-spelling-error"&gt;Valverde&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_75" class="blsp-spelling-error"&gt;Berenguer, hoy Director de un Colegio en la provincia de Huelva.&lt;/span&gt; Éramos el &lt;span id="SPELLING_ERROR_76" class="blsp-spelling-error"&gt;tandem&lt;/span&gt; perfecto, siempre juntos aunque con gustos distintos, mientras que a él le gustaba en los recreos jugar al fútbol, yo prefería la charla entre amigos. Siempre nos pillaban charlando en clase, nos sentábamos juntos. Hicimos juntos la primera comunión, recibimos la confirmación en la Iglesia de San Lorenzo de manos del entonces Obispo de Córdoba, D. José María &lt;span id="SPELLING_ERROR_77" class="blsp-spelling-error"&gt;Cirarda&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_78" class="blsp-spelling-error"&gt;Lachiondo&lt;/span&gt;. Pero se ve que nuestros destinos serían otros. Nuestra amistad se rompió como se rompe un cristal, al acabar la E.G.B. No seríamos tan amigos como yo creía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi vida sufrió un gran golpe el año que finalizamos octavo curso; en aquel invierno moría Franco, año de 1975. Todo comenzó a cambiar. Comenzaron a aparecer por el colegio albañiles, maquinaria, etc., partieron el patio central por la mitad. Se iniciaba el principio del fin y, como un presagio de mi futuro, comenzó a desaparecer todo mi mundo. Tiraban la parte del colegio donde me crié, cambiaron a los curas y para colofón, tengo que marcharme de donde pasé mi infancia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo fue consecuencia del dinero, maldito parné, dice la copla. Al año siguiente tenía que empezar primero de B.U.P., por cierto que pertenecemos a la segunda promoción de ese plan de estudios ya desaparecido, pregunté y me dijeron que la matrícula costaba la friolera de 3.000 pesetas y luego, durante todos los meses, también 3.000 pesetas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando se lo comenté a mis padres, me dijeron que el presupuesto familiar no podía hacer frente a ese gasto, que si quería seguir estudiando, tendría que irme a otro sitio, por ejemplo a un Instituto. Me derrumbé, tenía sólo catorce años, aquello era el fin, tener que dejar el colegio, a mis amigos, mis costumbres, todo. Pero, en fin, la alternativa era aceptar eso o ponerme a trabajar en lo que fuese. Me puso al corriente un amigo de la infancia, Juan &lt;span id="SPELLING_ERROR_79" class="blsp-spelling-error"&gt;Gonzalo&lt;/span&gt; Torres Delgado, un año mayor que yo, que venía del Colegio de los Franciscanos y que había iniciado los estudios de B.U.P. en el Instituto Nacional de Enseñanza Media llamado "Séneca", al lado del Zoológico, donde Cristo perdió el mechero. Fue él quien me llevó aquel verano a ese Instituto, a tramitar el papeleo y en definitiva a matricularme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las consecuencias de mi marcha, al igual que la de otros compañeros de colegio, fueron desastrosas para mi vida personal. Sólo coincidía con ellos los domingos en misa, salíamos juntos, pero yo comenzaba a notar cierto distanciamiento hacia mi persona. Recuerdo que todo acabó un día en que después de la misa noté como me hacían el vacío, vamos que pasaban de mí. Opté por marcharme y no volver. Lo pasé mal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo echo en cara a los salesianos que nadie, se preocupara por el futuro de los alumnos que salimos aquel curso del colegio y, sobre todo, al menos preguntarnos por el motivo de nuestra marcha. Pero bueno, mi futuro no se portó tan mal conmigo. Me esperaban nuevas experiencias y amigos que nunca olvidaré y he de confesar que los mejores años de mi vida los pasé en el "Séneca", como otro día contaré.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-2274990863047852600?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/2274990863047852600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=2274990863047852600' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/2274990863047852600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/2274990863047852600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/educacion-salesiana.html' title='EDUCACIÓN SALESIANA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6642962819717140526</id><published>2009-02-01T21:22:00.000-08:00</published><updated>2009-02-01T21:25:31.427-08:00</updated><title type='text'>CALLES DE CÓRDOBA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El nomenclátor de nuestro callejero ofrece curiosidades cuando se observa la denominación dada a las vías públicas. Así, al lado de la Avda. de Medina Azahara existe una calle que se denominaba Salvador Muñoz Pérez, primer alcalde de Córdoba impuesto por las autoridades golpistas y que fue sustituido por el de Alcalde Sánchez Badajoz, primer edil cuando estalló el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. También en la zona de la Fuensanta, existía una vía dedicada al fundador de la legión, Millán Astray, y que en la actualidad se denomina Miguel de Unamuno, precisamente el intelectual que se enfrentó al citado militar en su momento. No sabemos si ha sido casualidad o se ha hecho adrede.&lt;br /&gt;            Más curioso si cabe es el nombre con el que se designa la calle Alfonso XII que coincide en su tramo final con la Plaza del Vizconde de Miranda. Si analizamos este último título en el Elenco de Títulos Nobiliarios, podemos comprobar como el susodicho fue otorgado a D. Enrique Puigmoltó, a la sazón militar al servicio de la Reina Isabel II, amante de la misma y según coinciden todos los historiadores, fue el auténtico padre del Rey Alfonso XII. ¿Acaso fue también otra rara coincidencia la proximidad y denominación de ambas vías?&lt;br /&gt;            Finalmente quiero manifestar mi extrañeza por los nombres dados al Barrio del Guadalquivir, como Libertador Hidalgo Costilla, Libertadores Carrera y O`Higgins, Libertador Matías Delgado, Libertador Simón Bolívar, etc., que no fueron sino libertadores de los territorios hispanoamericanos enfrentados a las autoridades españolas del momento, esto es, se levantaron en armas contra España y nosotros, los cordobeses, les damos un homenaje. Sólo nos falta dedicar nuestras calles a Napoleón Bonaparte, a Jose I, al General Dupont, al Almirante Nelson y a Abdelkrim. Para esto se ve que somos únicos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6642962819717140526?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6642962819717140526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6642962819717140526' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6642962819717140526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6642962819717140526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/02/calles-de-cordoba.html' title='CALLES DE CÓRDOBA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-8665860340874280444</id><published>2009-01-29T22:10:00.000-08:00</published><updated>2009-01-31T22:10:40.659-08:00</updated><title type='text'>PRIMEROS RECUERDOS ESCOLARES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La primera vez que tuve conciencia de acudir a una escuela fue cuando contaba unos cuatro o cinco años, es decir, años 1966 ó 1967. Para ello, mis padres decidieron que como tenía a mi tío político de maestro nacional pues que podría acudir a una especie de parvulario público donde el mismo, junto a otros maestros nacionales, daba clase a niños, que no niñas, de temprana edad, cuya educación aún no era obligatoria, sito en la Plaza de Capuchinos, cuya entrada es la que hoy sirve de cocherón y refugio de las hermandades allí existentes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los amplios ventanales con rejas hoy día están igual, aunque ignoro a qué se dedican esas dependencias. Así, que todos los días me subía en el "gordini" azul claro de mi tío desde la casa de la Avenida de Jesús Rescatado, lugar donde vivíamos todos, aunque en vivendas separadas, hacia el Cristo de los Faroles. El pacto lo hizo mi abuelo con mi tío: si me llevaba en su coche, mi abuelo pagaba la gasolina semanalmente y así fue.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Iba muy contento e ilusionado, porque aunque ya sabía leer y algo de sumas, iba a estar con más niños de mi edad; pobre de mí, ignoraba la que se me avecinaba. Decir que mi tío-maestro era partidario de aplicar el axioma "&lt;em&gt;la letra con sangre entra&lt;/em&gt;", tan de moda en aquella época, y parece que en mi caso se lo tomó muy en serio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El llavero del coche de mi tío-maestro era un muñeco de la marca Esso, de color amarillo. No sé por qué extraña circunstancia al muñeco se le cayó el cuerpo quedando sólo la cabeza, una bola amarilla, acabada en punta, el engarce.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La descripción anterior viene a cuento porque desgraciadamente pude comprobar demasiado tarde el uso del mismo, aparte de llavero. Como digo, en aquella época ya sabía leer y escribir y sumar y restar sin llevada, y esta fue mi tragedia, es decir, la aritmética y en concreto las restas con llevada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Intentaré explicarme: si en la columna de arriba, creo que minuendo, el número era inferior al de la columna inferior, sustraendo, se decía, por ejemplo, 3-6, a trece le quito seis, a mí aquello no me entraba en la cabeza, entre otras razones porque nadie me lo había explicado, que eso fuese así. En consecuencia, me inventaba el número y ponía el primer número que se me ocurría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así las cosas, una vez dictadas las cuentas, mi maestro-tío se daba una vuelta por la clase para ver como íbamos, cuando llegaba a mi altura y tras comprobar mi error, se sacaba el llavero de la bola amarilla y me daba en la cabeza con el mismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera vez que me dio, aparte del susto y daño producido, con el consiguiente chichón que me salió, me dejó perplejo: ¿por qué me había dado? ¿qué pasaba allí? No había explicación alguna y además me castigaba de rodillas delante de uno de los ventanales citados, cuya base recuerdo de ladrillo y de una altura de medio metro me servía de apoyo para seguir escribiendo y lo único agradable era recibir los rayos de sol de la mañana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquello despertó en mí un sentimiento de rechazo a los números que me dejó marcado para toda mi vida, nunca he destacado en matemáticas gracias a aquella terrible experiencia dada mi corta edad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue lo negativo de mis primeros días de escuela. Lo positivo fueron algunos compañeros que hoy día todavía nos saludamos y alegramos de vernos cuando nos vemos por la calle y alguno de ellos aún me recuerda aquellos hechos tan desagradables. Y ello porque aquel maltrato físico, según parece tan sólo iba dirigido hacia mi persona, a los demás no les tocaba un pelo, ni creo que se le ocurriese. De aquella época son mis compañeros Carlos y Jesús Miras. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi pánico fue creciendo día a día, ya que otra forma de maltrato consistía en que cuando estaba sentado en la mesa con los demás, mi torturador se acercaba por detrás mía, comprobaba mis tareas y si veía algún fallo en las restas con llevada, me "trincaba" por el pelo de las patillas y me tiraba hacia arriba, algo que dolía bastante, se me descomponía el cuerpo, se liberaban mis esfínteres y contra mi voluntad, sin poderlo evitar, me orinaba encima: algo desolador para un niño de mi edad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para colmo de males, cuando finalizaban las clases, sobre las doce y media o la una, no recuerdo, parece ser que mi tío-maestro tenía concertada alguna clase particular por la zona. El caso es que me decía tenía que quedarme solo un rato. Cerraban el portón, mi tío se marchaba y cuando todos se iban, me quedaba solo, sentado en la "graílla" del portón con la única compañía de mi pequeña cartera hasta que yo creo una hora o así, regresaba mi "benefactor", me montaba en su coche y regresábamos al corralón-vivienda. Lo único agradable de aquello, sería por la hora del día, era el olor a pan recién hecho que según luego más tarde supe, venía del horno de "La Purísima". Por eso, cuando ahora huelo ese inconfundible y delicioso olor, me vienen recuerdos agridulces; el subconsciente nos traiciona muy a menudo, pero sólo queda lo bueno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé cuánto duró aquel infierno. Mi terror era tal que soñaba con aquellos ojos azules profundos de mi maestro; de hecho, hoy día ese color de ojos, que para algunos es símbolo de belleza, para mí rememora algo funesto. Prefiero cualquier otro color, a ser posible el verde.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como digo, aquello duró porque nadie se daba cuenta del asunto, entre otras razones, porque yo no se lo había contado a nadie, lo disimulaba, a pesar de llegar con la entrepierna rozada, escocido, por los orines secos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero todo tiene un fin. Mi madre, gran observadora, se percató de la falta de pelo en mis patillas. Decidió llevarme al médico, el Dr. D. Eduardo Font, recientemente fallecido, que tenía su consulta en el barrio de Cañero nuevo. Tras reconocerme, el galeno dio su diagnóstico: "&lt;em&gt;Sra&lt;/em&gt;., le dijo a mi madre, &lt;em&gt;a su hijo no le pasa nada, está sano como una pera, pero alguien le tira de las patillas y le arranca el pelo de cuajo&lt;/em&gt;."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando salimos de la consulta, mi madre me aseteó a preguntas, que si era algún nene, que quién era, etc. La sorpresa de mi madre fue mayúscula cuando le conté toda la verdad. Mi salvadora estaba loca por llegar a mi casa y contárselo a mi padre y si éste no la para, hubiésemos salido en "El Caso", periódico de sucesos de la época: agarró un cuchillo y por poco mata a mi tío. No logró su propósito, pero lo puso como por aquí decimos "como un ropón". Hoy día habría sido condenado por maltrato a un menor pero, en fin, era otro tiempo y otras costumbres, qué le vamos a hacer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese fue el final de mis primeros inicios en mi educación escolar no obligatoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero como mis padres querían que fuese aprendiendo, se enteraron que a la vuelta de mi casa, en la calle Batalla de los Cueros, había una "miga", por supuesto privada, de pago, no muy cara. La regentaba en su piso Don Domingo, una persona discapacitada, en silla de ruedas, ignoro el motivo, pero sólo decir que aquello al lado de lo otro, era el paraíso. Tenía la ventaja de que me llevaba mi abuelo de la mano andando, sin coche, y lo mejor, hice nuevos amigos, de los que sólo recuerdo a mi amigo Cristóbal, pedazo de señor hoy día, elegante, amable y amigo de todos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allí se me explicó las restas con llevadas, sin castigos ni torturas, sólo había una pega: tenías que llevarte tu pequeña silla los fines de semana, silla de enea que me compraron. Fue un tiempo feliz hasta que se preparó mi ingreso en el que iba a ser mi futuro colegio, los salesianos, pero eso será otra historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como epílogo decir que no guardo rencor a nadie, tampoco soy masoquista, Dios es testigo de lo que digo y mi conciencia está tranquila, puede que otros no: es la vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-8665860340874280444?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/8665860340874280444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=8665860340874280444' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8665860340874280444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8665860340874280444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/01/recuerdos-escolares.html' title='PRIMEROS RECUERDOS ESCOLARES'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-5703069296700313684</id><published>2009-01-17T21:58:00.000-08:00</published><updated>2009-01-24T20:35:20.926-08:00</updated><title type='text'>CAÑERO VIEJO, MI BARRIO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me refiero a mi antiguo barrio, donde nací, crecí y me hice hombre, de aquel barrio del que salí hace ahora veinte años para casarme. He vuelto hace unos días y aquello ha cambiado de forma considerable, como toda la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El eje del mismo es la actual Avenida de Jesús Rescatado, antes Carretera de la Ronda, sólo tenía medio hecha y a trozos la acera de los números pares, la de enfrente, la de los impares, no existía, era de tierra; por eso siempre decían los viejos del lugar que la acera de los pares valía más que la de los impares. Con la palabra "valía" se referían a los locales y pisos allí construidos, sobre todo porque en ese lado estaban todos los negocios de la época, de los setenta claro, además de ser el camino de paso de los vecinos que venían de Cañero Nuevo, las casitas edificadas en tiempos de Fray Albino, para hacer la compra del sustento diario a la Plaza de la Mosca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquello era un bullicio diario de ir y venir de gente de toda clase y condición, pero sobre todo gente obrera. Recuerdo los comercios existentes en esa década. Por supuesto el centro neurálgico era y creo que sigue siendo en la actualidad, el cruce de la citada avenida con la avenida de la Viñuela -nombre proveniente de la Huerta propiedad del famoso rejoenador de su época, D. Antonio Cañero, y que fue quien segregó la misma para hacer este barrio- conformando, por así decirlo, como una pequeña plaza, un foro, un mentidero, donde la tienda más grande era la de "&lt;strong&gt;MODESTA&lt;/strong&gt;", que hacía esquina con ambas avenidas, en ella podías encontrar de todo, era un gran bazar, un equivalente a las actuales tiendas de los chinos. A mí, particularmente, me gustaba más cuando llegaban las navidades porque era el escaparate donde todos los chavales del barrio contemplábamos los juguetes que habíamos visto anunciados en la tele, la única entonces, y aspirábamos a conseguir un "exin castillos", un "escalextric", un laboratorio de química, una equipación de fútbol, etc., y las niñas, la nancy, "rabietas llora", que lloraba de verdad si le echaban agua, o alguna muñeca de las grandotas. Lo cierto y verdad es que sólo algunos privilegiados conseguían los auténticos, los que salían en los anuncios. En mi caso, conseguí un sucedáneo del exin castillos que se llamaba "Castillos de España": la economía de mi casa no daba para más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Enfrente estaba la "&lt;strong&gt;plaza&lt;/strong&gt;", el mercado del marrubial, como ahora se llama. Allí iban en los setenta las amas de casa, las "marías", a comprar a diario lo preciso para hacer un cocido, su tocino, fresco y añejo, su carne, para la "pringá", mujeres tan habilidosas con el corto presupuesto que tenían, que con la carne que sobraba hacían unas croquetas que te chupabas los "deos", perdón, dedos, amén del consabido caldo o sopa para la noche. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La "plaza" era un pequeño microcosmos donde encontrabas de todo para el colesterol: entrando por la puerta de al lado de la panadería de "El Brillante", te topabas con los "encurtidos", o sea, las aceitunas, partías, de lejía, etc., enormes ristras de ajos, laurel, tomillo, romero, manzanilla en rama, etc., en suma, todas las hierbas y especias que se pudiese imaginar. Dentro de la plaza, que se dividían en varias calles, te encontrabas con carnicerías, pescaderías, ultramarinos e incluso un bar, vamos un pequeño mostrador donde los parroquianos se tomaban el café de pie y rapidito, para seguir haciendo la compra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allí estaba el ciego de los cupones, el placero y a última hora siempre aparecían las mujeres que iban a la rebusca, es decir, a coger la fruta o verdura desechada por algún defecto o que no estaba en muy buenas condiciones para ser vendidas. El griterío era enorme, el pescadero llamaba a voces a los clientes, "mujeres lo tengo el más fresco", "boquerones que están vivos". La primera vez que fui y que recuerde fue de la mano de mi madre, luego me llevó mi abuelo Antonio que presumía de nieto y por supuesto, yo de abuelo, pero eso es otra historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como digo, en el citado cruce, además de la plaza estaba la &lt;strong&gt;Farmacia de Rufino&lt;/strong&gt;, en la actualidad sigue siendo el mismo farmacéutico su propietario, aunque su decoración ha variado a lo largo de los años. Recuerdo una reforma llevaba a cabo por un gran amigo de mi familia, Rafael Pineda, pintor y decorador, que le imprimió un carácter moderno, sin olvidar su arraigo cordobés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En esa farmacia comprabas entonces los yogures, según parece era para los enfermos, y no digamos del agua embotellada, botellas de cristal de la marca "Solares" (&lt;em&gt;sólo sabe a agua&lt;/em&gt;, decía la publicidad).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero sigamos. Al lado de la tienda de Modesta estaba la de Alberto Cara, conocida sólo por la de "&lt;strong&gt;ALBERTO&lt;/strong&gt;", comercio donde se vestía medio barrio. Un inciso para hacer mención a que en el número cuatro vivía hasta hace poco mi gran amigo Miguel Cantarero y su familia, compañero de instituto y un gran amigo en todos los sentidos, con él sé que siempre cuento y contaré, estando a la recíproca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seguido, estaba una tienda de muebles "&lt;strong&gt;EL SALÓN DEL MUEBLE&lt;/strong&gt;", que pillaba hasta su confluencia con la calle Batalla de los Cueros, en cuya esquina precisamente, estuvo incialmente la &lt;strong&gt;Caja Provincial de Ahorros de Córdoba&lt;/strong&gt;, sucursal pequeñísima, luego trasladada con mayores dimensiones a la avenida de la Viñuela, junto a "La Casa de los Cuadros", donde sigue en la actualidad, aunque claro su nombre es más corto: CAJASUR. En esta entidad tenía abierta cuenta casi todo el mundo. El requisito fundamental era tener tu cartilla: cuánta paciencia tenían aquellos empleados a primeros de mes con los usuarios: "pónmela al día", "de ésta me pasas a la de ahorro mil pesetas" "ahora me das otra mil para llevármelas". Más paciencia que el Santo Job.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la otra esquina se construyó un edificio, según tengo entendido por un industrial llamado Serrano, de ladrillo visto, en cuya esquina se instaló una entidad bancaria llamada "Banco Meridional", que luego caería en la órbita del Grupo RUMASA, cambiaría a la denominación de "Banco de Jerez", para trasladarse unos años más tarde en la misma avenida de Jesús Rescatado, pero enfrente de la plaza de la Mosca y que actualmente es "La Caixa".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando quedó vacío el local, se instaló una tienda de confección, cuyos dueños eran dos socios, a cual más agradable, uno creo se llamaba Millán. Allí me compró mi madre no pocos pantalones, camisas y jerseys.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A su lado y en un principio, estuvo bastantes años un recauchutado, donde siempre estaba su dueño y un operario, llamado Antonio, que creo acabó trabajando en Hernández Fonta; buena gente, siempre presto a realizar un favor a cualquiera. El local estaba en bruto, no hacía falta más para arreglar, desmontar y recauchutar ruedas. Cuando desapareció este negocio, llegó otro más curioso, dedicado a la fotografía que lo montó un gran emprendedor ya fallecido y lo denominó Estudio de Fotografía "Virgen de LINARES". Estaba escrito así, aunque creo que era para que pareciese una sucrusal del que había en el centro y que se llamaba de igual forma; cosas de la publicidad de la época. Por allí pasamos todos los vecinos para hacernos, sobre todo, las fotos de carné, de identidad, de conducir, del colegio o instituto, además de boda, comunión, etc. Hoy existe el negocio, no sé si traspasado, pero sí he observado que está cerrado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegamos al número seis, un gran corralón dedicado a la madera. Permítaseme detenerme un poco más en el mismo porque allí pasé mi infancia, donde me llevaron a los siete meses de nacer y cuyos propietarios eran mis abuelos Antonio y Consuelo. La casa tenía una gran fachada con una sola planta, enmedio estaba el portalón y a su izquierda, vista de frente, la puerta de acceso a la misma. Años después, a su lado derecho se le abrió otra puerta, esta vez para montar el negocio de droguería y perfumeria "&lt;strong&gt;AMALIA&lt;/strong&gt;", tomado del nombre de mi madre, la cual se puso al frente del negocio, ayudada por mi padre y quien esto escribe, ah, y mi hermana, por si lee esto y se me enfada. Allí empecé a tomar contacto y el pulso de mis convecinos, se abría hasta los sábados por la tarde. Se vendía de todo: detergentes, jabones, colonias, pasamanería, plásticos y todo lo que se quisiera ya que estaba muy bien situada. El problema surgió al fallecer mi abuelo en 1972, ya que hubo que trasladar el comercio a la calle Fernando Fernández Martínez y allí comenzó el final de una crónica anunciada: su cierre definitivo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El corralón tenía una superficie de unos mil metros cuadrados aproximadamente. El terreno se lo compró mi abuelo en persona a su dueño, Antonio Cañero y edificó la casa y una nave, dedicando la actividad a taller de carpintería, más concretamente, aserradero de maderas. Llegaban los camiones con los troncos de los árboles tal cual cortados que luego mi padre se encargaba de transformar en listones, tablas o lo que se le pidiese. Por aquel corralón pasaron muchas personas, entre otras, un amigo de mi padre, llamado Paco "Maero", que al paso de los años supe que era el último barquero de la Ribera, donde alguna que otra vez se dedicó a calafatear sus barcas. La fábrica, por así llamarla, constaba de una máquina de aserrar, de origen francés, de marca GILETTE, con dos discos en vertical, sobre cuyas circunferencias se montaba una lámina de acero con dientes que era la sierra. Aquello formaba un ruido infernal cuando funcionaba y además muy peligrosa: más de un dedo se rebanó mi padre al saltar la sierra por haber pillado algún hierro o clavo que tuviese incrustado el palo en cuestión. Pero no pasaba nada, mi padre era un profesional y lo tenía todo controlado. Allí le ayudé como aprendiz a recoger la madera ya cortada y apreciar lo duro que es trabajar en ese oficio. También existía una máquina de labrar y otra de afilar sierras, así como bancos para trabajar, etc., sobre todo, recuerdo el serrín, mucho serrín que sobre todo en invierno venía la gente para usarlo en el suelo, por la humedad o para hacer un nacimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Según me contaron, mi abuelo no quiso quedarse encerrado en los mil metros, por lo que algún tiempo después, le compró a Cañero un solar de unos cuatrocientos metros, que lo unió al grande, haciendo forma de ele y con salida a la calle Fernando Fernández Martínez. En el solar se construyó otra vivienda a semejanza de la inicial de Avenida de Jesús Rescatado. Ese fue mi hogar desde mi más tierna infancia y de donde, como digo, salí un doce de octubre, ahora hace veinte años, para casarme. Hoy ya no existe nada de aquello. Primero se vendió a una constructora el solar grande, donde hicieron un bloque de viviendas, en cuyos bajos hoy existe una tienda de muebles. El otro más pequeño fue vendido igualmente a otra constructora, pero casi veinte años más tarde, construyeron un edificio muy peculiar, cuya fachada de color salmón o rosa, desentona con el resto de las edificaciones de alrededor: sobre gustos...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras esta licencia, seguimos en la acera de los pares. Al lado del corralón estaba la casa de los Moreno, uno de cuyos hijos era y sigue siendo al día de hoy un gran amigo mío, del colegio salesiano y de la vida: Antonio Moreno, aunque también estaban todas sus hermanas y su familia, gente honrada y muy trabajadora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegamos a la esquina de la avenida con mi calle, Fernando Fernández Martínez, vía corta de largo nombre. El nombre se las traía, sobre todo si era para pedir el butano, había que vocalizar y siempre me pregunté quién sería ese Fernando Fernández hasta que lo averigüe. Se conoce que los actuales ediles, comenzando por Julio Anguita, siempre han desconocido la biografía del titular de la calle porque si no estoy seguro que hace ya un rato lo habrían cambiado, porque resulta y está documentado que este señor fue nada menos que el primer jefe de Falange que tuvo Córdoba tras el alzamiento y ahí lo tenemos. Cuando comenzaron los cambios de nombre de las calles principales de Córdoba y otras no tan importante pensé la sustituirían: pero no fue así. Yo quería que le pusiesen un nombre más corto, acorde con la corta longitud de la misma, como por ejemplo Miró, Dalí, etc., cualquiera menos ese tan largo, y ello sin acritud ni identificación política con ideología alguna, sólo por cuestiones prácticas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pues bien, en esa esquina estaba el &lt;strong&gt;BAR OGALLAS&lt;/strong&gt;, cuyo dueño, Enrique Ogallas, le imprimió un carácter muy particular, serio y nada que ver con su homólogo de la Plaza del Alpargate, aunque si bien eran parientes, concretamente padre y hermanos, se ve que se independizó de la familia. No era una taberna al uso, es decir, llena de parroquianos y beodos como otras de las del alrededor, sino que allí se cerraban tratos, negocios y se paraba poco: lo necesario para apurar un buen vino o una cerveza. La cocina estaba a cargo de su esposa, Anita, la mejor cocinera preparando riñones al jerez, boquerones en vinagre, ensaladilla, callos o lo que se terciara. La clave estaba en un cartel que prohibía el cante y si a alguno se le ocurriese hacerlo, tardaba poco en ser puesto de patitas en la calle. En este establecimiento fue donde se colocó un televisor de cara al público para ver el fútbol, las corridas de toros y el poco entretenimiento que por entonces se ofrecía a los espectadores. Tenía el bar como añadido un salón de ceremonias, a algunas de ellas asistí con mi familia como invitado como comuniones y bodas, además servía de cochera ocasional para el Seat 124 propiedad de su titular. Curioso, ¿verdad?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi pequeño mundo de entonces en aquella acera de los pares seguía con los almacenes de &lt;strong&gt;LARREA&lt;/strong&gt;, primero como almacén de butano, para luego transformarse en una moderna ferretería que con el paso del tiempo se convirtió en tienda de venta de embarcaciones pequeñas, sobre todo, de cara a los pantanos cordobeses.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La acera continuaba con negocios de toda índole: zapaterías, relojerías, tapicería de vehículos, etc. A esa altura quiero destacar el almacén de patatas de &lt;strong&gt;AQUILINO&lt;/strong&gt;. Allí se vendían patatas a mansalva, sacos, cestas, bolsas y, sobre todo, recuerdo cada semana un camión militar, creo que del vecino cuartel de Lepanto, al frente del mismo un sargento con unos cuantos soldados que cargaban hasta arriba con montones de sacos de patatas el camión. Por supuesto, eran los soldados quienes realizaban la labor de carga, porque el sargento iba con una especie de libreta o tablilla con folios donde apuntaba todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Terminaba ese tramo de la avenida con un bar donde se vendían las mejores gambas y mariscos de la zona: algo por entonces prohibitivo para muchos bolsillos. Su propietario, Diego, creo recordar, un tipo delgado, con flequillo y muy nervioso, atendía al público de forma cordial y simpática. Ignoro el motivo de su cierre, pero dejó una impronta a aquella esquina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La esquina a la que hago referencia es la de la avenida con la calle Compositor Ramón Medina, en la otra existían varios corralones, donde existían diversas actividades, desde bares hasta talleres mecánicos, entre los que destaco el de FROCHOSO y el pequeño taller de mi tío José Cabello, marido de mi tía Brígida, mi madrina. Finalizaba la avenida en esa línea con una gasolinera, ya cerrada cuando era pequeño, sobre todo, porque enfrente, abrieron la que se conoce desde entonces gasolinera de Cañero que sigue como entonces. En los terrenos de la vieja gasolinera destacaba una enorme palmera que hasta hace pocos años se mantuvo y además hubo allí una parada de triciclos de alquiler, todos formados y que en una época tuvo su esplendor hasta que desapareció.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La línea de los impares era más fácil de describir porque lo que había era, desde la plaza de la mosca hasta Cañero nuevo, un gran solar dedicado a almacén de materiales de construcción, llamado "&lt;strong&gt;MEDINA AZAHARA&lt;/strong&gt;", ocupaba un gran tramo de la avenida, cuyo final era una casa donde vivía su dueño, hombre de gran mostacho y muy serio. Por cierto, que en la esquina del solar, justo enfrente de la Farmacia, existía una hornacina con una virgen, no recuerdo si estaba dedicada a la Virgen del Carmen, pero la misma desapareció al mismo tiempo que lo hizo la pared que la sustentaba. A continuación, había una casa pequeñita, en cuyos bajos estaba la tienda de Paco, una droguería, y seguido otra casa, la de un personaje del barrio muy famoso: &lt;strong&gt;JUANILLÓN&lt;/strong&gt;. Este gran hombre dio sin quererlo nombre a la parada del autobús que estaba situada delante de su casa, la parada de juanillón. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegamos al tramo que hace esquina con la calle Don Carlos Romero, en la otra, tenía un taller de bicicletas y una taberna otro personaje no menos importante que el antes mencionado: &lt;strong&gt;MATÍAS&lt;/strong&gt;. El único problema que existía era que si le llevabas a arreglar la tuya, te decía ven por la tarde y no estaba arreglada; ven mañana y tampoco, así pasaban los días y lo más seguro es que te llevases la bici sin arreglar. Tenía un carácter simpático y agradable, fumaba puros, pero se ve que la formalidad no era su fuerte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al lado del bar de Matías estaba una tienda de repuestos de automóviles, cuyos dueños eran hermanos y creo que uno de ellos fue torero. Y llegamos a un gran establecimiento forjado y fundado por un matromonio de emprendedores, Antonio Deza y su esposa Mari. Sé de primera mano que llegaron recién casados hace más de cuarenta años y montaron una pequeña tienda de ultramarinos, la cual fue creciendo, compraron las de al lado y montaron lo que hoy se conoce como &lt;strong&gt;Supermercados DEZA&lt;/strong&gt;. Allí se compraba el aceite a granel y los detergentes más baratos del barrio. Si eran baratos que acabaron con todas las pequeñas tiendas por allí existentes, entre las cuales incluyo la de mi madre. Claro que luego vino otro pez más grande y les hizo algo de daño: el Hiper. Este establecimiento hacía esquina con la calle Joaquín Altolaguirre, cuya otra esquina, la ocupaba un enorme corralón que llegaba hasta la siguiente calle, la de Luis Valenzuela.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El siguiente tramo hasta la calle Julio Alarcón, en cuyo número dieciséis nació quien escribe, hubo unos cuantos negocios de efímera duración. Es de destacar la esquina siguiente de Julio Alarcón con la avenida, en la cual estaba el &lt;strong&gt;BAR LARREA&lt;/strong&gt;, cuyo edificio hace poco ha sido demolido para en su lugar construir un bloque de viviendas, para a continuación llegar a &lt;strong&gt;GRÁFICAS MILLA&lt;/strong&gt;,&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;la imprenta del barrio. Allí tenían los estuches de lápices, bolígrafos bic, cuadernos con el mapa de las regiones de España, libros de texto, papel de regalo, de todo. Finalizaba este tramo en la esquina con la calle Cronista Maraver, en la cual se alojaba el &lt;strong&gt;BAR CARMEN&lt;/strong&gt;, a cuyo pie se hallaba la parada de taxis del barrio. Y aquí se acababa mi zona. Sé que no era gran cosa pero fue donde descubrí la vida y la forma de ser de las personas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-5703069296700313684?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/5703069296700313684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=5703069296700313684' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5703069296700313684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5703069296700313684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/01/caero-viejo-mi-barrio.html' title='CAÑERO VIEJO, MI BARRIO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-1280328124300978168</id><published>2009-01-07T21:34:00.000-08:00</published><updated>2009-01-07T21:35:17.431-08:00</updated><title type='text'>PLANCHAS DE ACERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tras la remodelación de bastantes calles de nuestra Ciudad a fin de peatonalizar las mismas a base de adoquines y tras comprobarse el motivo del hundimiento de su firme, el cual no era otro que el continuo tránsito de vehículos, sobre todo pesados, que no hacían sino levantarlas –véase el lamentable estado actual de la calle Concepción, Plaza de la Trinidad, Bulevar del Gran Capitán, Plaza de las Tendillas, etc.- por fin, alguien se ha percatado de ello y ha dado con la solución: colocar, mientras dure la obra, planchas de acero sobre el firme de la calle.&lt;br /&gt;            Concretamente, me refiero a dos obras próximas entre sí, cuales son la de la remodelación de la antigua sede de la Delegación del Banco de España en Córdoba, en el bulevar del Gran Capitán, planchas que van desde dicha obra hasta Ronda los Tejares y, la otra, la situada en la calle Gondomar, remodelación del edificio del antiguo Banco Exterior de España, cuyas planchas llegan sólo hasta mediada la calle Concepción, porque imagino que habrán pensado la innecesariedad de cubrir esta última habida cuenta que la misma no tiene arreglo y se terminará por hundir del todo.&lt;br /&gt;            Desde el punto de vista estético, tal solución me parece horrible, aunque sí lo sea en el sentido práctico; pero creo que el error no está en el tránsito de vehículos, sea cual sea su tonelaje. El fallo estriba en que los diseñadores de tal firme calcularon mal en la cuestión de hacer una buena base antes de colocar los adoquines y parece mentira que a estas alturas a los técnicos competentes se les escape ese detalle.&lt;br /&gt;            Espero que la recién remodelada calle María Cristina haya sido realizada con más base, por si en un futuro hubiese que realizar alguna obra –algo casi improbable- y tuviesen que circular vehículos pesados por la misma y no haga falta recurrir a las antiestéticas planchas de acero.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-1280328124300978168?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/1280328124300978168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=1280328124300978168' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1280328124300978168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1280328124300978168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/01/planchas-de-acero.html' title='PLANCHAS DE ACERO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-3444123238017938631</id><published>2009-01-04T01:53:00.000-08:00</published><updated>2009-01-04T10:33:36.783-08:00</updated><title type='text'>EL CRIMEN DEL BARBERO DE LA CALLE SAN PABLO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;EL CRIMEN DEL BARBERO DE LA CALLE SAN PABLO&lt;br /&gt;DE CÓRDOBA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antonio Muñoz Centella&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A modo de prólogo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde pequeño me han impresionado las historias y leyendas de cualquier tipo, mucho más aún si se trataban de historias locales contadas por mis mayores, a los cuales siempre he prestado mucha atención, quizás por mi propia forma de ser, por mi curiosidad, por saber todo lo que ocurriese a mi alrededor. Lo siento yo soy así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso del crimen del barbero de la calle de San Pablo de Córdoba capital, no recuerdo con exactitud la edad que podía tener cuando escuché por vez primera a mi abuelo Antonio hablar del mismo con mi padre, allí sentados en el corralón de la casa familiar sita en el Barrio de Cañero viejo, donde pasé los primeros años de mi infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo comentaba que hacía ya muchos años en la calle de San Pablo hubo una vez un barbero que mató a un cobrador de un banco y lo curioso de la cuestión era la forma en que lo hizo, asesinándolo con una navaja, troceándolo y arrojando casi todas las partes del cuerpo de su víctima al río Guadalquivir; que tuvo loca a la Policía del momento pero que ésta al final dio con él, que lo enjuiciaron rápidamente y que fue fusilado tras su condena a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El morbo de la conversación se dirigía al móvil del crimen: por un lado, que si la causa de la muerte fue el apropiarse del dinero que llevaba el cobrador, de otra, que ambos, criminal y víctima, eran masones. Al final, ninguna conclusión era convincente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron pasando los años y como cualquier persona dejé mi infancia para convertirme en adulto, pero la memoria que, en mi caso y sí es por presumir, siempre ha sido muy buena, me trajo recuerdos de aquella historia, quedando en mi retentiva dos cosas: el famoso crimen y la palabra “masones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto al crimen, durante los años siguientes siempre he preguntado a personas mayores si sabían algo de sus protagonistas y, sobre todo, para poder fijar cualquier historia es necesario saber la fecha de la misma. En este sentido, a todo a quien preguntaba, incluido mi padre, me decía que cuando ocurrieron aquellos hechos él era muy pequeño; otros me decían que fue antes del año 1947, año de la muerte de Manolete; otros, que si había hecho la primera comunión, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas, hará cuestión de unos diez años aproximadamente, cuando estaba leyendo un libro sobre la posguerra en Córdoba, descubrí al final del mismo un listado de los fusilados en esta ciudad, y aparecía un nombre, de profesión peluquero y un año, 1943. Parecía que por fin, mi espíritu de investigador aficionado daba sus frutos. Lo siguiente que hice fue dirigirme a la Hemeroteca Municipal existente en la calle Sánchez de Feria y solicité ver los periódicos locales del año 1943. Se me entregó el único periódico local entonces existente: el Diario Córdoba. Fui comprobando día a día desde el mes de enero de dicho año y, por fin, en los primeros días del mes de febrero, comenzaba a narrarse los hechos, no en la primera página, como yo esperaba, sino en la tercera, de los días, 3, 4, 5 y 6 de febrero de 1943.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé diversas notas, desde el inicio, esto es, desde la detención del autor material y confeso del crimen, las investigaciones policiales, el juicio sumarísimo y posterior fusilamiento, incluida la esquela del finado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado varios años y he tenido guardada la información que poseía. Posteriormente, en 1994, se publicó una obra, “Crónica negra de la historia de Córdoba: antología del crimen”, cuyos autores José Cruz y Antonio Puebla describen distintos crímenes ocurridos en esta ciudad desde tiempo inmemorial, destacando entre otros tanto el famoso crimen de “Cintasverdes” acaecido en esta Ciudad a finales del siglo XIX y, sobre todo, el del Barbero de San Pablo, por ser los que más han impresionado al pueblo cordobés (entre el que por supuesto me incluyo). Mi interés por este último no se basa en el morbo del mismo sino por la supuesta causa de ser hipotéticamente sus protagonistas masones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces siempre me ha intrigado la masonería, sus orígenes, fines, principios, y por ello he ido adquiriendo todo libro que sobre ese tema ha caído en mis manos. En tal sentido, mi interés se desbocó en el año 1984, cuando aún era estudiante del cuarto curso de Derecho. Todo se debió a una circunstancia anecdótica que ocurrió en mi propia casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acababa de sacar el carnet de conducir de moto grande y arreglé la “Lambretta” de mi padre, la cual me sirvió tanto en aquella mi época estudiantil como posteriormente en el uso de mi “pernocta” para acudir al Cuartel de Artillería desde mi casa y viceversa. Un día que se había pinchado la rueda trasera de la moto y como quiera que tenía que desmontar la misma, pedí ayuda a mi padre para tal menester, quien me dijo buscase en una caja de herramientas antigua, que allí teníamos una llave inglesa grande para poder aflojar la tuerca que sostenía la citada rueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esas estaba, cuando rebuscando entre los hierros y herramientas en la caja existentes, tropecé con un pedazo de metal de forma extraña, como un tornillo grande, de unos seis o siete centímetros de largo, con una base redonda. Al girar dicha base, el corazón me dio un vuelco: aquello brillaba y en el mismo centro apareció un dibujo que me sonaba y que no era sino una escuadra y un compás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese momento, me olvidé de la moto, del pinchazo y hasta de mi padre y como alma que lleva el diablo, subí escaleras arriba hasta mi casa, busque un limpiametales y mi sorpresa fue mayúscula: se trataba de un sello masón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las letras que figuraban alrededor que, por supuesto estaban colocadas al revés, tenía la siguiente leyenda: Resp:. Log:. Simb.: Fraternidad Ibérica Nº 29. Valle de Sevilla. En el centro, como digo, estaban la escuadra y el compás, así como dos columnas sobre una escalinata y arriba un haz de radios con una G al centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi joven imaginación se disparó. Necesitaba saber cómo había ido a parar aquel sello a una abandonada caja de herramientas, quién lo puso allí, etc. Tras asetear a mi padre a preguntas, el mismo sin dar más importancia al asunto, me indicó que ese “hierro” lo había encontrando él cuando era pequeño en la finca que mi abuelo Antonio había tenido arrendada, cuando era hortelano, entre los restos de estiércol de caballo que utilizaba como abono y que de vez en cuando adquiría a los militares de las Caballerizas Reales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabía el origen del sello, ahora me faltaba lo más importante, ¿quiénes eran los masones? ¿a qué se dedicaban? ¿serían masones como se decía el barbero y el cobrador?, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento comprobé cuán grande era mi ignorancia al respecto y no sabía a quién preguntar, sobre todo, porque aún en aquel año de 1984, decías la palabra “masón” y todo el mundo callaba, te miraban de forma extraña, como si hubieses preguntado por extraterrestres o algo así; luego, más adelante comprobé que nadie sabía verdaderamente nada sobre este tema: la extrañeza se debía a la ignorancia, como siempre. En el pequeño mundo que por entonces me movía, tan sólo se me ocurrió dirigirme a la Facultad de Derecho, en concreto al Departamento de Derecho Político. Allí me encontré con el profesor Acosta quien al preguntarle por ese tema me recomendó la lectura de un libro escrito por un tal Ferrer Benimelli. Lo adquirí y a partir de entonces mis conocimientos sobre la Masonería fueron a mayores. Como este no es el tema sobre el que pretendo desarrollar, tan sólo aclarar que tras mucho estudiar, la única conclusión a la que llegué es que los protagonistas de esta historia no podían ser en dicha época masones, ni siquiera con anterioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta aseveración en modo alguno es gratuita ya que viene avalada por el devenir histórico de los acontecimientos. Tras el cese de la guerra fraticida y dada la obsesión que tenía el General Franco con los comunistas, judíos y, sobre todo, con los masones, decir que no quedó nadie en Córdoba perteneciente a dicha sociedad secreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así y siguiendo a los autores de la obra “La masonería en Córdoba”, Juan Ortiz Villalba y Francisco Moreno Gómez, las personas destacadas que fueron acusadas de ser masones y fueron sorprendidas en la ciudad fueron fusilados, como por ejemplo los Doctores D. Manuel Ruiz Maya o Sadí de Buen; otros que pudieron salir, como es el caso del historiador y Director que fue del Instituto de Enseñanza Media, así como embajador de España en Perú, D. Antonio Jaén Morente –que increíblemente fue declarado “hijo maldito” de la ciudad- o del insigne arabista D. Rafael Castejón y Martínez de Arizala –que fue desterrado a Galicia- o el caso de D. Eloy Vaquero Cantillo, abogado, profesor y seguidor de la Escuela Moderna, que emigró a Sudamérica. Por consiguiente, en el año 1943 se puede afirmar con rotundidad que no existía ninguna logia en nuestra capital y mucho menos masón alguno, al menos, en ejercicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos olvidar que en aquella época se usaba el apelativo de “masón” en sentido peyorativo, para designar lo oculto, lo maléfico e incluso, como dice el profesor Ferrer Benimelli, cuando comenzaron los primeros atentados de la organización terrorista E.T.A. se decía, por su desconocimiento y autoría que eran obra de los masones. Lo que hace la ignorancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volvamos a nuestra historia, ya que el bulo extendido por aquel año y que se decía ser el móvil del horrendo crimen era que al ser los dos protagonistas integrantes de una logia masónica, el barbero había sacado la bola negra y, por tanto, tenía que asesinar a su compañero. Estimamos que dicha versión aparte de ser fabulada y totalmente inverosímil, confunde los datos. En efecto, existen bolas negra y otras blancas a la hora de permitir el acceso a un nuevo “hermano” en una logia; dichas bolas son a modo de escrutinio y si sale en el recuento una bola negra quiere ello decir que el futuro candidato tiene vedado su acceso a la logia y por ende a dicha hermandad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras lo expuesto se puede comprobar la confusión que imagino interesadamente comenzó a circular por la ciudad. La gente imagina, cree en lo que quieren hacerles creer otros y, sobre todo, dado que los personajes eran conocidos desde pequeños por haber sido antiguos alumnos salesianos, se veían casi a diario como a los demás vecinos y nadie acertaba a comprender por qué un amigo podía asesinar a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La versión de los hechos que a continuación expongo no es sino una narración novelada basada en la realidad acaecida en los inicios de aquel año de 1943 que tan profunda huella dejó en nuestra querida Córdoba y, por supuesto, sin ánimo alguno de herir sensibilidades en los descendientes de sus protagonistas, es por lo que he preferido eludir dar el nombre auténtico de los dos para así evitar dañar el nombre de quienes después de más de sesenta y tres años transcurridos, bastante han tenido que soportar.&lt;br /&gt;Por ello he optado por cambiar sus nombres y asignarles uno figurado, eso sí, sólo de los dos protagonistas, porque respecto al resto de intervinientes he preferido mantenerlos tal y como aparecieron en su momento.&lt;br /&gt;Córdoba, agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El crimen del barbero de la calle San Pablo de Córdoba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO PRIMERO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel mes de enero de 1943, la ciudad de Córdoba amanecía fría, silenciosa, corría una leve brisa que daba una sensación térmica más gélida aún si cabía. Los habitantes de la ciudad se iban incorporando poco a poco a sus labores cotidianas, aunque la plaza, como se conocía entonces al mercado de la Corredera, -centro comercial de la época que había sido transformado en su corazón mediante una arquitectura de hierro, símbolo de progreso y gracias a la labor llevada a cabo por diversas figuras relevantes de la capital como era el caso del industrial Sánchez Muñoz- llevaba ya varias horas despierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cargadores y algún que otro tendero hacían cola para comprar sus jeringos para tomarlos con su café en cualquier bar; las diversas tabernas, estaban llenas de parroquianos que a esas tempranas horas ya habían trasegado algunas copas de anís o coñac para entrar en cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Córdoba era entonces una pequeña capital de provincia cuyo centro neurálgico se desarrollaba desde la Puerta Gallegos, calle Concepción, calle Gondomar, Plaza de las Tendillas, calle Claudio Marcelo, Espartería hasta la Plaza de la Corredera y calles aledañas a la mencionada arteria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía pocos años que había terminado la guerra fraticida, aunque Córdoba capital, al haber estado desde el inicio en zona nacional, tan sólo sufrió algún que otro bombardeo republicano sobre alguna de las pocas fábricas existentes en las Ollerías y en algún que otro lugar más, con lo que la población realmente no había sufrido en sus carnes la lucha cuerpo a cuerpo que sí había tenido lugar en otras poblaciones, por lo que su fisonomía había cambiado bien poco respecto a los años anteriores a la Guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa distinta era que al estar en la retaguardia, su población sí sufriría las consecuencias de las venganzas y rencores políticos de los que se suponían vencedores del momento y desde el mismo mes de julio de 1936. Así, se hicieron famosas las “hazañas”, desgraciadamente, de una serie de personajes como “Don Bruno”, el comandante Zurdo, el Cabo de la Magdalena, el coche de la muerte, conducido por un tal Velasco, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estos elementos que a través del terror infundido a la población mediante los famosos “paseos” y consiguientes fusilamientos, hicieron que el pueblo de Córdoba pasase una época de ingrato recuerdo, que se podría equiparar al pavor padecido a principios del siglo XIX, cuando la entrada del ejército francés al mando del General Dupont supuso el saqueo de la ciudad, el fusilamiento de heroicos cordobeses, así como la deshonra de multitud de valerosas mujeres de nuestra población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nuestro protagonista era barbero de profesión y tenía su negocio instalado en el número 6 de la calle de San Pablo, vía que desembocaba en la entonces llamada Plaza del Salvador, hoy día inexistente y absorbida por la construcción del edificio que alberga el Ayuntamiento. Las casas consistoriales estaban en el mismo sitio que hoy pero, digamos que desplazadas más hacia la calle nueva o de Claudio Marcelo. Enfrente del entonces Ayuntamiento existía una taberna llamada “casa de Novella”, la biblioteca municipal, Alados, una sastrería y haciendo rincón con la citada plaza, la botica municipal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La barbería estaba situada casi enfrente del local de Estévez el esterero, casi como lo vemos hoy en día. El local de la barbería era pequeño, su decoración era muy escasa y estaba compuesto por un par de viejos sillones de rejilla, dos espejos rectangulares frente a éstos y unas estanterías con botes de colonia; entrando a la izquierda, un lavabo y al fondo, un cuartillo que servía de almacén de escobas y viejos útiles, incluso unos bidones, cuartillo cerrado bajo llave, aunque ésta nunca se echaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acisclo, que así se llamaba el barbero, era de un aspecto imponente: grande, alto para la época, de morena tez, ancho de hombros, largos brazos y con unas enormes manos; de abundante pelo endrino y velludo, no obstante era un mixto de la raza calé. Así, mientras su padre había sido un “payo” jornalero, oriundo del pueblo cordobés de Bujalance, de nombre Juan López, allí había conocido a su madre, una guapísima gitana, de apellido Vargas y de nombre María, que se vinieron a la capital en busca de una vida mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro hombre estaba casado desde hacía bastantes años con Dolores, una mujer que estaba dedicada como todas las de su época a sus quehaceres domésticos y, por supuesto, en vida y alma a sus tres hijos, dos niñas y un niño, el menor, de pocos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia vivía en una pequeña casa de las que fueron construidas bajo el auspicio del Obispo Pérez Muñoz en los llanos de la Fuensanta, llamadas casas baratas, hoy día situadas, las pocas que quedan, detrás del Cuartel de la Policía Nacional, antes Policía Armada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acisclo López Vargas contaba ya con 45 años de edad. La vida había sido dura con él pero había conseguido llegar alto y salir de un anonimato que le habría esperado en su barrio de San Lorenzo si no hubiese tenido las miras de hacerse con un oficio que si no le hacía rico, por lo menos le daría para vivir: ser barbero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta decisión la tomó cuando servía en el Cuartel de Artillería de la Avenida de Medina Azahara. Siendo un simple cabo de diecisiete años que se había alistado como voluntario dadas las penurias económicas que pasaba su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su amigo y compañero de fatigas Curro estaba destinado en la peluquería del cuartel y fue quien le enseñó el arte de manejar la navaja y la tijera. Al principio no fue fácil, se llevó más de una bronca porque no atinaba a dejar a los “clientes” como ellos querían, sino como le salía, sobre todo a los novatos recién incorporados, pero pasado un tiempo, descubrió que aquello era la suyo. Sería barbero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras licenciarse de la vida militar y pasar de aprendiz en algunas de las más prestigiosas barberías de la época, decidió que ya era el momento de establecerse por su cuenta y así lo hizo. Pero pensó cual sería la zona de la ciudad en la que pondría su negocio. Dadas sus altas miras, no lo dudó, tenía que ser por la parte del centro. Tuvo suerte, encontró que en la calle de San Pablo existía un anciano barbero que estaba pensando en dejar el oficio y traspasar el local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acisclo pensó que tenía buena estrella, dado que el precio del traspaso del negocio, incluidos todos sus enseres, se acercaba al escaso capital que había reunido, mediante no pocos sacrificios, en los últimos años y lo que le faltaba podría serle prestado por un primo suyo, metido en dinero, como se decía entonces, y que se dedicaba a la compraventa de ganado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras entrevistarse con su primo y obtener el dinero en forma de préstamo, consiguió por fin establecerse. Tenía un largo camino recorrido ya que aparte de su experiencia, había heredado la clientela del antiguo barbero, que si bien era poca al principio, lo cierto es que con el paso de los años, fue aumentando su número. Tan es así, que tomó a un sobrino suyo, hijo de una hermana, como aprendiz, de nombre Pablo, pero al que todos le conocían como Paulitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El habilidoso barbero gozaba de una gran prestigio no sólo en la zona donde trabajaba sino que además había conseguido alzarse con el puesto de presidente del gremio de peluqueros, dentro del entonces llamado Sindicato Vertical. Este cargo le permitía relacionarse con todo lo más granado de la población cordobesa de entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las malas lenguas decían que dada su posición también se dedicaba al estraperlo de jabón de afeitar, mediante su fabricación en el pequeño cuartillo de su barbería y vendiéndolo después entre los profesionales de su gremio, cuyas ventas obtenía unos pingües beneficios que le ayudaban así a mantener a su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro personaje además era un ferviente católico practicante. No en vano se había formado en el Colegio Salesiano, situado en el Barrio de San Lorenzo, donde se crió, y bajo la advocación de María Auxiliadora aquellos sacerdotes le habían adoctrinado sobre el estudio, el trabajo y el ser un buen cristiano siguiendo la estela de San Juan Bosco y Santo Domingo Savio. Cuando dejó los estudios siguió relacionándose con el centro salesiano a través de la Asociación de Antiguos Alumnos, llegando a ser uno de sus miembros más activos y formando parte incluso de sus órganos directivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, la vida de Acisclo se desarrollaba entre su barbería, su familia y los domingos en oír misa en su antiguo colegio, para luego hablar y “echar un rato” con sus antiguos camaradas. Cuando hacía buen tiempo, era el primero en apuntarse al consabido perol en el campo, en las afueras de Córdoba, por la Palomera o algún otro lugar cercano. La ciudad no era demasiado grande entonces y no había que desplazarse muy lejos para realizar una salida campestre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las amistades con las que el barbero se preciaba de tener relación, estaba Julián Pérez Trucio, cobrador del Banco Español de Crédito, de 53 años de edad, un hombre serio, seco, de no muy alta figura, aunque de complexión casi atlética, nervudo, sin mucho pelo, aunque el que le quedaba denotaba que en otros tiempos debió ser rubio. Era padre de familia con seis hijos que aparte de su trabajo, tenía pocas aficiones como no fuese el fútbol, además de ser el Archivero de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Calvario y vivía en las inmediaciones del Barrio de San Andrés, en concreto, en la calle Pedro Fernández, entre Arenales y Hermanos López Diéguez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cobrador había nacido en Madrid, su profesión era la de mecánico-conductor, fue llamado como tal para encargarse en el balneario de Marmolejo, -cercana población jiennense famosa por sus aguas minero medicinales-, de conducir el vehículo que llevaba a los usuarios del mismo desde la estación hasta el mismo balneario. Pero tras algunos años de prestar allí sus servicios y tras el declive económico del citado balneario, tuvo que buscarse otro empleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habida cuenta que su suegro trabajaba en la delegación de Córdoba de la compañía de seguros “La Unión y el Fénix Español” y que a través de la citada entidad aseguradora su padre político tenía muy buenas relaciones con el Banco Español de Crédito, con el que a menudo trabajaban, es por lo que Julián Pérez con esas influencias consiguió acabar en nuestra ciudad como chófer del entonces Director de la sucursal bancaria citada, don Carlos Cárdenas.&lt;br /&gt;Posteriormente, al quedar vacante una plaza de cobrador, pasó a formar parte de la nómina de aquella entidad bancaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida del cobrador era muy sencilla, como así lo eran sus costumbres. Su función diaria consistía en llegar todos los días puntualmente a la entidad bancaria sita por entonces como ahora en la calle Claudio Marcelo, aunque en un edificio más antiguo. Allí le era entregada una serie de efectos –sobre todo letras de cambio- que habían sido devueltas por sus firmantes. Se sentaba en una pequeña mesa existente tras el mostrador y que era utilizada para esos y otros menesteres, se dedicaba a ordenarlas por zonas, según donde viviese cada uno de los deudores; de los sitios más alejados de la ciudad al centro, para cuando llegase la hora de recogerse estuviese más cerca de su casa que, como dijimos, era cerca del Barrio de San Andrés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la citada operación, iniciaba su marcha, casi siempre a pie, llamando a la puerta del deudor, si éste estaba o había alguien, normalmente le era abonada la letra, la cual le era entregada a cambio del importe recibido. Alguna veces, no recibía respuesta tras su llamada, con lo que tendría que volver otro día. Esta era su misión normal cada jornada, por lo que además de ser ya conocido en casi todos los barrios de nuestra ciudad, tampoco era un oficio demasiado bien visto, sobre todo por los morosos; pero también es verdad que a pesar de que todos supiesen que normalmente portaba dinero en efectivo, dada la época, nadie osaría atracarlo, salvo que quisiera dar con sus huesos en la cárcel o algo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amistad de ambos protagonistas venía de lejos, pues a pesar de la diferencia de edad entre ambos, unos ocho años, asistían a las mismas reuniones y tenían las mismas amistades, ya fuese por la comunidad salesiana, la organización de peroles a los que también eran muy aficionados o incluso al fútbol, ya que siempre comentaban los resultados del equipo local de entonces, el Club Deportivo Córdoba, cuando jugaba en el Estadio América. No habían sido pocas las veces que los dos habían ido a dicho estadio y no menos las veces que había acudido a la finca de “El Majano” a comerse un arroz regado por un buen vino de Montilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO SEGUNDO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves, día 28 de enero de 1943, nuestro cobrador, Julián Pérez Trucio, salió con su cartera como cada día para tratar de cobrar los efectos que le habían encomendado en el Banco. Llevaba en la cartera letras de cambio por valor de veintiuna mil pesetas. Hacia las dos de la tarde casi había terminado el trabajo. Se disponía a ir a almorzar a su casa, bajando por las callejas de Santa Marta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes, como hacía cada día, entró en Casa de Novella, enfrente del Ayuntamiento y le pidió a Rafael un medio de “veinticuatro”. Puso la cartera sobre el mostrador y comenzó a hablar con el tabernero. El diálogo fue de lo más simple y duró lo que tardó en tomarse el fino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando tomándose el medio, salió por la puerta de la biblioteca municipal don José María Rey Díaz, alto y estirado, con un libro bajo el brazo. En el rincón, Alados, el sastre, echó el cierre y el mancebo de la botica municipal que cerraba el ángulo de lo que fue la plaza del Salvador pidió una copa de arropao. Hacía un solecillo agradable en el mediodía invernal. Estévez tenía entornada la puerta y a través de ella se veía la talabartería del esparto, los rollos de pleita, alforjas, serones... Cuando se despidió de Pepe Novella, Julián Pérez retomó su cartera. Dentro iban trece mil quinientas cuarenta y cuatro pesetas en efectivo y varias letras no liquidadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al doblar la esquina, bajando por la calle de San Pablo, se encontró al barbero en la acera de Estévez, es decir, enfrente de la barbería, charlando con el esterero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la hora del cierre. Pero Julián le insistió en que lo “arreglara”.&lt;br /&gt;- Es tarde, le dijo Acisclo López. Iba a cerrar.&lt;br /&gt;- No hay problema, hombre. Cierra y me afeitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se dirigieron los dos a la barbería. Entraron, y el barbero cerró la puerta, echando el pestillo. Por el montante de cristales entraba la luz que se reflejaba en los dos espejos a tal efecto allí existentes. Sobre uno de los sillones, el “Córdoba. Diario de Falange Española Tradicionalista y de la J.O.N.S.” recogía en su primera página: “Continúa la heroica defensa de Stalingrado”. Antes de sentarse, Julián abrió el diario en busca de la tercera de sus cuatro páginas. En ella se daba la crónica del partido en el que “La Electro-Mecánica, en Peñarroya vence al equipo local Unión Deportiva por 3-1”; al partido, se subtitulaba, “asistió el Alcalde y Jefe Local del Movimiento, camarada Isidro Márquez y Ramírez de Arellano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Julián Pérez era más partidario del C.D. Córdoba y dobló el periódico por la mitad para leer las declaraciones de Núñez, defensa derecho y entrenador del equipo titular ante el trascendental partido de liguilla de ascenso que había de disputar con el Elche, inicial de la competición de la que formaban parte también el Eldense, el Levante, el Hércules y la Ferroviaria, de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “El Elche es un equipo duro y difícil y dispuesto a calificarse”, leyó Pérez en voz alta, mientras se sentaba en el sillón ante el que le esperaba Acisclo con el paño blanco extendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barbero no comentó nada acerca de la noticia. Guardó silencio. Sus pensamientos estaban en otro lado, en concreto, se le iba la vista sin poder remediarlo para la cartera del cobrador. No hacía sino preguntarse cuánto dinero podría contener, ya que sabía que las sumas recaudadas solían ser importantes por boca propia del cobrador, cuando casi a diario acudía al establecimiento para afeitarse y, sobre todo, porque el mismo no dejaba de jactarse del alto nivel de recobro que conseguía, algo que le era muy reconocido por el Banco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente, la cuestión económica estaba mal. Por un lado, la clientela había disminuido y, por otro, debido al toque de atención recibido por un amigo de la Fiscalía de Tasas, había dejado de vender de estraperlo y por un tiempo el jabón de afeitar que hacía llegar a sus colegas de profesión, ya que fue advertido que andaban sobre sus pasos y sería mejor estarse quieto si no quería acabar entre rejas. Por tanto, había que buscar otra fuente de ingresos para llenar el puchero a diario, para alimentar a su familia, con tres hijos y esposa que mantener, dura se presentaba la próxima temporada, a pesar de que el invierno tocase a su fin. Además, tenía pendiente un pago importante, ya que había concertado un préstamo con la Sociedad de Comercio y Crédito que existía en el Císter. El vencimiento estaba al caer y no hacía sino preguntarse, con qué dinero le haría frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando en esas y sin prestar atención alguna al diálogo de contenido futbolístico que le ofrecía Julián, se le vino a la mente una idea escalofriante: matar al cobrador y hacerse con el contenido de la cartera. ¿Por qué no? Pero antes debía saber si merecía la pena. Por ello y de una forma ladina el barbero, mientras preparaba el jabón con la brocha y procedía a enjabonarle la barba, inició una nueva conversación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y ¿qué, Julián, como ha ido hoy el día?&lt;br /&gt;- Pues mira, Acisclo, nada mal. De las 21.000 pesetas en papel que tenía que haber cobrado, he conseguido 13.500 y algunos céntimos; las que faltan por cobrar, mañana volveré a visitarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trece mil quinientas pesetas. Todo un capital pensó el barbero. A partir de ese momento y con un desarrollo mental rapidísimo, ideó la forma de asesinar al cobrador, dándole un corte profundo, primero, para después intentar se desangrase en el lavabo. No, mejor darle un golpe certero. Los ojos le brillaban a Acisclo; su mente estaba confusa, no sabía qué hacer o, mejor dicho, cómo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final se decidió por la forma más rápida. Inopinadamente y con la navaja recién afilada le dio un tajo en el cuello a Julián, el cual no se esperaba dicha agresión. Tan sólo se quedó aterrado mirando los ojos centelleantes de su agresor que cual terrible fiera, lo dejó inconsciente, manando abundante sangre por la abertura efectuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena era dantesca: salpicaduras de sangre por todo el local, sillones, espejos, utensilios, todo estaba lleno del color rojo de la sangre de la víctima. El cobrador había expirado su último aliento con la cara desencajada y los ojos muy abiertos, con la mirada perdida. Acisclo se quedó aturdido en los primeros instantes, y con la carga emocional de no saber por donde empezar, intentó tranquilizarse ya que aquello requería, nunca mejor dicho, mucha “sangre fría”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hizo fue cortar la “fuente” de sangre que no cesaba de manar. Para ello y dada su fortaleza física, levantó el cadáver y lo llevó hasta el lavabo a fin de que se desangrase lo antes posible, pero no sobre el suelo de la barbería. Tras arrastrarlo hasta el vaso del lavabo y sujetándolo por las axilas esperó a que el líquido vital fluyese diluido con el agua del grifo hacia el sumidero. Así estuvo un rato hasta que no pudo más y soltó el cuerpo en el suelo lo mejor que pudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras echar un vistazo al local y dado su lamentable estado, pensó que lo mejor sería echar serrín en el suelo para que absorbiese el gran charco de sangre que en el mismo se había formado. Así lo hizo. Entró en el cuartillo trastero y de un pequeño cubo allí existente comenzó a esparcir el serrín por toda la barbería, con lo que aparte de cubrir el encarnado suelo, conseguía que cambiase un poco el desconcertante color del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, despacio y mediante paños fue limpiando cuidadosamente todo lo que se había manchado, incluida la navaja asesina, tijeras y hasta la propia cartera del cobrador que igualmente había sido salpicada. Teniéndola en sus manos, la abrió y pudo comprobar que su víctima no le había mentido: allí estaban las más de trece mil quinientas pesetas, un fortunón que le sacaría de bastantes apuros a él y a su familia en los próximos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mente de Acisclo fue ordenándose paulatinamente, tras los primeros instantes de locura. Nadie le había visto cometer su vil acción, tan sólo el Supremo Hacedor y su conciencia, la cual intentaba justificar por el motivo que le había llevado a matar a un amigo: la necesidad le había obligado a hacerlo, era su familia o su amigo. Así se autojustificaba y se daba ánimos por la acción cometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó una última mirada al cuerpo yacente de su amigo y tras lavarse, decidió marcharse del local e ir a su casa para almorzar. Ya en la calle dudó si tomar el autobús como todos los días o ir dando un paseo hasta su hogar. Pensó que sería mejor irse andando para despejar su mente y así lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue lentamente caminando por la calle del Ayuntamiento, ahora denominada de Calvo Sotelo -en honor al abogado e ideólogo de la derecha, mártir del alzamiento, para otros-, Espartería, Corredera, Plaza de la Almagra, la calle de El Poyo, Plaza de San Pedro, para finalmente salir a la calle del Sol, ahora Agustín Moreno, rumbo a los solares de la Fuensanta, donde vivía. Iba apesadumbrado, con un andar cansino, saludando a más de un conocido sin inmutarse pero, como aquí se dice, la “procesión iba por dentro”, su alma estaba perdida, ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, de repente, recapacitó y se sobrepuso. Debía actuar, como tantas veces había hecho en su querido colegio salesiano, es decir, su aspecto, sus costumbres no debían cambiar para nada, debían ser como siempre, no debía hacer ostentación de dinero, etc.: aquel iba a ser el papel de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a su casa, le dio un beso a Dolores su esposa y vio como sus dos hijas almorzaban un plato de sopa, más clara que espesa, así como algunos trozos de pan negro. El pequeño estaba dormido. Como siempre, nada habló con su mujer. Tomó algo y con una vana excusa, salió de su vivienda para volver sobre sus pasos en dirección a la barbería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su pensamiento no era otro sino en la forma en que se desharía del cadáver. No iba a sacarlo a plena luz del día del local, alguien podría verlo y menos de noche. El problema estaba en la calle San Pablo. Era ésta una vía demasiado concurrida a cualquier hora del día, siempre habría alguien que podría ver, decir, etc., y, sobre todo, cuando comenzase a echarse en falta al cobrador, una persona de rigurosas costumbres y horarios en su vida, las sospechas comenzarían a rondarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO TERCERO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución a su “problema” le sobrevino cuando pasó delante de una carnicería. Claro, ¿cómo no se le habría ocurrido antes?, pensó. Si descuartizaba en pequeños trozos el cuerpo, podría en un poco de tiempo deshacerse del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginó que los utensilios con que contaba en su barbería poco podría hacer y que, por tanto, necesitaba agenciarse algunas herramientas que facilitasen su labor. Se encaminó hacia la barbería, abrió el local y allí estaba tendida su víctima. Al principio, no recordaba dónde había puesto la cartera pero, luego, tras recorrer con la mirada todo el local, observó que estaba allí, en lo alto de la última bandeja donde estaban los botes de masaje. La asió y tras abrirla sacó unos cuantos billetes. Luego, se dirigió a la calle María Cristina, donde había una ferretería. Allí le atendió un empleado, Antonio Valle Torres, a quien le manifestó que deseaba adquirir un hocino, un cuchillo y un serrucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que el empleado conocía al barbero, al primero le llamó la atención lo de tanta herramienta, sobre todo lo del hocino y el cuchillo, por lo que le inquirió que si iba a la “matanza”, a lo que el otro le contestó que sí, que lo habían invitado unos amigos a una, con lo que dio por zanjada tan impertinente cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los útiles adquiridos bajo el brazo, Acisclo se dirigió nuevamente a su local para proceder a la macabra tarea que le esperaba. En aquellos instantes le vino a la memoria que la faena que lo iba a ocupar la había realizado en multitud de ocasiones, cuando iba de perol y era él precisamente el encargado de sacrificar el pollo que iba a ser la estrella principal del condumio. Así, recordaba que tras darle un corte en la cabeza, había que esperar a que el bicho se desangrara, con cuya sangre posteriormente se hacía un plato que a muchos les deleitaba cual era la famosa sangre encebollada. Tras, limpiar de plumas al animal muerto, se le cortaba la cabeza y las patas, así como el pescuezo. Luego, se le abría la pechuga, para limpiarlo, dejando el corazón y poco más. Se cortaban los muslos y se comenzaba a trocear,...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así estaba cavilando, cuando de repente llamaron fuertemente a la puerta de la barbería. Acisclo se sobresaltó y hasta ese preciso momento no había caído en la cuenta de la hora que era, la de apertura del negocio y que quien así golpeaba la puerta era la persona, el detalle, que había olvidado: Paulitos, su aprendiz que venía a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quitó el pestillo y sin abrir del todo la puerta, asomó la cabeza y le dijo a Paulitos que esa tarde se fuese, que no iban a abrir la barbería porque tenía unos “asuntillos” que arreglar. El aprendiz que sabía a lo que se refería –él creía que su tío iba a elaborar el famoso jabón que luego vendía en el mercado negro o de estraperlo- no dio más importancia al cierre del negocio y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barbero se maldijo así mismo por no haber caído en la cuenta del elemento sorpresa con el que no había contado. Ahora tendría un “moscón” que preguntaría demasiado cuando encerrase el cadáver en el cuartillo y, sobre todo, cuando lo hiciese con llave, algo inusual en la barbería. Pero bueno, vayamos por partes, se dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la tarde de aquel jueves la dedicó a desmembrar el cadáver, cortando con el hocino, serrucho y cuchillo, piernas, huesos, cabeza, tronco, etc.., todo lo fue echando en un bidón que estaba en el cuartillo, de manera que cuando cayó la noche, ya había troceado todo el cuerpo y le cabía perfectamente en el referido depósito. Posteriormente, comenzó a revisar todo el local y tras limpiarlo concienzudamente, el mismo quedó impoluto, nunca antes había brillado como ahora lo hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras realizar su “trabajo” y dado el agotamiento físico que empezaba a notar, decidió que esa noche sería la primera de sus tétricos viajes al río, porque era allí donde pensaba arrojar los restos de su víctima. Para tal menester cogió un buen trozo, no demasiado grande para no llamar la atención, envolverlo en papel de periódico que para eso tenía allí bastantes, y salió del local con su macabro paquete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo prácticamente el mismo recorrido que había efectuado al mediodía para dirigirse a su casa, esta vez se desvió por la calle Mucho Trigo para salir a la Ribera, allí junto al Molino de Martos, y tras observar que nadie le miraba, arrojó el primer paquete de los varios que estaba seguro arrojaría en los sucesivos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO CUARTO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde y noche de aquel jueves, 28 de enero, no transcurrió de igual modo para la familia del cobrador ni tampoco para el Banco para el que trabajaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a la familia de Julián Pérez Trucio, aquella falta no era habitual. Aquel hombre de arraigadas costumbres no solía dejar de asistir a su hora del almuerzo, para tras echar una cabezada, que no siesta larga, volver al Banco para rendir cuentas: algo malo había pasado y todas las alarmas se encendieron. La esposa del cobrador envió recado con uno de sus hijos mayores al Banco para ver si su esposo había aparecido por allí o podían darle algún dato. En la entidad bancaria nada sabían del cobrador; desde por la mañana no se habían vuelto a tener noticias del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos temores familiares influyeron en la dirección del banco hasta el punto que sobre la ocho de la tarde del citado día, el director del Banco Español de Crédito, don Luis Salazar Ruiz presentó una denuncia en Comisaría por la desaparición del cobrador. Ya hacía seis horas que Julián era cadáver. En la denuncia se daba cuenta de que el cobrador había salido como habitualmente a realizar su cobranza, llevando en cartera efectos por valor de veintiuna mil pesetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Córdoba era una ciudad en la que todo el mundo se conocía, la definiríamos como ya hizo algún autor respecto a Madrid, como un poblachón andaluz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia de la desaparición del cobrador corrió como la pólvora, algo que por un lado, hacía la misión del barbero más difícil para poder deshacerse del cuerpo del finado y, de otro, dispararía la imaginación popular hasta extremos insospechados. En una ciudad lánguida, ávida de noticias como esta Córdoba, aquella situación daba lugar a la especulación, al morbo, a un hervidero de noticias que cada cual desarrollaba como mejor le convenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde estos momentos se apoderó del asunto la fantasía popular, haciéndose toda clase de comentarios sobre la desaparición del cobrador. Fueron pocos los que creyeron que Julián Pérez pudiera haberse marchado fuera de Córdoba, dada su magnífica conducta de siempre y su honradez acrisolada. Además, gozaba de una posición económica desahogada. Otros, la mayoría, tenían la creencia de que había sido secuestrado. Hubo quien vio meterle en un coche amarillo, en las callejas de Santa Marta, cuando iba para su casa y desaparecer por la calle Juan Rufo, al Campo de la Merced. El domingo, día 31 de enero, los comentarios afirmaban que había sido encontrado su cadáver en la sierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo existía una persona que sabía la verdad, que Julián Pérez había muerto a manos de un verdugo muy especial, su amigo Acisclo López.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, la prensa local no se hizo eco de la noticia de la desaparición del cobrador hasta pasados unos días; algo distinto era la gente del barrio que uno a uno y en cualquier ocasión donde la gente se agolpase, bien en las tabernas cercanas o en la compra de la plaza, donde todos especulaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro protagonista no se dejó amilanar por los comentarios. A fin de cuentas nadie sabía nada, lo único en que sí podía afectarle los mismos era en adelantar los acontecimientos y consecuentemente tendría que aligerarse en sus macabros paseos porque sabía que tarde o temprano las sospechas se dirigirían hacia su persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, los siguientes días a aquel triste jueves, Acisclo se dedicaba a su faena de arreglar cuellos y cabezas de todos sus clientes, en un perfecto disimulo, como si nada nuevo hubiese ocurrido. Eso sí, los que allí acudieron notaban dos cosas distintas en la barbería y era que estaba más limpia que de costumbre y, sobre todo, el fuerte olor a colonia que el local desprendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía que al barbero le estuviesen regalando los perfumes puesto que olía demasiado fuerte y alguna que otra pituitaria no acertaba a reconocer el punto raro que allí había. Dicha rareza no era otra que la mezcla del olor a carne que se estaba descomponiendo con el empalagante olor a colonia, que daba lugar a un olor así como dulzón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo ello debemos unir otro dato como era el que Paulitos, el aprendiz, vio con sorpresa que no podía entrar en el cuartillo trastero por estar echada la llave, algo que nunca antes había pasado y además, según su tío, la misma se le había extraviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre unos y otros, el barbero se iba sintiendo acorralado. Los acontecimientos se estaban precipitando más rápido de lo que él pensaba. Su cinismo llegó al punto la misma tarde noche del Viernes, cuando llevando un trozo del cadáver bajo el brazo liado en periódicos como siempre, se tropezó con uno de los hijos mayores de su víctima y tras saludarlo, le preguntó:&lt;br /&gt;- ¿Qué, Damián, sabéis algo nuevo de tu padre?&lt;br /&gt;A lo que el hijo le contestó:&lt;br /&gt;- Nada, Acisclo, la policía está investigando pero nadie sabe nada.&lt;br /&gt;- Pues, que haya suerte, porque esa desaparición de tu padre no es normal. Él no es hombre de perderse sin decir nada. (Si lo sabría él).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y siguió su lúgubre camino hacia donde siempre, el Molino de Martos, para deshacerse del siguiente trozo. “Ya quedaba menos”, musitaba para sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día, tras su penoso camino, regresaba a su casa donde por las noches, no hacia sino dar vueltas y vueltas sobre la cama, suspirando todo el rato, tan sólo daba alguna que otra cabezada, levantándose a echar un pitillo: su conciencia le pesaba demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- CAPÍTULO QUINTO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la interposición de la denuncia por parte del Director del Banco, Sr. Salazar, el grupo de homicidios de la policía cordobesa se puso en marcha. Al principio, sin mucho afán, dado que tan sólo habían transcurrido unas horas desde la desaparición del cobrador. Pero conforme iba pasando el tiempo y los días siguientes, se comenzó a indagar los últimos pasos de Julián Pérez Trucio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el día siguiente, viernes 29 de enero, la policía comenzó a emplear todos sus recursos y el comisario jefe, don Aurelio Cortecero, personalmente empeñado en el asunto, encomendó las gestiones al comisario de la brigada criminal don Eduardo Tarodo, quien dedicó a los agentes a sus órdenes a la averiguación de la extraña desaparición. Dicha brigada criminal estaba compuesta por los señores Delgado, Llamas, Villarroel, Gálvez y Rivas. Se hicieron registros, interrogaron a aquellas personas que el jueves 28 de enero visitó Julián Pérez y no se pudo sacar nada en claro. Tuvieron conocimiento de que el último lugar donde había sido visto Julián Pérez había sido en la barbería de Acisclo López Vargas, a mediodía del 28 de enero. Comenzaron a registrar, no obstante, todo el espacio entre Casa Novella, frente al Ayuntamiento y la barbería, sin fruto alguno. El círculo se estaba cerrando.&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo, último día del mes de enero, Acisclo López hizo lo de siempre, esto es, acudir al Colegio Salesiano a escuchar su misa dominical, ante la figura de María Auxiliadora. Imaginamos que ante la dulzura de dicha imagen el barbero rogaría por evitar la condena de su alma por el crimen cometido, algo a todas luces y esas alturas estimamos que imposible, pero él estaba allí ante su señora implorándole su misericordia, por su salvación y rezando al mismo tiempo por el alma de su amigo y víctima Julián. Aquel hombrón no pudo en un momento determinado dejar de escapar alguna que otra lágrima, escena conmovedora que algunos de los presentes debieron achacar a la enorme amistad que había unido siempre al barbero y al cobrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la misa, Acisclo no tuvo más remedio que sobreponerse y recomponer su normal compostura para no llamar la atención. Se dirigió a la sede de la Asociación de Antiguos Alumnos, donde comenzó a saludar a todos sus compañeros. El tema de conversación, como no podía ser otro, era acerca de la desaparición de Julián Pérez. Todos hablaban de lo mismo. En un momento dado, el barbero, con la frialdad y el cinismo que le caracterizaban, dirigiéndose a los presentes, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos a rezar un Padrenuestro porque aparezca el pobre Julián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con un inaudito cinismo pronunció en voz alta la primera parte de la oración que los demás respondieron entonando el pan nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalizada su estancia en la sede la Asociación, el barbero muy a su pesar decidió dar otro “viaje” con su pesada carga. Subió por Santa María de Gracia, el Realejo, San Andrés para llegar a su triste destino: la barbería. Allí hizo otro paquete, esta vez le tocaba a la cabeza del cobrador. La envolvió lo más rápido que pudo por no mirarle la cara. Quien lo viese, pensaba, podría creer que llevaba bajo el brazo un balón de fútbol, de lo que entonces se llamaban de reglamento. Tenía que apresurarse, aquello se le estaba yendo de las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su nerviosismo se acrecentó cuando aquella misma mañana se había cruzado con el espartero. Éste le había comentado, tras saludarlo, que la noche del sábado había tenido que acudir con Rafael Novella a la Comisaría de Policía a requerimiento de los agentes policiales. Según le contó, los interrogaron separadamente, y fueron cientos de preguntas las que les hicieron que si conocía al cobrador, sus costumbres cuando paraba por allí, etc., pero lo que más inquietó a Acisclo fue lo que dijo Estévez, que el día de la desaparición había visto al cobrador cómo tras despedirse de él, se iba a que lo afeitase el barbero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel dato que le transmitió el espartero era decisivo. Sabía que más temprano que tarde lo llamarían también a él a declarar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, el lunes día 1 de febrero, un inspector de policía había dejado recado en la barbería a su aprendiz de que Acisclo se pasase por la Comisaría para practicar una diligencia de su interés, según le dijo textualmente Paulitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que llegase el mediodía, el barbero entraba en las dependencias policiales. Lo esperaban dos inspectores, los señores Llamas y Villarroel. Lo hicieron pasar a una habitación, cuya única decoración era una foto del Generalísimo y otra del que por entonces llamaban el ausente, José Antonio Primo de Rivera, una mesa con una vieja máquina de escribir de color negro, una Underwood, y tres sillas, una para el que haría de escribiente y dos más, a modo de confidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amablemente, el inspector Llamas, en su calidad de instructor, le indicó que tomase asiento, mientras que hacía lo propio su compañero Villarroel, que iba a hacer las funciones de escribiente y al mismo tiempo de secretario. Encima de la mesa había distintos folios, papel de calco y un cenicero hasta arriba lleno de colillas, incluso algunos aún humeantes. Al lado de la máquina de escribir un flexo de latón.&lt;br /&gt;Una vez acomodados, comenzó el interrogatorio. Nada hacía sospechar a los policías que estaban delante del asesino. Éste iba con traje gris oscuro, con una palomita en su cuello; nada de corbatas, bien peinado e impertérrito fue contestando una a una todas las preguntas que le fueron formuladas. Tan sólo hizo un cambio de postura de su cuerpo cuando el interrogatorio llegó al final, cuando se le preguntó si el día del crimen había visto al cobrador. Acisclo no lo negó, dijo que sí y que, efectivamente, lo había afeitado pero que tras su trabajo, Julián Pérez había salido de su barbería y lo vio como se alejaba San Pablo para abajo, imaginando que se iría a su casa almorzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas manifestaciones las hizo con rotundidad, sin el menor vestigio de duda, algo que hizo que los inspectores diesen como verdadera la versión del barbero. Terminado el interrogatorio, y tras preguntar Acisclo si se les ofrecía alguna cosa más, los policías le invitaron a abandonar las dependencias policiales, quedando el barbero a su entera disposición para lo que deseasen cortésmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los policías, si bien creyeron en principio la explicación dada por el peluquero, pensaban que allí había gato encerrado, algo no les cuadraba puesto que todas las versiones dadas por los testigos sólo coincidían en una cosa: el rastro del cobrador se perdía cuando llegaban a la barbería de San Pablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO SEXTO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el día dos de febrero, día de la Candelaria, entonces fiesta oficial en Córdoba capital. Ese día era típico marchar al campo donde se almorzaba con el perol característico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto la policía no descansaba. Tras analizar todos los interrogatorios, el Comisario Jefe decidió que había que interrogar nuevamente al barbero, para ello envió a un par de inspectores a la calle de San Pablo. Al llegar a la barbería la puerta estaba cerrada. Los inspectores decidieron entonces dirigirse a la explanada de la Fuensanta, en busca de López Vargas para interrogarlo nuevamente. Pero éste no estaba en su domicilio. Eran las cuatro de la tarde cuando regresaron a Comisaría. Según versiones recibidas, el barbero estaba en el fútbol. Aquel día el Club Deportivo Córdoba celebraba, como decían los anuncios de la prensa de entonces, un “gran partido de fútbol” en el Estadio América con el “Aviación” de Sevilla que alineará jugadores de gran valía”. El Córdoba, por su parte también ofrecía novedades, ya que se decía que “presentará nuevos elementos a prueba”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el Estadio América se desplazaron dos inspectores, que no pudieron encontrar al barbero entre los espectadores. Mientras, otra pareja se desplazó al domicilio de Paulitos, sobrino y aprendiz del barbero. Tampoco hubo suerte porque en el domicilio familiar de éste, en la Huerta de la Reina, le dijeron que el mozuelo, tendría por entonces quince o dieciséis años, había ido al cine Góngora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el cine de la calle Jesús y María se proyectaba la película “El famoso Carballeira”, “extraordinaria producción Cifesa, por Maruchi Fresno y Fernández de Córdoba”, como complemento de proyectaba el “Noticiario español NO-DO, número 4”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaron los policías que terminara la proyección del documental y ordenaron que no se apagaran las luces, quedando uno de vigilancia ante la puerta. Allí fue encontrado el aprendiz, que inmediatamente fue conducido a comisaría. Serían las siete cuando entró en sus instalaciones y a las ocho ya estaba en libertad. Su testimonio fue decisivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras ser interrogado, Paulitos, manifestó que le extrañaba no sólo el derroche de colonia que hacía su tío, sino el hedor, que aquella no podía ocultar, que se iba apoderando de la barbería, en la que, a pesar de buscar y rebuscar, no aparecía la llave del cuatro-trastienda, que el maestro dijo a su sobrino que había perdido. La pista que había dado el aprendiz era la clave de todo el asunto. Se hacía imprescindible localizar al barbero y, sobre todo, averiguar qué escondía en el cuarto trastero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma tarde del día 2 de febrero de 1943, el barbero fue detenido. Estaba en su casa, recién llegado del partido de fútbol. Tras la aparición de varios inspectores de policía, Acisclo no opuso resistencia a su detención. Fue llevado a la Comisaría donde había estado el día anterior e introducido, sin demasiadas contemplaciones en la misma habitación donde tan amablemente había sido tratado hacía pocas horas antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hizo falta la fuerza física a los policías para que confesara. Su conciencia no le había dejado tranquilo desde el día del asesinato. Se derrumbó y muy tranquilo, con la paz que deja la confesión, narró a sus interlocutores cómo ocurrieron los hechos pero introduciendo un matiz, para poder justificar su vil acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la versión dada por el criminal, había comenzado a afeitar a Julián y comenzaron a discutir por la guerra europea, ya que por entonces se estaba librando la famosa batalla de Stalingrado. Como quiera que cada uno de los protagonistas defendían causas distintas, uno era partidario de la causa nazi y el otro de los aliados, en un momento de la discusión, el cobrador hizo un movimiento extraño con la cabeza, lo que le hizo al barbero que teniendo en su mano derecha la navaja, le produjese un profundo corte en el cuello, mortal de necesidad, que la sangre salía a borbotones y que, en definitiva, Julián se le murió en los brazos y que nada pudo hacer por salvarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su problema, según manifestó, era cómo deshacerse del cadáver y que por eso ideó lo del descuartizamiento y su posterior traslado al río Guadalquivir, a la altura del Molino de Martos. Eso era todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se le preguntó acerca del dinero, manifestó que su intención inicial no era la de quedárselo y que, de hecho, tan sólo faltaba el dinero justo que se había gastado en la Ferretería de la calle María Cristina en la adquisición de las herramientas que uso para su macabro trabajo necesitó; que dicho dinero estaba guardado en un sobre en su barbería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las once y media de la noche del mismo día 2 de febrero, la policía telefoneó al juez civil de guardia, quien dadas las intempestivas horas estaba ya durmiendo, a fin de que se desplazase a Comisaría para interrogar al detenido. A la sazón, estaba de guardia el Juez de Primera Instancia e Instrucción, don Antonio de la Riva Crehuet, a quien correspondieron efectuar las primeras diligencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato, la comisión judicial, encabezada por el Magistrado mencionado y el Secretario judicial, don José María Cortázar, se personó en las dependencias policiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó las diligencias indagatorias el Sr. Juez interrogando al hasta entonces presunto asesino, quien en resumidas cuentas le manifestó a la autoridad judicial que le dio un corte sin querer, del que le sobrevino la muerte; igualmente, es de destacar la alusión que hizo al enorme consumo de colonia que había efectuado para ocultar el mal olor. Al Sr. Magistrado le impresionaron la serenidad y el talante fatalista del asesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También estuvo a ver el detenido, -y sin saberse a virtud de qué privilegio- el director del Banco Español de Crédito, don Luis Salazar Ruiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomada que le fue declaración por el juez señor de la Riva, este dio orden de que Acisclo López ingresara en prisión, iniciando la instrucción del sumario nº 36/1943, a la espera de ser juzgado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prisión en que ingresó fue la que se encontraba en el actual Barrio de Fátima a pesar de que aún no estaban concluidas sus obras, ya que la que hasta aquellos momentos se utilizaba para las detenciones civiles sujetas a jurisdicción militar, vulgo llamada cárcel vieja, la establecida en el Alcázar de los Reyes Cristianos, se había quedado reducida a prisión de personal militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO SÉPTIMO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro barbero durmió aquella noche algo más que las anteriores. Se había quedado, como se dice por esta tierra, “descansando”, ya no podía soportar por más tiempo aquella muerte sobre su conciencia. Sabía ya lo que le esperaba. Corrían malos tiempos para la justicia, mejor dicho, para quien confiase en aquellos momentos en la justicia. Acisclo era un gran conocedor del mundo judicial, no sino por curiosidad, había asistido a innumerables juicios a la Audiencia Provincial que entonces tenía su sede en el caserón de la Avenida del Gran Capitán. Era muy frecuente su asistencia a esos juicios que por temas políticos eran juzgadas muchas personas y, por supuesto, la mayoría de ellas, acababan sentenciadas a la pena de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por razones que él no acertaba a comprender casi todos los juicios eran llevados a cabo por personal militar, desde el tribunal, la defensa incluido el ministerio fiscal, todos eran militares. En aquella época estaban sometidos a jurisdicción la mayoría de delitos: delitos de sangre, robo a mano armada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí vio cómo se condenaba a personas que tan sólo hacía unos años estaban en la cúspide del poder local, cómo se les acusaba de traidores a la causa por haber pertenecido al partido radical, al socialismo o anarquismo. Estaba claro cual era el fin de los desgraciados acusados y, sobre todo, le llamaba mucho la atención el papel que desempeñaba el defensor que nada podía hacer por liberar a su defendido de la condena que se les solicitaba. En el fondo sentía lástima tanto por aquellos desgraciados como por los defensores que hacían lo imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente, de entre estos militares defensores, que a él le parecían buena gente, destacaba uno por su gran oratoria y sabia elocuencia, se le veía preparado a pesar de su juventud y hasta cómo sufría por todos y cada uno de sus defendidos. Se trataba de un alférez, de nombre Pedro Guerrero Jurado. El barbero se decía a sí mismo que si algún día tuviese la mala suerte de tropezarse con la justicia, ese sería su defensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, tres de febrero, Acisclo recibió la visita de una persona uniformada que decía venir en nombre del Juzgado militar y le traía una relación con nombres y apellidos de abogados de la capital, a fin de se decidiese por uno, dado que el juicio sería de los llamados sumarísimos. Al leer la nota que se le mostró y comprobar que allí estaba su alférez, no lo dudó. Se decidió por el Sr. Guerrero Jurado. No ignoraba que este defensor lo iba a tener muy crudo, pero si había alguien en la ciudad que se tomase en serio su defensa no podía ser otro que el citado alférez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A media mañana del mismo día tres de febrero, Acisclo López fue conducido desde la Prisión en un vehículo celular hasta la calle de San Pablo, a fin de, en presencia del Juez Instructor, Sr. de la Riva, proceder a la reconstrucción de los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba ya esperándole la comisión judicial compuesta por el juez de Instrucción, don Antonio de la Riva, secretario don José María Cortázar, habilitado, señor Ortega, médico forense, señor Bernal, comisario-jefe de policía, don Aurelio Cortecero de la Cuerda, comisario segundo jefe, don Manuel Martín Erades, y comisario jefe de la brigada criminal, don Eduardo Tarodo, y el personal que componía la brigada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se reconstituyeron los hechos aportando Acisclo detalles interesantes al sumario. Así, el barbero explicó dónde estaba sentado el cobrador cuando le dio el primer corte, el sillón de la derecha entrando; cómo el mismo expiró entre sus brazos; cómo lo arrastró hasta el lavabo para terminar de desangrarse y cómo tras adquirir las herramientas –consistentes en un hocino, cuchillo y serrucho- lo descuartizó. Igualmente y con todo lujo de detalles cómo había ido procediendo desde el mismo día del crimen a arrojar los trozos del cuerpo al río Guadalquivir, a la altura del Molino de Martos. Nunca negó haber sido el autor de tal fechoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras terminar su declaración, el Sr. Juez dio orden de incautar las citadas herramientas, así como dos bidones donde estaban depositados los restos del cadáver del desgraciado cobrador, siendo el tronco de la víctima el más grande, los cuales fueron colocados en un caja, siendo trasladados al Cementerio de Nuestra Señora de la Salud, para darles sepultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto al barbero, el Sr. Juez dio orden de que fuera conducido nuevamente a la Prisión provincial, mientras que se ordenó a la policía efectuase un rastreo por la orilla del río, a la altura del citado Molino, por si hubiese la posibilidad de encontrar algún resto por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta operación se hizo por la tarde, sin que diese resultado positivo alguno. No podemos olvidar que precisamente esa zona del río tiene mayor profundidad y lo más lógico es que los restos, o bien se hubieran quedado depositados en el fondo del río, o bien se hubieran desplazado río abajo por la fuerza de la corriente. En suma, que nada se halló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para finalizar su labor, el Juez de instrucción ordenó la remisión de las diligencias previas a la autoridad militar, la cual debía proceder al nombramiento de un juez, que habría de continuar el sumario con la urgencia que ordenaba el Código de Justicia Militar para estos casos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho nombramiento recayó en el Juez militar, D. Enrique Quintela. Éste tras recibir las diligencias procedió a ordenar se le facilitase al detenido la relación de posibles defensores a fin de que eligiese a uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya dijimos con anterioridad, el barbero se decidió por el alférez Pedro Guerrero Jurado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al alférez le decimos la palabra defensor y no la de abogado, puesto que a la fecha del juicio del barbero, aún no había terminado los estudios de Derecho, era simplemente un estudiante que por su condición de alférez de complemento se le asignaba como a tantos otros de su época defender causas, a pesar de que técnicamente como decimos no era todavía abogado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de lo expuesto, la labor del alférez Guerrero fue más encomiable aún si cabe porque lo que no se le puede negar es el valor en la realización de su trabajo y como suplió su cualificación con la experiencia demostrada en los centenares de juicios que ya tenía a sus espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO OCTAVO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanece el día 4 de febrero. Pedro Guerrero Jurado, un joven alférez de complemento que llevaba mucho tiempo defendiendo a los acusados de delitos políticos ante la jurisdicción militar, va a realizar su trabajo como de ordinario, en el Cuartel de Artillería, sito en la avenida de Medina Azahara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su llegada el cabo de guardia se dirige a él para comunicarle que el Jefe de Día le estaba esperando en la Sala de Banderas. Nada más entrar se encuentra con el capitán Lacambra quien le ordena se dirija inmediatamente a la Auditoría Militar que estaba en el Gobierno Militar que ya radicaba en el mismo lugar que hoy ocupa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue allí donde el Juez militar, Sr. Quintela le hizo saber que había sido designado por el procesado, Acisclo López Vargas, para asumir su defensa. En un principio, el Sr. Guerrero creyó que se trataba de un asunto referente a temas políticos pero fue el mismo Juez quien le aclaró que se trataba del famoso barbero y sobre todo, que debía darse prisa en estudiarse el asunto dada la perentoriedad de los plazos, puesto que el Consejo de Guerra, sería el día siguiente, 5 de febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas, el alférez, tras obtener el oportuno permiso de la autoridad militar, pidió un coche oficial y a media mañana ya se encontraba en la prisión provincial. La dirección del centro penitenciario ya estaba avisada de su visita. Nada más entrar solicitó ver al preso López Vargas. Como ya conocía el camino, se dirigió al locutorio de abogados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta dependencia era pequeña y su composición era aún más simple si cabe, ya que tan sólo estaba dotada de una pequeña mesa y dos sillas, colocadas en ambos extremos de la mesa, sin tabiques ni rejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alférez iba vestido de uniforme, ya que aquello en la jerga castrense se denominaba un servicio de armas. Llevaba puesto el correaje y la pistola de reglamento, ya que además ese día tenía servicio nombrado de vigilancia, de ahí que fuese armado. Por este motivo y antes de proceder a la entrevista con el acusado, el alférez fue advertido por los oficiales de seguridad de la cárcel en el sentido de que dejara la pistola atrás, ante el temor de que el detenido pudiera quitársela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El temor no era infundado, según se le explicó por los oficiales de prisiones, ya que el barbero había intentado suicidarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras entregarle a un oficial de prisiones el arma, entraron a Acisclo esposado. El alférez, a fin de ganarse la confianza de su patrocinado, pidió a los funcionarios que le quitasen las esposas, y así lo hicieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez liberado de los grilletes, el defensor le invitó a que tomase asiento, algo a lo que accedió el defendido. La conversación entre ambos discurrió de forma distendida. El detenido presentaba un aspecto tranquilo, sin conservar expresión alguna de angustia, como de importarle bien poco las circunstancias por las que estaba atravesando y, ante todo, lo que le esperaba: un juicio sumarísimo y su más que probable condena a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al alférez le llamó la atención tanto la altura y corpulencia como las enormes manos de su defendido y, sobre todo, lo sereno que se mostraba. Pensaba para sí que si el acusado del crimen hubiese sido él mismo, no estaría tan apacible como la entereza que mostraba Acisclo. Pero en fin, se dijo, vamos a la cuestión. Se saludaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días. Mi nombre es Pedro Guerrero Jurado. He sido, según parece, designado por Ud. para asumir su defensa. Dijo el alférez.&lt;br /&gt;- Ya sé quien es Ud. Repuso Acisclo.&lt;br /&gt;- Sí, y ¿de qué me conoce Ud., Sr. López?&lt;br /&gt;- Pues, hombre, no se ofenda. Le conozco de su buen hacer; le he visto actuar en multitud de ocasiones en los consejos de guerra, defendiendo a muchos acusados. Durante los últimos tiempos y en mis pocos ratos libres, he acudido infinidad de veces a ver los juicios en la Audiencia, por curiosidad.&lt;br /&gt;- Ah, ya, manifestó el defensor.&lt;br /&gt;- Pero, dígame, siguió, y sabiendo Ud. cómo terminan casi todos los acusados por asesinato, ¿cómo se ha metido Ud. en esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pausadamente, Acisclo le fue comentando a su defensor la amistad que le unía a la víctima, las actividades y aficiones que ambos tenían en común, para llegar al fatídico día del ”accidente” como él lo llamaba, que Julián se le presentó a última hora del día, casi al cierre, para que lo afeitase y que así lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que todo fue un suceso lamentable y sin explicación para al final, sintiéndolo de corazón, su única preocupación era deshacerse del cadáver sin levantar sospechas, algo que finalmente creía podría haber logrado si no hubiese sido detenido tan rápidamente, ya que tan sólo le quedaba por hacer desaparecer el tronco del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, le narraba el barbero la sucesión de hechos al alférez defensor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues, mire usted, de lo más simple. Mientras estaba afeitando se produjo entre los dos una discusión de tipo político. En concreto sobre la Guerra Mundial, y dado que Julián era partidario de los alemanes y yo de los aliados, este hecho nos puso a ambos muy nerviosos y en medio de la discusión, mientras lo afeitaba, durante el segundo repaso, el pobre Julián hizo un movimiento brusco con la cabeza que le produjo un corte tan profundo en el cuello que le seccioné la yugular y, rápidamente, la muerte. Me encontré que se me murió entre las manos y mi principal preocupación era en cómo iba a hacer desaparecer el cadáver.&lt;br /&gt;- Bien. Pero esta versión estimo no va a ser suficientemente convincente para conseguir evitar la pena de muerte. ¿Podrían existir otros motivos? Inquirió el alférez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puede que los haya pero esté Ud. seguro que no se los voy a contar. Eso queda para el muerto y para mí, manifestó el barbero.&lt;br /&gt;- Bueno, de todas formas quisiera saber si en su familia existe algún antecedente de trastorno mental, le dijo el defensor.&lt;br /&gt;- ¿Para qué quiere Ud. saber eso? ¿Qué más da? Increpó Acisclo.&lt;br /&gt;- Hombre, trato de basar su defensa en que Ud. no estaba en sus cabales cuando agredió a Julián. ¿Sabe Ud. lo que es el trastorno mental transitorio? Le manifestó el defensor.&lt;br /&gt;- ¿Y quién no tiene a alguien así en su familia? Dijo el barbero.&lt;br /&gt;Es posible que algún tío mío sufriese alguna de esas enfermedades, pero le insisto que las razones que me llevaron a cometer mi acción no se las pienso decir a Ud. ni al tribunal. Sé lo que me espera y lo acepto porque así debo cumplir mi pena.&lt;br /&gt;- Pero, hombre de Dios, ¿cómo se le ocurre esa versión tan infantil de la discusión política? Nadie le va a creer, ni yo tampoco. Además he de informarle que el juicio será mañana y debo basar su defensa en razones creíbles y contundentes. Repuso el alférez.&lt;br /&gt;- Me da igual que Ud. que la crea o no, el caso es que la mantendré aquí y donde sea y no hay nada más que hablar. Sentenció Acisclo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, como Ud. comprenderá así va a ser muy difícil poder defenderle y perdone lo que le voy a decir pero tan sólo se me viene a la memoria un refrán popular que dice “Quien por su gusto se condena, hasta la muerte le sabe”. Dijo el defensor.&lt;br /&gt;- A lo que el barbero, sin perder la compostura, le contestó: Pues, yo me sé otro, parte de una copla, que dice “no preguntes por saber lo que el tiempo te dirá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras dos o tres horas de conversación, se despidieron ambos, deseándose suerte para el día siguiente, fecha señalada para el juicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barbero fue nuevamente esposado por los oficiales de la prisión y el alférez, tras recoger su arma reglamentaria, se dirigió nuevamente al cuartel para estudiar en las pocas horas que le restaban el sumario que le había sido facilitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el almuerzo, nuestro alférez comenzó a leer los autos. Allí estaba toda la tramitación judicial hasta el momento efectuada. Desde la denuncia interpuesta tanto por la familia del hasta entonces desparecido cobrador de Banco, D. Julián Pérez Trucio, como la del propio director del Banco, efectuadas ambas en la tarde del día 28 de enero de 1943, como ya sabemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente esta documentada todas las pesquisas efectuadas por la policía; visitar realizadas a todo el recorrido efectuado aquel día por el cobrador y como todas las pistas terminaban en la calle de San Pablo de la ciudad cordobesa. Declaraciones del tabernero Novella, del esterero Estévez, del propio acusado, del sobrino de éste, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de todas las diligencias policiales necesarias que acababan con la detención e interrogatorio de Acisclo, a continuación figuraban las indagatorias, primeras diligencias judiciales para el esclarecimiento de los hechos, las cuales eran escasas, dada la confesión de la autoría del crimen por el barbero. Tan sólo era de reseñar, la reconstrucción de los hechos en presencial judicial “in situ” efectuada con el barbero en su local de negocio, así como la ampliación de la declaración y, sobre todo, la recogida de los restos del desgraciado cobrador para su posterior traslado al cementerio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la lectura efectuada por el defensor de los autos, éste pensó que poco o nada podía hacer por salvar a su patrocinado. ¿Qué podría alegar para salvar a aquel hombre que no fuese la atenuante de trastorno mental transitorio, si además ni él mismo la admitía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO NOVENO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al alférez le preocupaba sobremanera el sentido fatalista del barbero y, sobre todo, no acababa de ver claro el móvil del crimen. Podría efectivamente haber sido una discusión entre ambos lo que llevó al peluquero a herir en un principio a su víctima, pero dada la experiencia de tantos años en la profesión, era difícil de creer. Estaba seguro que detrás de aquella acción había algo más, pero ¿el qué? La única versión lógica no podía ser otra que el robo. El barbero tenía en su poder el dinero que se apropió, tampoco lo iba a tirar, faltaba algo del total pero su justificación era la adquisición de las herramientas que le hicieron falta. Pero, en el fondo, aquello no le cuadraba. ¿Qué habría pasado realmente en esa barbería aquel día?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la tarde, tras visitar a Acisclo y previa a la celebración del juicio, el alférez Guerrero recibió la visita en su despacho del cuartel de a unos compañeros que, al igual que él, se dedicaban a la defensa en los consejos de guerra. En concreto, se trataba de sus amigos militares, los alféreces Esteban y Beltrán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éstos tras saludarle, le comentaron el feo asunto que le había tocado en suerte. Le manifestaron el alboroto que el crimen había producido entre la población cordobesa y cómo todo el mundo no hablaba sino de lo mismo. Pero, de todo lo que le comentaron, le llamó la atención el dato sobre el que se especulaba referente al móvil del crimen: el robo, un accidente o corte con la navaja y la masonería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue esto último lo que más le desconcertó. Sabía que esa secreta orden tuvo una enorme influencia en la instauración de la Segunda República española, ya que según se decía casi el cuarenta por ciento de los diputados, fuese cual fuese el partido en que militaban, era “hermanos” y que eran unos de los causantes que habían propiciado la guerra civil, quema de conventos, etc. Lo sabía porque era su obligación como asesor militar conocer la existencia de la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo que pocos años atrás y nada más concluir la guerra se había promulgado y por cuya aplicación habían sido procesados y acusados de ser masones no pocos cordobeses y que a él mismo le había tocado defender. El nuevo orden establecido por el General Franco perseguía con saña a quienes fuesen o hubiesen sido masones, algo que a aquellas alturas no acertaba a comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente y tras un concienzudo estudio de la masonería universal efectuado hacía poco, conocía que ésta tuvo mucho que ver con la Revolución francesa, no en vano los lemas de Libertad, Igualdad y Fraternidad, eran los mismos que defendían las logias en sus tenidas. Ese espíritu liberal y democrático fue el que propició la Revolución independentista americana, su primer presidente George Washington era un contumaz masón, algo de lo que no renegaba, al igual que la mayoría del resto de los firmantes de la Declaración de Independencia, incluido Benjamín Franklin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es que además esta orden tuvo notoria influencia en la Revolución independentista hispanoamericana, incluida la pérdida de las últimas colonias española de ultramar, entre ellas Cuba y Filipinas. Célebres masones fueron Simón Bolívar, San Martín, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alférez sospechaba que quizás ese era el motivo de la persecución emprendida por Franco y su nuevo régimen: pensaba que detrás de todo movimiento político tarde o temprano aparecerían los masones y por ello había que eliminarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Córdoba, la masonería tuvo su auge a partir de 1870, con la fundación de la primera logia, la “Patricia” a la que pertenecieron los grandes hombres del momento, para seguir su estela otras cuantas logias más, sobre todo, a partir de los años veinte y fomentadas por el espíritu del político sevillano Diego Martínez Barrio, quien influyó en la creación de varias logias, entre ellas, la más moderna, la Logia Turdetania, que “abatió columnas” al final de los años veinte, dado el enfrentamiento político entre los distintos componentes de la misma. Masones célebres de aquella época fueron Jaén Morente, Eloy Vaquero Cantillo, Manuel Ruiz Maya, y muchos más. Pero, no se podía olvidar que en la masonería no sólo se afiliaban médicos, abogados, y demás profesionales de clase media; también se encontraba entre sus miembros personas de distinta clase social y de las más variadas profesiones, como camareros, comerciantes, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este discurrir se hallaba nuestro alférez cuando enlazó los hechos que le tocaría defender al día siguiente y se preguntaba si los dos protagonistas habrían pertenecido a la orden secreta; pudiera ser. Lo que sin embargo no era creíble es que perteneciesen a la misma en aquel año de 1943, era de todo punto imposible que existiese en Córdoba capital una asociación de ese tipo, máxime con la represión que existía. No, no era posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es que aunque existiera, ¿quién habría lanzado el bulo tan absurdo de que por haber sacado la famosa bola negra el barbero, tenía que matar, como así hizo, a su amigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, existían bolas blancas y negras en el ritual masónico, pero referidas a la admisión o rechazo de cualquier nuevo aspirante, pero nada más. ¿Quién podría estar lanzando esta versión de manera tan interesada? ¿A cuento de qué? ¿Se querría demonizar al barbero? Era todo absurdo y surrealista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alférez Guerrero determinó que la versión de la masonería no tenía cabida en aquel asunto. El único móvil verídico y con trazas de credibilidad era el robo, como consecuencia del lamentable corte dado al cobrador. No estimaba que hubiese habido premeditación, ni alevosía ni ensañamiento; tan sólo había sido una muerte accidental, algo que el tribunal militar no aceptaría. A ello debía de unirse el escándalo que se había organizado en la ciudad que en nada iba a favorecer a su defendido. La gente quería venganza del pobre cobrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, meditó que aquel procedimiento no podía estar en manos de la jurisdicción militar, sino la civil y que, por tanto, alegaría la incompetencia de jurisdicción como cuestión previa, aunque ya sabía por los cientos de casos que había defendido con anterioridad que ante esa alegación el tribunal ni lo escucharía. Pero algo había que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO DÉCIMO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Viernes, 5 de febrero era el día señalado por la autoridad militar para la celebración del acto de juicio oral. Su hora: las diez de la mañana. No habría otro señalamiento para ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acisclo, desde muy temprano, se encontraba preparado. Se había afeitado y lavado lo mejor que pudo, no quería dar una sensación demasiado desagradable, quería tener el mejor aspecto que pudiera. Se colocó su ajado traje, previa lazo de su palomita, pues la corbata no le gustaba, a pesar de ser la moda imperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las ocho de la mañana llegó un sargento de la Guardia Civil en compañía de dos números, todos ellos fuertemente armados y portando con solemnidad el tricornio que los distinguía de las demás fuerzas de orden y que por diseño del Duque de Ahumada, creador del cuerpo, cubría sus cabezas, cual si de alguaciles del siglo XIX se tratasen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo esposaron y fue montado en el vehículo militar que lo condujo desde la prisión hasta la sede de la Audiencia Provincial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron a la sede judicial, y a pesar de ser aún temprano, estaba congregada una multitud de ciudadanos que incluso hacían cola para entrar en la Sala cuando se procediese a su apertura y el alguacil gritase aquello de “audiencia pública”. La gente, nada más ver llegar el vehículo que transportaba al detenido, se alborotó y comenzó a proferir gritos de asesino, criminal y demás insultos contra el barbero, el cual se mantuvo firme y ni siquiera se inmutó un instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se formó un cordón policial formado por policías armados, municipales y guaridas civiles que con sus defensas hacían retroceder al populacho, pero que no evitaban que éste gritase. Más de uno se llevó un culatazo por estar demasiado cerca de algún agente de la autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traspasado el umbral de la puerta, el detenido fue conducido a uno de los calabozos que a tal efecto existía en el edificio, a la espera de ser llamado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, el alférez Guerrero se vistió aquel día con su uniforme de gala, como debía ser y tras introducir en su cartera el expediente, inició su camino hacia el edificio de la Avenida del Gran Capitán. Ya por el camino se sorprendió de ver tanto bullicio por las calles para las horas que eran. Se imaginaba que aquel juicio no iba a ser como los de todos los días, que iría más gente que de costumbre, pero lo que nunca se pensó es que iba a acudir “media Córdoba”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la altura de la Iglesia de San Nicolás de la Villa, a la altura del Casino de Labradores, casi no podía andar de la multitud que había concentrada; parecía una manifestación de las antiguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También le llamó la atención la cantidad de señores y damas que iban en su misma dirección, muchos de los cuales eran conocidos suyos y que a esas horas ya sabían que él era el defensor del barbero, lo que hacía de los saludos más efusivos si cabía, aunque algunos le miraban hasta con desprecio. El defensor pensaba lo que había cambiado su vida en cuestión de horas y lo famoso que iba a ser por este juicio con la cantidad de pleitos que había realizado antes y que pasaba por un auténtico anonimato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguió avanzando lentamente hasta que casi antes de llegar a la calle Góngora decidió dar media vuelta e ir en busca de un vehículo militar para poder abrirse paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó al Gobierno Militar y tras entrevistarse con el oficial de guardia, al que tuvo que explicar los motivos que le hacían solicitar un vehículo del ejército para desplazarse a la cercana avenida, el citado oficial dio orden a un cabo para que le acompañase al alférez y trasladarlo hasta la misma puerta de la Audiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subido al vehículo en compañía del chófer, se encaminaron de nuevo hacia el Palacio de Justicia. Había todavía más gente que antes, era imposible desplazarse. Finalmente y tras no pocos toques de claxon y acelerones que dio el conductor y, sobre todo, con la ayuda de la fuerza pública que fue apartando a la muchedumbre, el coche llegó hasta la misma puerta de la Audiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando descendió el alférez, alguien comenzó a decir “ese es el defensor”, algo que corrió rápidamente entre los congregados, guardándose un momentáneo silencio, reiniciándose los murmullos una vez que la figura del defensor despareció tras la puerta del edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO DÉCIMOPRIMERO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sala de vistas estaba aún cerrada. El alférez Guerrero se dirigió hacia la Sala de togas, auque él no la iba a necesitar, ya que en los consejos de guerra como aquél tan sólo la vestía el representante del Ministerio Fiscal por ser el único personal civil que pisaba los estrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Sala pudo el alférez echar un vistazo antes del juicio a su expediente. El procedimiento se denominaba sumarísimo de urgencia, con unos plazos procesales brevísimos. Y tan breves, hacía poco más de cuarenta y ocho horas de la detención del barbero y ya se iba a celebrar el juicio, lo cual no terminaba ahí, puesto que la sentencia que se dictase se haría pública nada más terminar el acto de la vista y su ejecución de forma inmediata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegada la hora prevista, apareció un alguacil requiriendo la presencia del defensor. Pedro Guerrero encaminó sus pasos como hacía casi todos los días hasta la Sala de Vistas. Cuando entró se encontró con los componentes del tribunal que estaban charlando entre ellos, así como el Juez Instructor Militar, Ministerio Fiscal y el Secretario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presidía el coronel del Regimiento de Artillería de Campaña, R.A.C.A. 42, Ilmo. Sr. D. Manuel Aguilar Galindo, actuando de vocales los comandantes D. José Sánchez Arellano y D. Serafín Moreno Pato, además de los capitanes D. Francisco Hurtado, D. José Gutiérrez Ozores y D. Adolfo Roldán Moscoso; Ministerio Fiscal, D. José Luis Mendieta, el único civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo cuando comenzaba el alférez a desplegar sobre su mesa la documentación que portaba, apareció el acusado, escoltado por dos números de la guardia civil y tomaron asiento, el barbero en el banquillo de los acusados, y los dos agentes a cada lado del mismo. Se produjo un silencio expectante en la Sala. El tribunal se recompuso y quedó a la espera de las instrucciones del Coronel – Presidente del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste llamó al alguacil, que estaba en la puerta de entrada, a fin de que diese la voz de “audiencia pública”. Cumplió sus órdenes el funcionario y una avalancha de gente se precipitó sobre el mismo. Multitud de personas comenzaron a empujarse unos a otros, pisándose incluso, a base de codazos, para llegar los primeros y no perderse ni un detalle del espectáculo que para ellos aquello suponía. La multitud era tanta que casi llegaban a tocar la mesa del defensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aforo del local no sólo quedó cubierto sino que se sobrepasó, a pesar de que la sala era grande; muchas personas se quedaron de pie: el morbo era muy grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los estrados había gran número de abogados, médicos, militares y señores y señoritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras conceder la palabra el Sr. Presidente al Instructor Militar Comandante Sr. D. Enrique Quintela Barrios, titular del Juzgado Eventual Nº 2, éste comenzó leyendo el apuntamiento con diversos testimonios y demás diligencias policiales y judiciales practicadas, incluida la confesión del procesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalizada la narración de los hechos, y antes de que el Presidente fuese a decir algo, intervino el defensor de Acisclo, solicitando la venia a fin de que antes de continuar con el procedimiento, se tuviese en cuenta como cuestión previa la incompetencia de jurisdicción que en aquel momento alegaba, en el sentido de que la competente era la civil y no la militar para enjuiciar los hechos por los que se acusaba a su patrocinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Presidente ni se inmutó y sin dejarle terminar su alegato, le recordó que la jurisdicción militar era la competente según la ley y que no era la primera vez que le había advertido sobre tal extremo y que, además, en el futuro se abstuviese de volver a alegar esa cuestión si no quería incurrir en desacato al tribunal. Un murmullo comenzó a correr por la Sala, el cual desapareció tras requerir el Coronel el silencio en la Sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras este pequeño incidente, el Presidente conminó al acusado, Acisclo López Vargas, a que se pusiese en pie. Así obedeció el procesado a quien le indicó contestase a las preguntas que le iba a formular el Ministerio Fiscal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sr. Mendieta comenzó su interrogatorio al acusado, preguntándole acerca de su estado civil, edad, profesión, así como si conocía a su víctima. Tras contestar una a una y de forma impasible y tranquilo a todas y cada una de las cuestiones suscitadas, Acisclo narró la amistad que le unía con Julián, el cobrador. A continuación, el Ministerio Fiscal centró su interrogatorio en el día de la muerte del cobrador. El procesado no negó su autoría en el asesinato, dio como motivos del crimen la discusión de tipo político que había provocado el corte inicial del cuello de la víctima y su posterior fallecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, el Fiscal durante su cuestionario y dado que ese dato no figuraba en los autos, manifestó al acusado que daba por hecho de que la víctima era germanófilo, mientras que Acisclo era aliadófilo. Estaba clara la tendencia pro germánica del Estado en aquellos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la intervención del Sr. Fiscal, se le concedió el turno de palabra al alférez defensor, Sr. Guerrero Jurado. Éste, tras la primera reprimenda del Tribunal, dirigió su defensa en el sentido de mantener la figura del trastorno mental transitorio de su defendido y que, en definitiva, la muerte del cobrador fue accidental. No hacía sino seguir la misma versión del acusado, pero encaminándola hacia una cuestión médica. Sobre todo, cuando le preguntó a Acisclo si en su familia había existido algún antecedente de ese trastorno o de cualquier otro tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barbero dijo que no lo recordaba, que puede que así fuese, pero que en aquel momento no sabía decirle quién.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esos primeros instantes, se le ordenó al acusado se sentase de nuevo en el banquillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguidamente, se procedió a practicar la prueba pericial médica, para lo cual se llamó a los estrados al Sr. Médico Forense, Dr. Bernal Blancafort. Este galeno aportó un informe médico, según el cual, había reconocido personalmente al acusado; después hizo un desarrollo de diversos estudios forenses acerca de la fisonomía del imputado, las características de su cabeza, frente, ojos, etc., para extraer la conclusión de que reunía todos y cada uno de los requisitos que configuraban a un perfecto criminal.&lt;br /&gt;Respecto a su estado mental, concluyó con que el procesado, aparentemente, estaba psíquicamente en perfectas condiciones cuando cometió el asesinato. No existía a su leal saber y entender ninguna circunstancia, ni eximente ni atenuante, que permitiese declarar al acusado técnicamente como inimputable, esto es, con facultades mentales perdidas o sin razón, ya que a su parecer, éste sabía plenamente lo que hacía y nada hacía sospechar de cualquier tipo de enfermedad mental en su persona.&lt;br /&gt;A preguntas de la defensa, el perito médico reiteró de nuevo que de la entrevista mantenida con el acusado, nada había respecto a antecedentes familiares con problemas psiquiátricos, por lo que la línea planteada por el alférez se quedaba sin baza alguna, máxime cuando el mismo y dada la premura de tiempo no había podido localizar a otro médico que diese una opinión contraria a la del Médico Forense que en aquel momento deponía.&lt;br /&gt;Nuestro alférez se derrumbó mentalmente. No había nada que hacer por ese lado y nada le quedaba por alegar salvo extenderse en su perorata final.&lt;br /&gt;En esos momentos, al defensor se le vino a la mente aquel dicho que era atribuido al rey Felipe II, cuando éste supo el desastre de la Armada Invencible, “yo no envié mis naves a luchar contra los elementos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sr. médico forense fue invitado a abandonar los estrados y a quedarse en la Sala, mezclado entre el público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pintaban bastos para el acusado. Su defensor lo miraba de reojo de vez en cuando y se admiraba de lo sosegado, impertérrito que aparecía, no mostraba nerviosismo alguno, demasiada entereza; es más, parecía como si en el fondo lo que desease es que aquello acabase cuanto antes: no deseaba volver a revivir aquella desagradable experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto al público, todas las miradas se concentraban en observar al criminal, pero dado el lugar donde se encontraban, nadie tuvo valor para increpar o proferir grito alguno contra el barbero. Muchos se quedaron en la puerta de la Audiencia ya que no cabía ni un alfiler y se tuvieron que conformar con esperar, aunque otros, se dirigieron a sus trabajos puesto que nada podían ver ni escuchar allí. Y, además, por algunos que salieron antes, supieron que aquello iba para largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO DÉCIMOSEGUNDO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juicio seguía adelante. A continuación se pasó a practicar la prueba testifical, siguiendo el desarrollo de los acontecimientos y así, en primer lugar, fue llamada a declarar la esposa de la víctima, Sra. Dña. Juana Rodríguez Alonso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La viuda entró toda vestida de negro, de luto, con la cara demacrada, de no haber dormido mucho en los últimos días. Al pasar al lado de Acisclo no pudo evitar mirarlo de soslayo, pero con una mirada fulminante. Fue interrogada por el Presidente sobre el parentesco que le unía al finado y sobre si tenían hijos y su número. Seguidamente, se le concedió la palabra al Fiscal, Sr. Mendieta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste tan sólo se limitó a requerirle para que le contase al tribunal los hábitos y costumbres de su marido, horarios de entradas y salidas, comidas y cenas, si sabía que Julián conocía a su agresor. A esto último respondió afirmativamente, que sabía que ambos eran bastantes amigos, que solían acudir a la Asociación de antiguos alumnos salesianos, peroles, al fútbol, etc., pero que lo que nunca se podría haber imaginado es que su marido acabaría asesinado por su amigo. Tras pronunciar estas últimas palabras, la viuda del cobrador, comenzó a llorar desconsoladamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los presentes guardaron silencio ante la escena. La señora se repuso un poco y siguió diciendo que aparte de haberla viuda tenía a su cargo seis hijos a los que el criminal los había dejado sin padre y que en definitiva qué iba a ser de ella ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Fiscal, tras dejarla hablar un poco más, le pidió que se centrase en el día del crimen, el día 28 de enero de 1943. La viuda dijo que comenzó a alarmarse por la tarde ya que su marido no había ido, como era su costumbre, a almorzar al mediodía, aunque pensó que como en alguna que otra ocasión, el trabajo le podría haber entretenido y comer en alguna taberna; pero, cuando llegó la noche y no aparecía, envió a su hijo mayor al Banco a preguntar por su padre. Allí le indicaron que desde por la mañana no le habían vuelto a ver, que había salido con diversos efectos para ser cobrados, pero que no, que por allí no había aparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siguiente, fue dirigirse a Comisaría a denunciar el hecho, aunque allí le advirtieron que todavía habría que esperar un poco más por si aparecía. Después se enteró de que el Director del Banco también había puesto una denuncia por la desaparición de su esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras serle concedido el turno de palabra al defensor, éste manifestó nada tener que preguntarle a la testigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La viuda fue invitada a abandonar los estrados y seguidamente fue llamado el hijo mayor del cobrador, que se llamaba como su padre, Julián. Las preguntas que se le hicieron giraron en torno a lo ya manifestado por su madre respecto al día del asesinato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven sí hizo una apreciación acerca del cinismo demostrado por el barbero, cuando se encontró unos días antes de su detención con su hermano Damián y aquel le preguntó sobre su padre, portando un paquete que él imaginaba eran restos del cobrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El público no pudo reprimirse en esos instantes y comenzó a murmurar; algunos soltaron expresiones como: “la cara tan dura que tenía el barbero” “qué cinismo”; otros decían simplemente “sinvergüenza” “asesino” “que lo fusilen”, etc., comentarios que eran oídos por el acusado y que seguía sin inmutarse, ya que estaba totalmente abstraído en sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el desorden iba a más, el Presidente se impuso elevando el tono de voz y pidió silencio, advirtiendo, al mismo tiempo, que como se reprodujesen los comentarios haría despejar la Sala. La gente se calló inmediatamente, temían se les expulsara de la vista y se quedaran sin verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras dejar marchar al hijo de la víctima fue llamado a declarar Humberto Pérez, propietario de la ferretería donde el barbero adquirió los útiles necesarios para descuartizar a su víctima. Éste ningún dato nuevo aportar, dado que la tarde en que Acisclo fue a su establecimiento él no se encontraba presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, se procedió a interrogar igualmente en calidad de testigo al propietario de la taberna “Casa Novella”, Rafael Novella, quien a preguntas del Ministerio Fiscal tan sólo pudo dar testimonio de que el día de la muerte del cobrador, éste estuvo en su taberna a última hora de la mañana, que él mismo le sirvió un medio del “veinticuatro” y que tras abonarle la consumición, vio como se iba y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue llamado después a declarar otro testigo. Se trataba del esterero Estévez. Este hombre, al igual que el tabernero, sólo pudo explicar cómo el día de autos se encontraba en su tienda de la calle de San Pablo hablando precisamente con Acisclo cuando en esas llegó Julián que les interrumpió la conversación, dirigiéndose el cobrador al barbero para preguntarle si ya había cerrado y si todavía podía “arreglarlo”; a lo que el peluquero le contestó afirmativamente y juntos pasaron a la barbería y ya no volvió nunca más a ver al cobrador. Así se lo hizo saber a la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la cercanía física de ambos negocios, el Fiscal preguntó a Estévez sobre si conocía de la amistad entre víctima y verdugo. El esterero matizó que respecto a amistades no sabía nada, ahora que sí le constaba que el cobrador se pasaba casi todos los días por la barbería, sobre todo, porque ese era el camino de Julián hacia su casa en el Barrio de San Andrés. Nada más podía decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A preguntas de la defensa, el comerciante respondió que los días posteriores al crimen no había notado cambio alguno en la persona del barbero, que lo veía como siempre igual y que lo que menos se podía él imaginar era que dentro de la barbería se encontrase el cadáver del cobrador. Así se dio por concluido este testimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada la proximidad de las horas del almuerzo, el Coronel tras intercambiar unas palabras con los restantes miembros de la presidencia, tomó la decisión de suspender la vista hasta la tarde, en concreto hasta la cuatro y ordenó despejar la Sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se esperó a que primero saliese todo el público para a continuación y tras ser esposado el acusado por los agentes de la Guardia Civil, éste fue llevado hasta los calabozos de la Audiencia. El resto de los asistentes salieron de la Sala quedando ésta totalmente despejada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato, apareció un ujier con una bandeja que contenía algo de comida para el procesado. Una comida frugal compuesta por un plato con algo de sopa con fideos, los cubiertos, un vaso con agua y pan, y de postre una naranja. Acisclo sólo tomó algo de sopa, se bebió el agua y después peló el fruto y se lo comió. Sabía que le esperaban muy pocas comidas, quizás sólo la próxima cena... todo tenía que acabar ya, sus nervios empezaban a fallarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO DÉCIMOTERCERO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con puntualidad prusiana, a las cuatro de la tarde se reinició la vista oral. Todo el mundo estaba de nuevo en su sitio. Alguno que otro de los componentes del tribunal estaba soñoliento tras la comida y más de una vez estaba por dar una cabezadita. El asunto no iba a ofrecer novedad alguna. Ya sabían todo lo que tenían que saber y lo primordial: el acusado había reconocido desde un principio su autoría, que más quedaba, se preguntaban todos los miembros del tribunal. No existía mucha compasión por aquel barbero; asuntos como aquel eran tratados a diario y por menos se había fusilado a otros. En fin, se dijo, el Coronel, prosigamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llamó a declarar a otro testigo. En concreto a Antonio Valle Torres, empleado de la ferretería, el cual a preguntas del Sr. Fiscal tan sólo informó acerca de la tarde del crimen y cómo le había vendido un cuchillo, un hocino y un serrucho. La única anécdota que narró fue la de haberle preguntado al barbero si con tales utensilios se iba de “matanza” y cómo Acisclo le respondió afirmativamente puesto que había sido invitado por unos amigos a una. Eso fue todo. Nada más podía decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, fue llamado el último testigo, Pablo Muñiz Vargas, más conocido como Paulitos, el sobrino y aprendiz del barbero. Todos estaban expectantes ya que a pesar de su juventud, nadie desconocía que el testimonio prestado en su día ante la policía, se consideraba como fundamental para la detención y posterior confesión de su tío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inició el Sr. Mendieta su interrogatorio al aprendiz con preguntas sobre el parentesco que le unía con el acusado, lugar de trabajo, etc., para pasar de inmediato al día de los hechos. Paulitos , dada su edad y tener tan cerca de su tío, mostraba un gran nerviosismo, estaba azorado y muchas de las veces tartamudeaba en sus respuestas, demostrando encontrarse temeroso y preocupado por lo que pudiese decir, sobre todo, al mirar de refilón a Acisclo, el cual mantenía la cabeza agachada hacia delante.&lt;br /&gt;Paulitos expuso lo ocurrido el día del crimen, cómo su tío le dio permiso aquella tarde y que no volvió a la barbería hasta el día siguiente. Observó cómo el cuatro trastero estaba cerrado con llave, algo inusual; que le preguntó al maestro por la llave y éste le manifestó que no la tenía, que la había perdido. También le llamó la atención que el local estaba más limpio que de costumbre pero aparte de esos detalles, el ritmo de trabajo fue normal, como todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en los días siguientes, sí notó otro aspecto cual era el gran olor a perfume existente en la barbería. Olía demasiado a colonia, algo que tan poco era frecuente, el efectuar un gasto en aquellos días de racionamiento. Pero es que días posteriores el olor era raro, ya no olía sólo a colonia, había algo más, como si hubiese un “bicho” muerto, y que provenía precisamente del cuartillo trastero. Pero allí nadie entraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contó Paulitos que tenía mucho interés en entrar allí porque entre otras cosas, era aficionado a coleccionar sellos, los cuales los tenía en el cuartillo depositados y que al final seguro que los perdería. Dicha versión fue la que depuso ante la policía cuando fue detenido en el cine Góngora y llevado a Comisaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esta declaración, el Presidente invitó al Ministerio Fiscal para que expusiese sus conclusiones definitivas. El Sr. Mendieta así lo hizo. En un alegato breve pero intenso no hizo sino una recapitulación de la prueba practicada, insistió en la declaración de culpabilidad de Acisclo, quien por cierto seguía impasible, y en todos y cada uno de los detalles del informe policial y judicial obrante en autos, para concluir en base al Código de Justicia Militar la pena de muerte para el acusado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguidamente, tomó la palabra el alférez defensor, D. Pedro Guerrero, que comenzó diciendo:&lt;br /&gt;- “Serenidad, señores del Consejo, pedía el Fiscal en su informe y yo pido serenidad; en las circunstancias posteriores no está la calificación de este delito... Vamos a verlo en la dimensión que realmente tiene...”. Y continuó su Informe. No tuvo más remedio que hacer un recorrido vital de la figura de su patrocinado, su intachable conducta, su reconocida religiosidad y que en definitiva, la muerte del desgraciado cobrador fue debida a un accidente fortuito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí, pasó de puntillas, por el tema del descuartizamiento del cadáver, cómo se deshizo del mismo y la cuestión de la apropiación del dinero que la víctima portaba al momento de su óbito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalizó su discurso solicitando se le impusiera la pena de treinta años de prisión y, sobre todo, rogando al tribunal no le fuese impuesta la pena capital dado que, decía, demasiado tendría que sufrir la familia de su defendido, con el sambenito de asesino tanto de su esposo y progenitor respectivamente para el resto de sus días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el alegato de la defensa, y dado que no se hacía necesario practicar prueba alguna más, el Presidente dio la voz de “visto para Sentencia”, ordenando al público despejase la Sala y, al propio tiempo, a los agentes de la fuerza pública se llevasen al procesado a la Prisión provincial, algo que los números cumplieron al momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dadas las características del procedimiento judicial reseñado, la sentencia debía ser dictada de inmediato, por ello, mientras el preso era conducido a la prisión, quedaron en la Sala todos los componentes del Consejo de guerra, quedando el defensor y el Fiscal a la espera del veredicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste no tardó en llegar. Eran las ocho y media de la tarde. Tan sólo fue un intercambio de pareceres entre los componentes de la mesa presidencial y en unos minutos la decisión estaba tomada: pena de muerte. Así, lo pronunció el Presidente y además, señaló, dicha pena se cumpliría de inmediato, a las ocho de la mañana del día siguiente, esto es, el día 6 de febrero de 1943, ante un pelotón de fusilamiento de la Guardia Civil, y el sitio en las inmediaciones del Cementerio de San Rafael de Córdoba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de la crónica de una muerte anunciada. El barbero lo sabía de antemano, sabía que todo aquel juicio había sido una mera justificación del régimen político, un paripé, como se decía entonces, por eso no creía en aquella justicia del momento; ya lo había visto con anterioridad en la celebración de bastantes juicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto al Fiscal y el defensor, ambos sabían igualmente a ciencia cierta que aquello acabaría trágicamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de ello, el alférez Guerrero, haciendo honor a su apellido no se amilanó y sobre la marcha y de forma oral interpuso recurso de apelación ante la autoridad superior, el cual fue resuelto de inmediato por la Capitanía General de Sevilla en sentido negativo. No se podía hacer nada más, lo había intentado todo y su conciencia estaba muy tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- CAPÍTULO DÉCIMOCUARTO -&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            La sentencia, en estos casos y como era costumbre, no se comunicó al procesado, pero que ya debía imaginarse el resultado cuando, en vez de ingresarlo en un calabozo, lo llevaron a la capilla. Normalmente, era su defensor quien se la tenía que comunicar.&lt;br /&gt;       &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Tras comentarle el resultado, Acisclo ni se inmutó, y con una entereza envidiable, tan sólo se limitó a manifestarle a su defensor:&lt;br /&gt;             -  Ya me lo imaginaba. No se preocupe y le agradezco de corazón todo lo que ha hecho por mí. Es Ud. una gran persona. Su problema y el de todos es que la ley es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No era la primera vez que el alférez había notificado una sentencia de pena de muerte, estaba curtido en estas lides, pero esta vez le impresionó sobremanera la actitud fatalista del condenado y aseguró que nunca olvidaría a ese hombre que aceptaba con tanta resignación su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           A Acisclo López Vargas sólo le asaltaba una duda, la forma en que iba a ser ejecutado, ya que le tenía pánico al garrote vil. Eso de que te apretaran el cuello con un hierro hasta que se partiese, pensaba que debía ser una agonía muy lenta, demasiado lenta y eso no lo quería él. Prefería morir de pie, delante de un pelotón de fusileros, algo que le recordaba la muerte de los valientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sus dudas fueron despejadas de inmediato, cuando el alférez le dijo que la ejecución sería llevada a cabo mediante el fusilamiento por un pelotón de la Guardia Civil, según había decidido el tribunal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             Sin nada más que decirse entre defensor y defendido, ambos se despidieron cortésmente.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                           * * *&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            Amaneció el Sábado, día 6 de febrero de 1943, día señalado para la ejecución de Acisclo López Vargas, el barbero de la calle de San Pablo.&lt;br /&gt;            El reo de muerte había pasado toda la noche y la madrugada en la capilla de la prisión. No había dormido nada, no quería perder sus últimas horas en el sueño. Tampoco había probado nada de la comida que le ofrecieron. Sólo deseaba rememorar su vida, sus cuarenta y cinco años de vida que se irían en unas pocas horas.&lt;br /&gt;            Sus recuerdos se centraron en sus hijos, su esposa, su infancia, sus miedos y alegrías, maldijo el dinero, se acordó del cobrador, de ese pobre Julián con el que dentro de poco estaría, o no, era verdad, Julián estaría arriba, en el cielo, a él lo esperaban Lucifer y sus acólitos, él era el malo. Éstas eran sus creencias religiosas.&lt;br /&gt;            Avanzada la madrugada, solicitó lápiz y papel. Deseaba escribir una carta a la familia de Julián. Se sentó delante de una pequeña mesa que le facilitaron. El contenido de la misiva eran unas cuantas líneas en las que, en definitiva, pedía perdón por lo que había hecho, que él nunca había querido mal alguno para su amigo, así lo llamaba, y que todo había sido un lamentable accidente. Aquello no era sino el descargo de su conciencia pero tenía que hacerlo. Pidió un sobre, en el cual introdujo la carta y el nombre de la viuda del cobrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             Poco antes de que amaneciera, se presentó el capellán de la prisión. Su intención era la de confesar al reo. Pero Acisclo rehusó, sorprendentemente, al sacerdote. A pesar de sus profundas convicciones religiosas, el barbero creía estar ya en paz con su alma y con Dios: no necesitaba decírselas a su representante terrenal, Él ya lo sabía todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                * * *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Llegó la fatal hora. Acisclo fue conducido hacia el cementerio de San Rafael. Allí le esperaba su defensor, a quien le hizo entrega de sus efectos personales y de la carta dirigida a la viuda de la víctima. También estaban presente un pelotón de seis números de la Guardia Civil, a cuyo mando estaba el sargento Fernández; asimismo, estaban otras personas que el barbero no conocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Y como el morbo era superior a sus fuerzas, allí se había congregado, aunque de lejos, un notable grupo de curiosos, que deseaban ver el final del criminal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             El reo fue colocado ante la pared del cementerio. Los seis guardias estaban en posición de en su lugar descanso. El sargento Fernández sacó la pistola de la funda y se dispuso a dar la orden definitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pelotón, carguen!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un crujir de cerrojos de los mosquetones quebró el silencio de la madrugada. La tapia del cementerio que separaba el campo santo de los solares y chozos de San Rafael, mostraba los desconchones de los fusilamientos políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo, con la mirada perdida en las siluetas de las personas que había detrás del pelotón, Acisclo López Vargas, en camisa, la tez morena, la alta estatura coronada por un pelo endrino, mantenía la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sargento le invitó a volverse de espaldas o a vendarle los ojos. Acisclo rehusó el ofrecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A discreta distancia, sostenidos por fuerzas de la Policía Armada y por municipales, un público ávido de la sangre del barbero esperaba el momento final, anegando en silencio todos los murmullos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Apunten¡, gritó el sargento. Con la posición reglamentaria los números de la Guardia Civil apuntaron al pecho del sentenciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Fuego!, gritó el sargento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una ráfaga de fuego se abatió contra el pecho del barbero que cayó en el acto. El sargento Fernández le disparó en la sien el tiro de gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguidamente el alférez Médico, D. Felipe Pascual Ager, certificó su muerte, quedando el cadáver expuesto públicamente, como mandaban las ordenanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delante del cadáver pasaron muchos curiosos. Pero, a las pocas horas, el cadáver del barbero fue recogido y enterrado en una tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradójicamente, y según rezaba en la esquela publicada en el diario decano de la prensa local del día 6 de febrero, el entierro de Julián Pérez Trucio, sería a las cuatro y media de la tarde del mismo día en la Iglesia de San Andrés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- EPÍLOGO -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad volvió a recobrar su lento pulso, cansino, aburrido, ya se había acabado la novedad del crimen del barbero que durante los últimos días había tenido alborotada a la población. Los que solían pasar por la calle de San Pablo solían cambiar de acera, a algunos les daba escalofríos pasar por la puerta de la barbería, incluso pasados muchos años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan sólo quedaron algunos flecos del caso, como cuando fue llamada al Juzgado Militar la familia de la víctima para hacerle el ofrecimiento de la indemnización que contenía el fallo de la Sentencia, pero como para abonar la responsabilidad civil, el Juzgado tendría que embargar el único bien que poseía el barbero y su familia, su casa, la viuda del cobrador y sus hijos renunciaron a la indemnización; que un padre no tiene precio y, sobre todo, que los hijos del barbero eran pequeños y no tenían la culpa de lo que su padre había hecho , manifestaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, el Banco sí se resarció de la cantidad (unos cientos de pesetas) que le faltaba por recuperar, ya que se consiguió que se vendieran en pública subasta todas las pertenencias que existían en la barbería (herramientas, muebles, etc.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La viuda del barbero al principio montó un puesto de jeringos en las inmediaciones del Asilo de Campo Madre de Dios, aunque finalmente marchó con toda su familia a Madrid.&lt;br /&gt;A pesar de todo, mi interés por el móvil del crimen no decayó, puesto que las versiones dadas no me parecían creíbles ninguna de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado un tiempo y tras la lectura de diversos libros sobre la Guerra Civil encontré un día la narración de los crímenes cometidos en la localidad de Bujalance, pueblo del que eran originarios los padres del barbero. Según parece, el padre de éste, Juan López, recién producido el alzamiento se encontraba haciendo algunas gestiones en la citada localidad, la cual quedó en manos de la fuerzas leales a la República, con lo que le fue imposible regresar a Córdoba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la llegada a últimos de diciembre de 1936 de las fuerzas nacionales a Bujalance, antes de la huida de las fuerzas anarquistas allí presentes y en venganza, asesinaron a gran cantidad de personas que eran consideradas de derechas, entre las que cayeron sacerdotes, monjas, pequeños propietarios, etc., además del padre del barbero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión está en que éste fue falsamente acusado de ser de derechas por una persona, que posteriormente se averiguó se trataba de un hermano del cobrador del Banco, Julián Pérez, de nombre Damián, que vivía en la cercana localidad de Cañete de las Torres, y que se había erigido en uno de los líderes del sindicato anarquista C.N.T. de gran implantación en la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acisclo López sentía veneración por su padre y clamó desde siempre venganza y se juró a sí mismo que si algún día diese con la persona que llevó a su padre a esa muerte tan injusta, lo mataría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado el fin de la guerra, Acisclo tuvo noticias del fallecimiento de Damián Pérez en el frente de Espejo a manos de unos falangistas y, al mismo tiempo y por casualidad, llegó a saber de quién era hermano, de su amigo Julián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que supo este dato, el resentimiento anidó en su persona. Mira por donde, casi todos los días tenía delante el cuello del cobrador y la tentación era imposible de contener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin quererlo, para el barbero, el cobrador no era su amigo, se había transfigurado en Damián, el asesino de su padre. Por eso, cuando aquel día 28 de enero, Julián llegó a la barbería pidiendo que lo arreglase, Acisclo vio la oportunidad de cerrar el círculo, la oportunidad de vengar a su padre, aunque fuese en otra persona pero que llevaba la sangre del asesino, de arreglar las cuentas de una vez por todas.&lt;br /&gt;Y por ese razón se mostraba impasible, fatalista ante la muerte, no le contó a nadie sus verdaderos motivos, porque entendía que esa era su “misión” y que la misma estaba cumplida. Su padre por fin descansaba en paz y él también. Todo lo demás daba igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia del barbero de la calle de San Pablo entró en la leyenda negra de esta Córdoba que, al igual que en siglos anteriores lo había sido la dueña encantada y desaparecida de la Casa de los Villalones, configuran la historia viva de esta centenaria ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;F I N&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-3444123238017938631?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/3444123238017938631/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=3444123238017938631' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3444123238017938631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/3444123238017938631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2009/01/el-crimen-del-barbero-de-la-calle-san.html' title='EL CRIMEN DEL BARBERO DE LA CALLE SAN PABLO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6705964984597294424</id><published>2008-12-27T00:20:00.000-08:00</published><updated>2008-12-27T00:20:48.384-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/SVXlX-3uY0I/AAAAAAAAABM/99n5UX5bzv8/s1600-h/Waterfall.jpg"&gt;&lt;img style="CLEAR: both; FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/SVXlX-3uY0I/AAAAAAAAABM/99n5UX5bzv8/s320/Waterfall.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style='clear:both; text-align:LEFT'&gt;&lt;a href='http://picasa.google.com/blogger/' target='ext'&gt;&lt;img src='http://photos1.blogger.com/pbp.gif' alt='Posted by Picasa' style='border: 0px none ; padding: 0px; background: transparent none repeat scroll 0% 50%; -moz-background-clip: initial; -moz-background-origin: initial; -moz-background-inline-policy: initial;' align='middle' border='0' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6705964984597294424?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6705964984597294424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6705964984597294424' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6705964984597294424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6705964984597294424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/12/blog-post.html' title=''/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/SVXlX-3uY0I/AAAAAAAAABM/99n5UX5bzv8/s72-c/Waterfall.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-4852116722186101399</id><published>2008-12-11T22:25:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T22:27:24.591-08:00</updated><title type='text'>OBRAS SON AMORES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si algo que anima a un pueblo es ver como se mejora su ciudad. En nuestra Córdoba, esas obras a pie de calle nunca faltan, ya sea un arreglo o la instalación de algún tinglado para tal o cual evento. Pues bien, hace rato que existen varias obras que se realizando en calles céntricas de Córdoba que, como decían los cordobeses de antaño, “van a tardar más en hacerlas que la obra del murallón”, refiriéndose, obviamente, al largo plazo de tiempo que duraron las obras del muro de la ribera del Río.&lt;br /&gt;            Tiempo ha que comenzó la remodelación de la calle María Cristina y hete aquí, que a mitad de obra y cual sorpresa, aparecieron restos arqueológicos, algo raro en esta urbe, después vino la lluvia, ahora llega la Navidad y como sigan así, llegará la primavera, con sus flores y jaramagos que cubrirán las losas de granito, como no, que invade todo el centro.&lt;br /&gt;            Pero la cosa no queda ahí. En la cercana calle Ambrosio de Morales, llevan un buen rato remodelando una casa, que hace que algunos días la corten para entrar si no es cemento, son materiales o lo que haga falta.&lt;br /&gt;            Finalmente, no puedo dejar de mencionar la calle Huerto de San Pedro el Real, esquina a Maese Luis: viejo caserón de titularidad municipal de ingratos recuerdos para algunos –ahí tallaron a muchos cordobeses para ir a la mili- ya que en el mes de agosto de este año iniciaron las obras de remodelación, según dicen, para instalar en el mismo la Oficina del Casco Histórico. Pues bien, han desescombrado el inmueble, le quitaron el tejado, se lo han vuelto a colocar, ahora el camión del cemento, después la maquinaria, media calle cerrada por el acopio de materiales, etc., y yo me pregunto, ¿estarán realizando la pirámide de Gizeh? Porque mira que el edificio es pequeño, pero más coba le están dando. Espero que algún día cercano terminen todas esas obras y podamos celebrarlo. Albañiles tengas en tu casa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-4852116722186101399?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/4852116722186101399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=4852116722186101399' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/4852116722186101399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/4852116722186101399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/12/obras-son-amores.html' title='OBRAS SON AMORES'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6791946432074454166</id><published>2008-12-11T07:23:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T07:25:25.153-08:00</updated><title type='text'>¿AYUNTAMIENTO EN BANCARROTA?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Que existe crisis ya lo sabemos, pero lo de nuestro Ayuntamiento, supongo que es de auténtica bancarrota; no hay dinero para nada. Y ese nada está referido al estado de la ciudad. Si nos damos un garbeo por el centro, podemos comprobar lo que digo: la calle Concepción, Duque de Fernán Núñez, Duque de Hornachuelos, Claudio Marcelo, Conde de Torres Cabrera y alguna que otra calle y plaza más, como la ya reiterada Plaza de la Trinidad, están todas que dan pena y no me refiero a su limpieza que normalmente están limpias, algo loable; me refiero a su suelo, sus aceras, su mobiliario urbano, están que dan pena.&lt;br /&gt;            Pero es que si nos vamos a un barrio tan señero como el de San Lorenzo y aledaños, el asfalto brilla por su ausencia, con tremendos baches que alguien se dedica a tapar de vez en cuando y que se convierten en un infierno tanto para peatones como conductores. Como diría un castizo: “Hace tiempo que por esta calle no pasa la alcaldesa”, como seña de la dejadez y poca inversión en infraestructuras del equipo de gobierno actual.&lt;br /&gt;            Ante tal actitud me pregunto si es que de verdad no tenemos dinero o es que, como siempre ocurre, estamos posponiendo cada vez más tales inversiones para hacerlas coincidir con próximos eventos electorales. Tengamos en cuenta que va para dos años que salieron estos gobernantes y no vemos nada más que maquetas y dibujos, inauguramos obras de la anterior legislatura, pero lo que es ésta, ahí te quiero ver. Digo yo que ya es hora de ponernos a trabajar y dejarnos de pamplinas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6791946432074454166?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6791946432074454166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6791946432074454166' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6791946432074454166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6791946432074454166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/12/ayuntamiento-en-bancarrota.html' title='¿AYUNTAMIENTO EN BANCARROTA?'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-691808408280596992</id><published>2008-12-06T03:08:00.000-08:00</published><updated>2008-12-21T20:43:31.605-08:00</updated><title type='text'>RAZONES PARA DECIR NO A LA CIUDAD DE LA JUSTICIA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Desde esta tribuna me permito dar mi opinión al proyecto de Ciudad de la Justicia que la Junta de Andalucía tiene preparado para Córdoba. Conste que como proyecto no deja de tener su encanto, pero eso, no pasa de ser una maqueta, que aparte de costar mucho dinero, creo que los profesionales de la justicia no veremos terminado en bastantes años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En primer lugar, no me agrada el lugar de emplazamiento preparado y cuyos terrenos están ya delimitados. El sitio habría sido bueno si en los alrededores no se hubiese ya construido viviendas que lo rodean y, a mi entender, lo asfixian; lo que unido a la falta de plazas de aparcamiento y dada su relativa lejanía del centro, haría necesario el uso del servicio público de taxis, autobuses o motocicletas para llegar, tanto para los profesionales como para los usuarios, dado el elevado número de éstos últimos que necesitan acudir a los Tribunales de Justicia, sea el orden jurisdiccional que sea.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El problema surge respecto al proyecto en el hecho de estar rodeado de edificios particulares que acogotan la futura Ciudad de la Justicia. La idea inicialmente era buena, sin embargo, no se ha tenido en cuenta el fenómeno de la población volante ni la residente. En mi modesta opinión, se tendría que haber previsto un espacio abierto, como se ha hecho en Madrid, Málaga o Valencia, por poner un ejemplo, donde es fácil el acceso de todos y para todos, sea cual sea el medio de transporte que se utilice para su acceso. Empero, aquí se ha hecho como cuando se produjo la permuta del viejo Estadio de El Arcángel con el centro comercial que hoy ocupa su lugar: ceñirnos a una parcela de terreno y realizar el proyecto con vistas a la potencial población que lo rodea, como futuros consumidores: eso no es una ciudad de la justicia, eso, permítaseme decirlo es una chapuza. Creo que la justicia no debe entenderse como un centro comercial y el acceso físico a sus tribunales debe ser idóneo, fácil, sin cortapisas ni obstáculos de tráfico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Considero que la crítica siempre debe ser constructiva y ante la imposibilidad de conseguir una nueva sede para nuestros tribunales en Córdoba capital, me refiero a corto o breve plazo, propongo que dejemos, en primer término, la sede de los mismos donde está, es decir, en la Avda. de Conde de Vallellano. Y desde aquí lanzo a nuestros políticos un órdago: ¿se ha planteado alguno de los responsables en este tema, la posibilidad de construir, no lo llamemos tan pomposamente ciudad de la justicia, sino sólo nueva sede de Juzgados, justo donde actualmente estamos? Me explicaré.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si nos fijamos detenidamente en la superficie que rodea a los actuales Juzgados y Audiencia Provincial, podemos comprobar la existencia, delante del edificio de los Juzgados de una zona verde, de gran extensión, ocupada los fines de semana por los "ciudadanos" del botellón y similares y, a su lado, delante del edificio de la Subdelegación del Gobierno existe una alberca, piscina o lago que, actualmente sólo sirve de vez en cuando para que aficionados a los barcos teledirigidos lo utilicen. Pues bien, si analizamos toda esa superficie, bastaría con levantar en cada una de ellas una torre de siete o nueve plantas, como la del edificio de Servicios Múltiples de Santo Tomás de Aquino (también denominado ministerios) y creo tendríamos solucionado a un corto o medio plazo la ubicación de los actuales Juzgados unipersonales de toda índole. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sé que los ecologistas se me echarán al cuello por lo descabellado de mi propuesta, pero no cabe duda que ésta es más acertada que la maqueta presentada en su día, la cual, además de no poder llevarse a efecto de forma inmediata, entre otras razones, por la falta de presupuesto autonómico, presenta los problemas al principio indicados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, la ampliación de los actuales Juzgados como he indicado estimo tiene muchas más ventajas que inconvenientes. Así, el coste de la construcción de los edificios se vería amortizado en pocos años, al dejar de pagar la enorme cantidad de alquileres que actualmente se abonan por los locales de los juzgados situados fuera de Vallellano. De otra suerte, no podemos olvidar que el actual emplazamiento es ideal: existen aparcamientos de todas clases, subterráneos y de superficie en sus alrededores, el lugar es céntrico, tiene al lado las demás administraciones públicas (Delegaciones de la Junta, Subdelegación del Gobierno, Comisaría de Policía, etc.), servicios de autobuses y taxi, cafeterías, restaurantes y todo lo que de verdad debe rodear a la justicia, una pequeña ciudad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde aquí, como digo, lanzo esta idea que lo es a título personal, a fin de que por quien corresponda, se tome como una solución más que como una crítica y, además, creo que como negativa no valdría dar la excusa del dinero ya invertido en el estudio del proyecto o las catas arqueológicas realizadas. Todavía estamos a tiempo, devuélvanse los terrenos al Ayuntamiento a cambio de los circundantes a los actuales Juzgados, una simple permuta, cuyo coste siempre será inferior al megalómano proyecto que ya está viciado por pequeño, mala situación y problemas de futuro. Después ya no habrá marcha atrás y se habrá desperdiciado un dinero y un tiempo precioso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-691808408280596992?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/691808408280596992/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=691808408280596992' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/691808408280596992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/691808408280596992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/12/razones-para-decir-no-la-ciudad-de-la.html' title='RAZONES PARA DECIR NO A LA CIUDAD DE LA JUSTICIA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-5678897407065549221</id><published>2008-12-05T12:50:00.001-08:00</published><updated>2008-12-05T12:50:45.220-08:00</updated><title type='text'>A VUELTAS CON EL REALEJO</title><content type='html'>El otro día pasé por El Realejo y pude así comprobar “in situ” el resultado de tan polémica obra. Decir que como toda obra nueva me causó una buena impresión, aunque como toda novedad pude apreciar varios detalles, como siempre que faltan del mobiliario urbano, pero eso es algo que tiene solución.&lt;br /&gt; Pero mi temor no estriba tanto en la decoración del tramo reformado como las dudas que me asaltan sobre la solidez de la base de la vía por donde circulan los vehículos. No sé si por fin y en este caso los técnicos en la materia se habrán percatado o tenido en cuenta el tráfico que suele circular por ese tramo; y me estoy refiriendo a esos autobuses de línea, con su peso, tanto en vacío como cuando van al completo. En suma, mis dudas se ciñen a que si pasará como con otras calles de nuestra capital, que al poco de estar acabadas se deforman, se hunden, por el paso de vehículos de gran tonelaje: léase Plaza de las Tendillas o calle Concepción, sin ir más lejos.&lt;br /&gt; Por último, hay un detalle que creo no ha sido tenido en cuenta: los contenedores de basura. Creo, con el debido respeto a los diseñadores de la reforma, que los mismos deberían haber sido enterrados, si no en la misma calle, en otra de las aledañas. Pero lo que no creo de recibo es que tras terminar de arreglar una calle, se dejen al aire libre los contenedores de basura; algo que tenía que haber sido previsto por los responsables competentes. Imagino que dentro de poco tiempo los vecinos de El Realejo volverán a sufrir las incomodidades de una nueva obra para hacer lo que -ya que estábamos en ello- se hubiera podido realizar sin mayor complicación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-5678897407065549221?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/5678897407065549221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=5678897407065549221' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5678897407065549221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5678897407065549221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/12/vueltas-con-el-realejo.html' title='A VUELTAS CON EL REALEJO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-7190580372589304094</id><published>2008-11-25T12:02:00.000-08:00</published><updated>2008-11-25T12:03:24.923-08:00</updated><title type='text'>BACHE DE ALCANTARILLA</title><content type='html'>Parece ser que los encargados de infraestructuras de nuestro Ayuntamiento ignoran los problemas que a diario surgen en nuestra Ciudad, con lo cual me pregunto por su utilidad en el organigrama capitular. Me refiero con esto al enorme bache existente desde hace ya meses en la calle Claudio Marcelo, vulgo Nueva, en su lado izquierdo, en dirección precisamente hacia la calle Capitulares, justo a la altura de la calle García Lovera, precisamente en la misma salida de esta última vía.&lt;br /&gt; Pues bien, dicho bache se ha producido porque un día, no se sabe cuando, hubo que buscar una tapa de alcantarillado o, mejor dicho, según reza en la tapa, de Telefónica, provocando en su descubrimiento un bache de casi diez centímetros de altura y el diámetro de lo que mide dicha tapa metálica.&lt;br /&gt; Este agujero, como digo, lleva así bastante tiempo, y cada vez que pasa un vehículo, se sufre su entrada y salida del mismo, afectando a toda la suspensión, aunque se tome despacio y, no digamos si quien ha de pasar es una motocicleta.&lt;br /&gt; Me consta que por encima del bache pasan casi a diario todos y cada uno de nuestros representantes políticos de toda índole e institución, que lo ve todo el mundo, que lo sufrimos todos y no veo a nadie que diga o haga algo. Y ante tal tesitura cabe preguntarse si es que estamos esperando a que ocurra un siniestro de los buenos, de los graves, de los que llaman la atención de la ciudadanía porque aparecen en los medios de comunicación, para que se tomen cartas en el asunto. Dejémonos de jugar con la integridad física de las personas y seamos responsables, aunque sólo sea por una vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-7190580372589304094?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/7190580372589304094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=7190580372589304094' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/7190580372589304094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/7190580372589304094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/bache-de-alcantarilla.html' title='BACHE DE ALCANTARILLA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-5507628174512467056</id><published>2008-11-22T22:53:00.000-08:00</published><updated>2008-11-22T22:54:43.146-08:00</updated><title type='text'>PINTADAS DE MEMORIA</title><content type='html'>Hacía tiempo que no proliferaban las pintadas por las calles de Córdoba, sólo algunos gamberros, sin idea alguna se dedicaban a estropear paredes y monumentos por el placer de darle al spray, no tenían argumento ni móvil alguno para reivindicar sus pintadas: eran firmas absurdas en la mayoría de los casos. &lt;br /&gt; Pero de un tiempo a acá he observado el incremento de las pintadas de carácter político por las calles más céntricas de nuestra Ciudad, sea en Gondomar, Cruz Conde, Plaza de la Compañía, Duque de Hornachuelos o Conde de Cárdenas. Parece que nos hemos trasladado a la época de los años setenta, con frases hirientes de unos contra otros, círculos con una cruz encima a modo de objetivo y, como no, la novedad de pintar una bandera republicana encima de la española, con sólo pintar la franja inferior de color morado o, al contrario, la franja roja sobre la violeta.&lt;br /&gt; Y por ello me pregunto si todo este renaciente movimiento artístico pictórico, de enfrentamiento entre la ciudadanía, no estará siendo provocado inconscientemente por el resurgir de la llamada “memoria histórica”; no estaremos despertando, en unos y otros, esa pasión ultra y extremista que creíamos hace años guardada en el baúl de los recuerdos y que pasó a dormir el sueño de los justos y que, ahora, retomado por algunos indeseables, sean del bando que sean, pretendan imponer su criterio a golpe de pintada. &lt;br /&gt;Seamos conscientes de nuestra realidad, vivamos el momento, olvidemos de una vez tiempos pasados, que nunca fueron mejores por mucho que se diga, y pensemos en un futuro mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-5507628174512467056?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/5507628174512467056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=5507628174512467056' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5507628174512467056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5507628174512467056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/pintadas-de-memoria.html' title='PINTADAS DE MEMORIA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-5806069216564317658</id><published>2008-11-05T22:27:00.000-08:00</published><updated>2008-11-05T22:28:51.483-08:00</updated><title type='text'>A UNA FAROLA</title><content type='html'>Al igual que Antonio Machado dedicó un poema suyo “A un olmo seco”, quiero dedicar la presente “A una farola”, sola, partida y olvidada. Y se preguntarán dónde se halla la misma; pues, en uno de los sitios más visibles y céntricos de Córdoba: en la calle Conde de Gondomar, la primera vista entrando desde la Plaza de las Tendillas.&lt;br /&gt; Realmente, habría que dedicar este pequeño homenaje a lo que queda de ella, que es de la mitad abajo, porque de la mitad para arriba es inexistente. Alguien, un indeterminado día, y de esto hace ya algunos meses, y no sabemos cómo, la fracturó; alguien, se llevó esa parte y nadie desde entonces se ha preocupado de reponerla, bien a su antiguo estado, bien sustituyéndola por otra de iguales características. Me consta que existe un servicio de riego de las  dobles macetas con flores que todas las farolas de esa calle tienen y que primorosamente son regadas casi a diario por personal competente y digo yo: ¿tampoco se ha dado cuenta el personal de ese servicio que falta esa farola?, ¿no tiene obligación su encargado, jefe o quien sea, de dar parte de esa incidencia? Y si lo saben, ¿es que no nos quedan más farolas de ese modelo? Y, por último,  ¿piensan dejarla así por mucho tiempo más?&lt;br /&gt; Nadie se preocupa de nuestra imagen de cara al exterior, de cara a esos turistas que, sobre todo, en los fines de semana y otros festivos, vienen a nuestra Ciudad para conocerla y admirarla. Ante ello me pregunto si dentro de nuestra corporación municipal no existe un área de infraestructuras, de mantenimiento del mobiliario de las calles o como quiera que se llame, que se preocupe por estos detalles; espero por nuestro bien y nuestro futuro que sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-5806069216564317658?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/5806069216564317658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=5806069216564317658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5806069216564317658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5806069216564317658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/una-farola.html' title='A UNA FAROLA'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-8145667299765543527</id><published>2008-11-05T00:45:00.000-08:00</published><updated>2008-11-05T00:46:57.637-08:00</updated><title type='text'>OBISPO FRAY ALBINO</title><content type='html'>Dice el dicho que al “césar lo que es del césar...” y me viene esto a la memoria cuando he leído hace unos días una carta al director firmada por el Sr. Salido criticando la labor del mencionado obispo, sobre todo, en lo referente a las casas que por su mediación se construyeron tanto en el Campo de la Verdad como en Cañero. &lt;br /&gt; Creo que es el resentimiento quien ha inspirado a este ciudadano, ya que nos habla de casas baratas, casas de carbonilla, hechas para servir al régimen fascista y a la Iglesia Católica: algo absurdo y que roza el cretinismo de quien lo manifiesta. Dichas casas beneficiaron a muchos seres humanos que vieron así dignificada su vida; todo lo demás son sandeces dichas por alguien que no vivió aquella realidad social y que critica por criticar, porque ahora está de moda poner en solfa todo lo que se refiere o relacione con la dictadura franquista.&lt;br /&gt; Seguro que si se hiciese un pequeño sondeo entre la población que habitó y habita aún esas casas y se les preguntase qué habría sido de ellos y de su familia sin ese hogar que le fue facilitado por quienes en aquellos terribles años de posguerra ostentaban el poder, nos contestarían que gracias a Fray Albino consiguieron un hogar. &lt;br /&gt;Qué fácil es olvidar la historia local que nos atañe y ser agradecidos a aquellas autoridades locales y eclesiásticas que salvaron a miles de familias de aquellos chozos llenos de miseria y enfermedades. Dejando al margen cuestiones políticas, hemos de reconocer la labor realizada por el obispo Fray Albino en cuestiones sociales, no todo fue malo. Así sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-8145667299765543527?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/8145667299765543527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=8145667299765543527' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8145667299765543527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/8145667299765543527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/obispo-fray-albino.html' title='OBISPO FRAY ALBINO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-467455388170190666</id><published>2008-11-03T02:53:00.001-08:00</published><updated>2008-11-03T02:53:27.819-08:00</updated><title type='text'>HASTA EL RABO, TODO ES TORO</title><content type='html'>Dicen que el carácter cordobés es único: que somos intimistas, no nos gusta presumir de lo que tenemos. Pero a veces pienso que la realidad es otra: somos conformistas con todo lo que nos dan.&lt;br /&gt; Creo que además somos pesimistas por naturaleza, salvo excepciones entre las que por supuesto me incluyo, y no se mira hacia delante como se debería, como hacen otras ciudades. &lt;br /&gt;Hago esta reflexión en este momento tan delicado para el equipo de fútbol de nuestra Ciudad. Si se leen las declaraciones de los mandatarios, las mismas están rodeadas de un pesimismo que ennegrece el futuro del equipo, al igual que si vemos, leemos o escuchamos las noticias locales sea cual sea la cadena televisiva o radiofónica, así como prensa escrita, da grima oír a los comentaristas que ya dan por sentado que el Córdoba C.F. estará en Segunda B la próxima temporada.&lt;br /&gt; Ante esto me pregunto por qué si no ha acabado la presente temporada no animamos lo que es nuestro; se trata de un equipo deportivo que lleva el nombre de la Ciudad, que nos representa. Vamos a echarle una mano, no lo hundamos aún más con comentarios negativos; miremos el lado positivo. Esto aún no se ha acabado.&lt;br /&gt; Desde estas líneas deseo de todo corazón que este equipo luche hasta el final y demuestre su valía, porque como se dice en el argot taurino “hasta el rabo, todo es toro”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-467455388170190666?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/467455388170190666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=467455388170190666' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/467455388170190666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/467455388170190666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/hasta-el-rabo-todo-es-toro.html' title='HASTA EL RABO, TODO ES TORO'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-5562045798211576887</id><published>2008-11-03T02:51:00.001-08:00</published><updated>2008-11-03T02:51:43.035-08:00</updated><title type='text'>“PERFUNDET OMNIA LUCE”</title><content type='html'>Entre los distintos inmuebles existentes en la Plaza de San Felipe de Córdoba, destaca el edificio donde actualmente se halla la sede de la Delegación de Gobernación de la Junta de Andalucía, antigua casa mudéjar de Doña Beatriz Heredia, que fue transformada en 1505 en Hospital de Nuestra Señora de la Concepción, más conocido como de Antón Cabrera, su marido y en el que posteriormente, en 1843, se instaló la Escuela Normal de Magisterio. Referida casa posee una portada manierista rematada por un gran óvalo de color gris que contiene, bajo un sol que representa la cabeza de Apolo, dios de la luz, también venerado como dios de la poesía, de la música y de las artes, una frase latina: “PERFUNDET OMNIA LUCE”.&lt;br /&gt; Dicho lema hace referencia a la capacidad de infundir el conocimiento, la luz, es decir, la aptitud para ser maestro, lo cual nos recuerda la función de sede de Escuela de Magisterio que tuvo dicho edificio. Según parece, el autor de esta frase, mitad evangélica, mitad librepensadora, fue Fernando de Castro -Catedrático y Rector de la Universidad Central por los años sesenta del siglo XIX-, aunque la misma rezaba en su origen como “Libertas perfundet omnia luce”, “la libertad es la base del conocimiento”, “la libertad todo lo penetra con su luz”, cuyo reverso sería “La cobardía es el fundamento de la ignorancia”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-5562045798211576887?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/5562045798211576887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=5562045798211576887' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5562045798211576887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/5562045798211576887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/perfundet-omnia-luce.html' title='“PERFUNDET OMNIA LUCE”'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6198238947234841726</id><published>2008-11-03T02:49:00.002-08:00</published><updated>2008-11-03T02:50:13.930-08:00</updated><title type='text'>EL PATIO CORDOBÉS</title><content type='html'>Ahora que ha finalizado el concurso de patios en nuestra Ciudad, por cierto con un gran éxito de público, sobre todo, foráneo que ha venido atraído por la belleza de la que otros le hablaban y que tras su contemplación han reconocido que quien se los recomendó se quedó corto, me viene a la memoria algo que leí en un obra del insigne erudito, D. Antonio Jaén Morente, ilustre cordobés, catedrático, político y sobre todo, historiador. Venía a decir este autor que los patios de Córdoba son distintos a los del resto de Andalucía y, en concreto, hacía una comparación del patio cordobés con el patio sevillano. &lt;br /&gt;Así, argumentaba que el patio sevillano es el patio romano, con mármoles, muebles, etc., en el que se vive, mientras que el patio cordobés era un lugar al sol, con sus macetas repletas de flores, su pequeña fuente, sus paredes encaladas, primorosamente cuidadas, y su suelo lleno de guijarros, donde uno se reencuentra con su alma.&lt;br /&gt;Sé a ciencia cierta que las comparaciones son odiosas ni es mi intención entrar en polémica alguna, pero a lo anterior añadiría que ambos patios representan el carácter de dos pueblos, dos culturas, la romana y la árabe; y de los dos, me quedo con el segundo, ya que encaja perfectamente con nuestra forma de ser: abrimos nuestros patios al forastero y le ofrecemos nuestra hospitalidad y le decimos “disfrute ud. de lo nuestro”, algo sin parangón en el mundo entero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6198238947234841726?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6198238947234841726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6198238947234841726' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6198238947234841726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6198238947234841726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/el-patio-cordobs.html' title='EL PATIO CORDOBÉS'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-1018212964382318658</id><published>2008-11-03T02:49:00.001-08:00</published><updated>2008-11-03T02:49:29.440-08:00</updated><title type='text'>La fama en Córdoba</title><content type='html'>Ahora que se van a entregar los premios de Cordobeses del Año me viene al pensamiento la idea de lo raros que somos los habitantes de esta ciudad: necesitamos que el personaje de turno destaque o mejor, triunfe, fuera de aquí para que después nosotros lo podamos igualmente reconocer, antes nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Así, ha ocurrido con actores (léase Paco Morán, Fernando Tejero, Macarena Gómez, etc.), toreros, artistas, directora de cine (Josefina Molina), escritores y un largo etcétera de cordobeses que, salvo raras excepciones, nunca han encontrado el merecido reconocimiento dentro de Córdoba, teniendo que buscarlo fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Eso sí, he podido comprobar como muchos de ellos cuando han sido requeridos por la ciudad para que acepten cualquier nombramiento (hijo predilecto, fiambrera, etc.) han excusado su presencia física en el evento enviando a algún pariente a recoger el preciado galardón, porque como diciendo “ahora sí, ahora se acuerdan que soy cordobés y antes qué”, pues que antes “ná de ná”. Siempre habrá existido en la vida de alguno de ellos alguien de aquí que haya querido pisarle, quitarlo de en medio (en su profesión se entiende), o le han aconsejado que no siguiera por ese camino. Por eso, entiendo su postura y su “excusa” para no volver por aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Caso distinto es el del charnego andaluz que alcanza las máximas cotas de poder en otra comunidad autónoma, que no recuerda ni quiere ni falta que le hace el sitio donde nació, reniega del mismo, pretende camuflar su origen hablando otra lengua que no es la suya y encima le damos un premio. Lo dicho, somos un poco raros los cordobeses si no faltuscos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-1018212964382318658?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/1018212964382318658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=1018212964382318658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1018212964382318658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1018212964382318658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/la-fama-en-crdoba.html' title='La fama en Córdoba'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-1808852734381590545</id><published>2008-11-03T02:48:00.001-08:00</published><updated>2008-11-03T02:48:38.204-08:00</updated><title type='text'>SÍMBOLOS REPUBLICANOS</title><content type='html'>Ahora que está en vigor la nueva Ley de Memoria Histórica que, entre otras cosas, prohíbe los símbolos franquistas y en aras de conseguir esa equiparación histórica en lo que a igualdad se refiere, no podemos olvidar que en nuestra ciudad, en pleno centro del bulevar del Gran Capitán, queda un recuerdo de nuestra etapa republicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me refiero al escudo existente en la entrada del antiguo Ayuntamiento de Córdoba, que también fue sede de la Delegación de Hacienda hasta su actual remodelación. El citado escudo no es el constitucional aprobado por la Ley 33/81 de 5 de octubre, reguladora del Escudo de España y desarrollado por el Real Decreto 2964/81, de 18 de diciembre, normas ambas que describen pormenorizadamente el contenido del escudo legalmente aprobado. La característica fundamental y que distingue al legal del ilegal es la corona que figura encima del escudo que, mientras la legal es la corona real la ilegal es la llamada corona mural, que está realizada en forma de un castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En consecuencia, desde esta tribuna intereso de la autoridad competente proceda a cumplir con la legalidad vigente que, por cierto daba un plazo de tres años para su retirada, y en su lugar se proceda a instalar el escudo que legalmente debe ocupar su lugar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-1808852734381590545?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/1808852734381590545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=1808852734381590545' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1808852734381590545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1808852734381590545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/smbolos-republicanos.html' title='SÍMBOLOS REPUBLICANOS'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-7437338926950233672</id><published>2008-11-03T02:46:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T02:47:29.234-08:00</updated><title type='text'>EL NOMBRE DE NUESTRAS CALLES</title><content type='html'>El otro día leí en este mismo periódico que nuestro Ayuntamiento había aprobado por unanimidad dedicar una calle al recientemente fallecido Leonardo Rodríguez, cronista de peñas y antiguo concejal de esta corporación. Me parece una idea magnífica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En este sentido, me pregunto cuándo se aprobará dedicar calles a auténticos próceres que lo han sido de nuestra ciudad, fuese cual fuese la época que les tocó, que lucharon por esta Córdoba conformista, como por ejemplo a ese gran alcalde que fue Antonio Cruz Conde, el obispo Pérez Muñoz (al que se le mudó el nombre por Ollerías, más bonito, dónde va a parar), al mismo Julio Anguita, antes que a Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”, Miguel Castillejo, Rafael Sarazá, Decano Francisco Rojas, escultor Enrique Moreno, y demás profesionales de cualquier gremio que han llevado siempre a Córdoba en su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Creo que el problema radica en la política, mejor dicho en el momento político: ahora toca borrar cualquier nombre relacionado o perteneciente a la época franquista por muy bien que lo haya hecho y es preferible asignar nombres de famosos o de absurdos (véase en el vial norte la calle de Paco Rabal, De la Radio, etc.) antes que reconocer mérito alguno a quien de verdad se lo merece. Vaya por delante que no pertenezco a partido alguno, sólo me gusta reconocer lo que está bien, venga de quien venga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Se han llegado a quitar nombres de calles por su origen franquista. Claro que algunos concejales de los que tenemos obsesionados no conocen la historia reciente de Córdoba y por poner un ejemplo, en el barrio de Cañero viejo hay una calle dedicada nada menos que al primer jefe de Falange Española de nuestra ciudad y se les “ha pasado” suprimirla. Dejémonos de rencores de una vez por todas y hagamos lo que decía Platón que era “justicia”, esto es, dar a cada uno lo suyo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-7437338926950233672?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/7437338926950233672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=7437338926950233672' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/7437338926950233672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/7437338926950233672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/el-nombre-de-nuestras-calles.html' title='EL NOMBRE DE NUESTRAS CALLES'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-1686090206596530781</id><published>2008-11-03T02:45:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T02:46:21.599-08:00</updated><title type='text'>ALIANZA DE CIVILIZACIONES</title><content type='html'>Respecto a esta expresión tan usada últimamente por nuestro actual Presidente del Gobierno y sus más estrechos colaboradores, que parece como “inventada” por el mismo, sería interesante aclarar su origen  y cuyo autor no es otro que Krause. Este filósofo alemán fue quien de verdad creó el concepto de “Alianza de la Humanidad” en el año 1808 y según el cual, la misma estaba dirigida hacia la obtención de un modelo de sociedad cuyo fundamento último es aquello que une a los hombres por encima de sus diferencias  y que, a la vez, permite y fomenta el desarrollo pleno de lo específico o diferencial de cada individuo, al armonizarlas orgánicamente dentro de la totalidad superior que es la Humanidad entera.&lt;br /&gt;Krause encajó además esta figura de la Alianza de la Humanidad en un marco filosófico-histórico; dentro del mismo consideraba que la Hermandad Masónica era el principal germen de la Alianza de la Humanidad, porque precisamente era la única Institución social que tenía como única finalidad y razón de ser la realización de aquella "pura y completa humanidad".&lt;br /&gt;Esta teoría viene avalada por el filósofo Gustavo Bueno en su obra “Zapatero y el pensamiento Alicia” quien nos explica la forma de gobernar del actual Presidente, que la concibe como un mundo más propio de los sueños infantiles y que guarda evidentes paralelismos con el del País de las Maravillas en los que se internaba la Alicia de Lewis Carroll.&lt;br /&gt;Por consiguiente, creo aclarado suficientemente el origen del término y, por ende, la explicación de la extraña forma de gobernar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-1686090206596530781?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/1686090206596530781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=1686090206596530781' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1686090206596530781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/1686090206596530781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/alianza-de-civilizaciones.html' title='ALIANZA DE CIVILIZACIONES'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6524867482638579847</id><published>2008-11-01T23:51:00.000-07:00</published><updated>2008-11-02T00:13:54.198-07:00</updated><title type='text'>Mantenimiento de la ciudad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Es increíble que esta ciudad, Córdoba, esté tan descuidada por sus gobernantes locales, ya que en lo que se refiere a un mínimo de cuidado de su infraestructura, esta es nula por no decir inexistente. Y, precisamente, no incluyo en lo anterior a una empresa como SADECO que, a mi entender, realiza una labor encomiable: demasiado bien para la falta de educación de la "ciudadanía" (qué mal me cae esta palabra) que arroja basura al suelo, algo que no lo haría en su casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Me estoy refiriendo al departamento de infraestructuras del Ayuntamiento cuyo trabajo creo brilla por su ausencia. Así, baste con dar un simple paseo  por la Plaza de las Tendillas y sus aledaños para comprobar la dejadez de sus responsables. Así, se deduce de un vistazo del alumbrado existente al efecto. Existen farolas a las que les falta algún que otro brazo, pero lo que no entiendo es que la primera existente en la entrada de la calle Gondomar sólo tiene la base, está partida, con lo que el efecto perjudicial es doble, por un lado, falta un punto de luz y, por otro, es feo y horrible el aspecto que presenta dicha base, amén del peligro que ello entraña.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Esta última farola, o mejor dicho sus restos, está así al menos desde antes del verano y digo yo, ¿no existe responsable alguno que se haya dado cuenta de ello? es que no quedan farolas de reserva de ese modelo y, de otra suerte, lo más curioso por saber es quien la partió, nadie lo vio, etc... Asistimos de nuevo a otro detalle de falta de responsabilidad, pasotismo al que ya nos tienen acostumbrados los políticos de turno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6524867482638579847?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6524867482638579847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6524867482638579847' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6524867482638579847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6524867482638579847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/mantenimiento-de-la-ciudad.html' title='Mantenimiento de la ciudad'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-6582869726097630117</id><published>2008-11-01T23:23:00.000-07:00</published><updated>2008-11-01T23:24:11.074-07:00</updated><title type='text'>SEMANA DE LA MOVILIDAD</title><content type='html'>Otro año más los políticos nos traen de nuevo la llamada semana de la movilidad o, en otros términos, la semana en la que se nos pide no usemos el vehículo propio en beneficio de la comunidad o como ahora se dice, de la ciudadanía. Para tal fin, se nos recomienda vayamos al trabajo, colegios, etc., andando o utilizando otros medios de transporte alternativos como es el autobús, bicicleta, taxi, etc., semana que culmina el próximo día 22 de este mes y año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pero como se dice que se predica con el ejemplo, desde estas líneas quiero llamar la atención a todos los políticos que nos rigen, e incluso a los de la oposición, en todas y cada una de las Administraciones, ya sea local, provincial, autonómica o estatal, a fin de que sean ellos los primeros que utilicen el servicio público o se hagan peatones, aunque sólo sea por un día, para que los demás sigamos su estela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vale ya de intentar convencer a la ciudadanía de los beneficios de no usar el vehículo propio cuando casi todos abusan del coche oficial, contaminando el medio ambiente, perjudicando su salud, aparcando en zonas peatonales, molestando en suma con unos vehículos cada vez más grandes, potentes y ostentosos en los que normalmente viaja el político de turno solo con la compañía de su conductor, gastando combustible que pagamos todos y en esta época de crisis para seguir dando ejemplo. Como decía el título de aquel disco “Crisis, what crisis?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por tanto, cuando quien esto escribe compruebe que ningún político usa y abusa de coche oficial haré caso a la semana de la movilidad y si me convencen, estoy seguro que no me bastará con ese período tan corto, sino que será todo el año de movilidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-6582869726097630117?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/6582869726097630117/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=6582869726097630117' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6582869726097630117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/6582869726097630117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/semana-de-la-movilidad.html' title='SEMANA DE LA MOVILIDAD'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-9008334839393125282</id><published>2008-11-01T23:20:00.000-07:00</published><updated>2008-11-01T23:21:33.085-07:00</updated><title type='text'>DEJADEZ EN LA PLAZA DE LA TRINIDAD</title><content type='html'>Soy de la misma opinión que mi amigo Juan Pérez Bermejo, propietario del Bar “Curro”: la Plaza de la Trinidad está en plena decadencia; vamos, que está dejada de la mano de Dios. Y, en efecto, si nos detenemos a observar  este precioso rincón de Córdoba, podemos deducir que, tras haber pasado más de cuatro años desde su remodelación, al día de hoy la Plaza está peor que antes de haberla remozado.&lt;br /&gt;            Así, puede apreciarse que cuando se actuó sobre ella, se instaló un cartel indicador que detallaba el lugar (el cartel desapareció hace tiempo y sólo queda la base que es un obstáculo para los viandantes); se colocaron una serie de farolas de pie modelo “córdoba” que, al poco tiempo fueron sustituidas por unos pivotes metálicos, reduciendo así la iluminación nocturna de la plaza; se pusieron varios bancos de forja, de los que tan sólo quedan tres y desvencijados, siendo lo más curioso, que uno de los desaparecidos permite el acceso al mismo centro de la plaza de coches; se colocó una fuente pública al lado de la estatua dedicada a Góngora: la misma desapareció, contando actualmente en su lugar con una papelera.&lt;br /&gt;            Asimismo, respecto a la solería, decir que la misma está tan degradada que más de una cordobesa ha tropezado o ha introducido de forma casual sus tacones de los zapatos, con el riesgo de caídas; el suelo de la vía de circulación esta rehundiéndose cada día más; los árboles sobreviven a duras penas y finalmente, las bolas de piedra existentes están en su mayoría sueltas. Es por lo que desde esta tribuna en nombre de los vecinos y usuarios de esta recoleta Plaza intereso a la autoridad competente a fin de que adecente lo más pronto posible la misma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-9008334839393125282?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/9008334839393125282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=9008334839393125282' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/9008334839393125282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/9008334839393125282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/dejadez-en-la-plaza-de-la-trinidad.html' title='DEJADEZ EN LA PLAZA DE LA TRINIDAD'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8303973784135084041.post-303446742703138316</id><published>2008-11-01T23:17:00.000-07:00</published><updated>2008-11-01T23:19:51.162-07:00</updated><title type='text'>LA CALLE CONCEPCIÓN</title><content type='html'>Y no me refiero a toda la calle, sino sólo al tramo adoquinado, desde su cruce con la calle Duque de Fernán Núñez hasta la Puerta Gallegos. Y me pregunto si nadie de la autoridad local competente suele pasar por allí con vehículo ya que su suelo está de forma infernal: parece cuando pasas que es suelo lunar, de la Luna, claro.&lt;br /&gt;            Pero es que si vas andando, como no mires donde pisas, puedes caer de bruces al suelo, con el consiguiente daño físico, y aunque luego te indemnice la Unidad Patrimonial del Ayuntamiento, el hueso roto es el tuyo y eso no lo paga ningún dinero.&lt;br /&gt;            Ante esta situación cabe hacerse varias preguntas. ¿Por qué se ha deteriorado en tan poco tiempo el firme de esa calle? ¿Quién o quienes lo diseñaron? No pensaron o, mejor dicho, no calcularon el peso que tenía que soportar el mismo? Y, por último, ¿es que no piensan arreglarlo o están esperando fondos de la Unión Europea?&lt;br /&gt;            Parece mentira que estemos hablando de una de las calles más céntricas de Córdoba, lugar de paso que une el centro con el resto de barrios, entrada y  salida de mercancías, de tránsito concurrido a cualquier hora del día, ya sea de peatones como de vehículos, etc., y lo que más me llama la atención es el pasotismo en el que los cordobeses estamos instalados: ni los usuarios de la vía se quejan ni la autoridad competente hace nada. Así somos, así nos ha ido y así nos irá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8303973784135084041-303446742703138316?l=blogdeamcentella.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/feeds/303446742703138316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8303973784135084041&amp;postID=303446742703138316' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/303446742703138316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8303973784135084041/posts/default/303446742703138316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogdeamcentella.blogspot.com/2008/11/la-calle-concepcin.html' title='LA CALLE CONCEPCIÓN'/><author><name>antonio muñoz centella</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09955994651827798603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_6qlZ2TpIe0I/S6IaSlJC0ZI/AAAAAAAAAB8/xg5O9KjRcuA/S220/Boda+Antonio+y+Magdalena+9-10-2004+078.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
